Está disponible en distintas plataformas el puñado de canciones que conforma Agradecé y sentí, una propuesta artística de Sirirí en vuelo. El disco integra una poética de introspectiva intimidad a un diálogo musical repleto de colores regionales, de la ciudad y del río.
Pese a todos los cambios producidos en la industria de la música y en la cultura como tal, grabar un disco sigue siendo un proyecto artístico movilizante, aferrado a la esfera de los sueños de compositores e instrumentistas.
Ante el fenómeno de la materialización de esa fantasía se encuentra Sirirí en vuelo, un grupo de entrerrianos, liderados por Matías Pérez, quien, en diálogo con Tekoha, insiste en el carácter colectivo del logro alcanzado.
Los siete temas que integran Agradecé y sentí se encuentran a disposición en las plataformas YouTube y Spotify. Se dice poco sobre ella si se consigna que la obra está atravesada por la búsqueda de sentido, las emociones y los paisajes cotidianos. En verdad, la nómina de temas y sus formas de abordaje atesoran el mérito de evitar los lugares comunes de la producción musical contemporánea y se aferra al criterio de obra de autor.
Al ser entrevistado, Pérez se mostró dichoso por el hecho de que el compilado de creaciones sea una invitación a regresar a ese estadio en que gobierna la sensibilidad. El álbum combina sonoridades del litoral con elementos del funk, el pop y el rock; un tejido que propone una identidad propia en diálogo con distintas tradiciones musicales. Al escucharlas se percibe el interés de que las canciones exploren climas íntimos y reflexivos, con letras que invitan a la escucha atenta y a la conexión emotiva.
El listado de temas incluye A la orilla del río, Agradecé y Sentí, Ese abrazo, Tus Alas en el viento, Gratitud, dolor y vida, Sirirí en vuelo y Legado. “La intención es hacerme y hacernos una invitación a la contemplación de todo lo hermoso que nos rodea como los afectos y el paisaje en el que vivimos que es un gran alimento para la vida·, dijo Pérez.

–¿Qué balance hacen del camino que los dejó ante el primer disco?
–El balance de este disco, Agradecé y sentí, es sumamente positivo. La verdad es que más allá de que en lo personal había trabajado en la grabación de dos EP con otros proyectos musicales, nunca lo había experimentado desde el rol de compositor, ni tampoco de un disco, por lo que se transformó en una experiencia nueva y desafiante.
Los aprendizajes acerca de todo el proceso creativo frente al armado de las canciones, toda la pre-producción y post-producción, la planificación de cómo conformar la orquestación han sido un proceso de aprendizaje constante. En mi caso que hasta ahora me venía desarrollando como percusionista, no había tenido la experiencia de pasar por este rol y sin dudas el balance es súper positivo.
En cuanto al material registrado yo estoy absolutamente conforme. Creo que fue clave la sugerencia de Julián Ramos, co-productor, pianista, tecladista y principal arreglador del disco, en armar una base para la banda que no se moviera en todo el disco: guitarra (Mauricio Vieiro), bajo (Tavo Perez) y batería y percusión (Federico Sgarbanti) generaron desde mi punto de vista un cimiento sólido al cual luego se “subió” el resto del equipo y eso generó una estructura muy firme y con una homogeneidad musical necesaria para poder sostener durante todo el disco una identidad.
La intención respecto de la grabación fue hacerla íntegramente en Paraná, con músicos y técnicos locales confiando en la calidad de profesionales que tenemos en la ciudad. Denis Lozar en la grabación, Juan Salomone en edición y mezcla y Mariano Zacarías en la masterización han hecho para mí un gran trabajo en cada una de sus etapas y la verdad es que siento que se logró transmitir un sonido orgánico y contundente a la vez.
–¿Cómo surgió Sirirí en vuelo?
–Sirirí en vuelo nace a partir de la necesidad de dejar un pequeño legado. Al principio, sin saber que estaba frente a un disco, lo primero que aparecieron fueron tres canciones que buscaron expresar un sentimiento muy profundo de gratitud que venía sintiendo por la gente que me rodeaba.
Luego de tener algunos encuentros junto a Juli (que además es un gran amigo), donde él armó la música del tema Agradecé y Sentí, tuve una necesidad de encontrar en palabras lo que estaba pulsando y sintiendo y luego fueron apareciendo otras letras y las primeras músicas propuestas por mí. Ya cuando habíamos estado trabajando en 5 canciones vino esta idea de dejar un legado y fue así que les pedí a Fede y Juli que me acompañaran como productores con Dinosaurio Música.
A partir de ahí pensamos en conformar esta base sólida y luego a partir de la orquestación que imaginaba fuimos llamando a algunos invitados, que además de ser grandes artistas de la ciudad son amigos: Germán Robson en violín (Ese abrazo y Sirirí en vuelo) y Juan Manuel Bilat en acordeón (Gratitud, Dolor y Vida).
Por último, fue muy importante para mí el apoyo en Mauricio Scharovsky que también acompañó el proceso de composición y se sumó humildemente como corista y coordinando el ensamble de las voces de Pilar De Zan, de él y mía.
Aprovecho también para agradecer a Simón Rossi y Guillermo Zacarías que fueron claves en animarme a confiar en mí para hacer todo esto.

–Formalmente, ¿qué implica grabar un disco hoy día?
–Siento que grabar un disco es una gran responsabilidad, teniendo en cuenta que estamos dejando plasmado de manera definitiva un mensaje que queremos dejar. De mi parte y frente a una primera experiencia, sabía que estaba frente a un cúmulo de tareas que no había tenido antes: cantar, que sean mis canciones, y que queden grabadas era todo nuevo para mí y gracias al gran grupo humano que conformamos me sentí siempre muy acompañado y con confianza frente a lo que estábamos haciendo. Sabiendo que es posible que en algún futuro podamos pensar que hay cosas que podemos llegar a pensar que hubiésemos podido hacer de otra manera, la intención era darle un corte y grabar las canciones tratando de plasmar lo que eran hasta este momento.
La intención es dejar una pequeña herencia, que quede un registro, y plasme lo que sentía a través de estas canciones y hoy las plataformas son el lugar donde poder publicarlas y compartirlas con quien quiera y pueda escucharlas.
–Con arreglos urbanos, hay una poética de fuerte introspección en las letras. ¿Qué influencias se reconocen?
–Si, la introspección es sin dudas una característica que está en todas las canciones. Evidentemente yacía una necesidad de decir cosas que siento profundamente y que por ahí cuesta expresar. Y a partir de esta búsqueda en palabras y melodías intentar llegar a quienes me rodean y quienes no, también.
Creo que hay una influencia folclórica debido a mi paso anterior por distintas agrupaciones donde tuve y tengo la suerte de pertenecer como Orquesta La humilde y hoy actualmente Yunta Mambo que han quedado muy dentro mío, pero también la música nacional e internacional de los ‘90 y los 2000 con la que crecí también buscan incorporar una impronta más rockera. Luego, también abierto a las sugerencias de los distintos intérpretes, algunas canciones fueron más para el lado del funk o del pop. Pero más allá de la variedad de géneros, siento que todas las canciones tienen un hilo sonoro en común.
La filosofía que propone es la de detenernos y contemplar a quienes nos rodean. Siento que vivimos en un mundo donde se nos hace difícil parar para darnos cuenta de un montón de cosas. Más allá de la hostilidad de tantas situaciones que suceden en nuestro país y en el mundo, y de las cuales no vamos a dejar de ver y repudiar, creo que tenemos la oportunidad de ver en lo pequeño las grandes riquezas de la vida. No queriendo verlo desde un lugar meritocrático y entendiendo que a quien le falta hogar, comida, salud y otras cuestiones básicas, difícilmente pueda enfocarse en otras cosas. Pero la intención es hacerme y hacernos una invitación a la contemplación de todo lo hermoso que nos rodea, como los afectos y el paisaje en el que vivimos que es un gran alimento para la vida.
–¿Qué camino le espera por recorrer a Agradecé y sentí?
–El 14 de noviembre fue presentado el disco en el Centro Cultural Juan L. Ortiz, de Paraná, a sala llena, con la participación de 13 artistas en escena compartiendo una noche maravillosa que quedará guardada por siempre en mi corazón. Y la idea es seguir trabajando para poder compartirla todo lo que se pueda.











