Efímero, un voraz 2024 surca el cielo estrellado de la experiencia compartida. En la noche oscura, las siluetas de constelaciones brillantes, tenues, distantes, nos hablan de cosmos y de microuniversos, de un pasado remoto que nos estimula al desenvolverse, mientras bosqueja un sendero luminiscente como guía.
Ha sido un año de dolor por lo perdido, de duelos y abandonos; de arribos anhelados y bienvenidas sorpresivas; de angustia y de esperanza a la vez. Atolondrada por llegar al primer cuarto del siglo XXI, la ola de la historia nos ha dejado algo desorientados en la playa de la existencia. Se impone un alto para recobrar fuerzas y decidir cómo seguir.
El tercer episodio de la saga Tekoha que centellea en la pantalla tiene algunos de esos ingredientes: redimensionar lo vivido para que del intercambio surja otro presente, plantea el doctor en Historia, Rodolfo Leyes, enfocado en la constitución y transformación de la clase trabajadora en Entre Ríos; indagar en las acepciones de vivir con lo propio al que las contingencias empujan a la ciudad, en la versión de la intendenta de Paraná, Rosario Romero, que repasa e imagina a futuro, cuando evalúa y propone un acuerdo conciudadano; saborear la tradición amistosa del mate en rueda de confidencias junto a la sommelier Andrea Venturini, entrerriana y periodista, para registrar el gesto delicatessen y la huella gregaria que nos ceban las breves combinaciones de yerba y agua, si la temperatura es la adecuada.
En el número 3 de la revista Tekoha el ayer, el hoy y el mañana son dimensiones que se arremolinan, nociones que se confunden mientras levantan vuelo, ocurrencias que juegan a disfrazarse unas de otras, parlanchinas, irreverentes, provocadoras.
A su modo, cada contenido pone sobre la mesa un programa colectivo e individual. El desafío consiste en hacer de la multitud de filamentos que somos, por el caprichoso trenzado de breves gasas, un alma que soporte las heterogéneas cargas del día a día, las pequeñas y grandes caídas, las inevitables tensiones.
Es una invitación a regresar al cielo estrellado que nos espera más allá de la polución lumínica para abocarnos al balbuceo de cuatro deseos fundantes: que sea con todos, que sea para bien, que sea por una noble causa, que sea desde tekoha, donde somos lo que somos.
La historia al hombro
No deja de ser una forma de desquite que el nombre y el apellido de los olvidados que vivieron escondidos de la mirada de los demás, ninguneados por sus patrones, sean los protagonistas del libro La fragua y el surco, una hendija por donde asomarnos a la historia de...











