Mecida por esa marea humana, moviendo la patita entre fusas y corcheas espectrales, asombrándose de la convivencia de artistas locales y nacionales en la agenda, Paraná atesoró una galería de postales inolvidables para los que estuvieron en la Fiesta Nacional del Mate y para los que la siguieron por los medios de comunicación y las redes sociales. La satisfacción fue inmensa y los recuerdos se niegan a esfumarse. Nos dimos un gusto, sí; nos demostramos que se puede y, lo más importante, en todo ese esplendor y en cada uno de su detalles, nos vimos.
Hay que salir
Para tocar el cielo con las manos, aunque sea por un instante, hay que recorrer un arduo camino.La emoción y la laboriosidad se esculpen mutuamente, en un yin yang existencial y político: no hay producto terminado sin afrontar previamente el desafío del serrucho, la...











