En la pleamar y bajamar de la cultura, permanecen vigentes las demandas por un periodismo más abierto a la presencia evidente de las mujeres en la sociedad, en los contenidos de los medios de comunicación, en la dinámica de trabajo y en la estructura de los equipos. Esas corrientes que lentamente, golpe a golpe, parecen ir horadando la roca del prejuicio, deben sortear viejos obstáculos y nuevas formas de machismo. En esta nota se los repasa, gracias a los aportes de la especialista Tona Gusi Amigó, de visita en Paraná.
Hay que estar movidos por un fuerte sentimiento de amistad y el deseo de conocer e influir para emprender un viaje que en el mejor de los casos insumirá la mitad de un día, desde Cataluña a Paraná, la capital de Entre Ríos.
Ese tipo de travesía se le ocurrió hacer a Tona Gusi Amigó, periodista, psicóloga y mediadora, conocida por su enfoque feminista y de género, animadora de una agencia de noticias feminista llamada La Independet, cuando el almanaque de diciembre recién empezaba a desovillarse. Llegó acompañada de una expresión oral mansa, una elogiable lozanía en la curiosidad y una veteranía militante para advertir que los nuevos machismos pueden atacar tanto la legitimidad de derechos adquiridos como también llenar de obstáculos aparentemente administrativos el camino de su goce efectivo.
La dirigente tuvo encuentros con colegas y participó de talleres que obligaron a recorrer la paleta ondulada de verdes que nos separa de Colón, en la costa del Uruguay. Como turista, en tierras paranaseras visitó museos, se deleitó con el abrazo agreste que propone el Parque Urquiza, se dejó deslumbrar por un río que no entra en la mirada como el Paraná, atesoró el viaje a la isla Curupí y registró la referencia a la fauna y la flora, especialmente de aquellas especies que los antepasados usaron con fines curativos.
De Paraná, a mitad de camino en escala urbana entre la fantástica Barcelona y el resto de las localidades catalanas, le llamó la atención la dinámica citadina y estuvo tratando de analizar hasta qué punto influye en las características de los residentes. Conoció el Casal, en Urquiza 1225, charló con una de las dirigentes, Mercedes Porqueres, sobre la huella catalana en la cultura local y rioplatense, desde el autor de la música del himno nacional, Blas Parera, y el responsable de sus estrofas, el descendiente Vicente López y Planes; a la presencia de la colectividad en estas tierras, que es anterior a la Revolución de Mayo de 1810, de la mano de personalidades como la de Juan Garrigó.
La contemplación de estas estelas identitarias que unen puntos tan distantes en el mapa llenó de fascinación a la viajera. Se entretenía mientras armaba una nave de palabras para surcar el tiempo y el espacio.
De hecho, quedó encantada con el Museo Martiniano Leguizamón, en cuya recorrida identificó apellidos de catalanes o de descendientes, que fue anotando con una primorosa dedicación escolar. Se le mencionó entonces que en el libro Mujeres en las calles, de María Mercado Doval, se señala que tres catalanas vinculadas al Casal dan nombre a otras tantas arterias de la ciudad: Ofelia Sors, Beatriz Bosch y Estela Longo. Tona Gusi Amigó volvió a anotar.
Luego, en las entrevistas periodísticas y en las reuniones donde específicamente se abordó la problemática de la que es especialista, ella no perdió el trato de seda pese a que enunció con firmeza, sin concesiones. “En las redacciones se discutía el tema de la poca representación de las mujeres en los contenidos de los medios generalistas, de los asuntos que eran convertidos en agenda y en cómo se lo abordaba; entonces, en los 90s decidimos crear una agencia como La Independet para demostrar que era posible otro enfoque, que la mujeres hacían mucho para merecer que aparezcan en las noticias y que había especialistas que podían ser fuente de información en temas determinados, pese a que muchos varones pensaban lo contrario”, comentó, ante una consulta de Tekoha.
A Tona Gusi Amigó le gusta identificar los hilos invisibles de la cultura que llevan a desconocer la fuerte presencia de mujeres capaces en las distintas profesiones y campos, lo que conduce a que a la hora de elegir a quién entrevistar los primeros nominados sean varones.
Lo mucho que queda por hacer, no impide que Gusi destaque que “hemos avanzado mucho en el tratamiento de la violencia machista”, en el sentido de que “los titulares que antes te dolían, hoy serían impensables; hay cierta vergüenza en escribir ciertos disparates”. En su opinión, “hacer periodismo feminista es hacer un periodismo más democrático; más humano también, sí, pero sobre todo más democrático. No se puede hablar de democracia si más del 50% de la población no es atendida como debe”.

–¿Por qué es valioso que se fortalezca una mirada feminista sobre la comunicación?
–Este fortalecimiento es necesario si queremos que los medios de información y resto de plataformas comunicativas se acerquen más a la realidad de las mujeres, a sus vidas, luchas y logros, ya que somos más de la mitad de la población y aún no estamos suficientemente representadas.
Por otra parte, la mirada feminista es transformadora de la realidad de las mujeres. ¡Por supuesto! Pero también nos lleva a construir una sociedad más democrática, menos discriminatoria.
–¿Qué genera en la cultura la aplicación de los cánones hegemónicos en comunicación?
–Los cánones hegemónicos son androcéntricos y basados mayoritariamente en la cultura occidental del hombre blanco. Ello conlleva múltiples discriminaciones aparte de la que se ejerce sobre las mujeres. Discriminaciones sexuales, por origen, culturales, religiosas y un largo etcétera. También perpetúa estereotipos machistas que ridiculizan, en el menor de los casos, y ningunean y estigmatizan a tantas personas.
–¿Cuál es la propuesta feminista para el periodismo?
–Se trata de una propuesta global, desde lo local a lo internacional, abarcando todas las temáticas y plasmando esa mirada de género en todas las noticias. Sí que tenemos una agenda propia para hacer visibles los temas y las voces ocultadas en los medios generalistas. ¡Es necesario! Pero cualquier realidad, cualquier noticia precisa de esa mirada transformadora, equitativa, igualitaria, que se pregunta el porqué y el cómo de la discriminación y cómo se ejerce la opresión.
Esa mirada se pone en los temas, cuestionando la forma tradicional de elegirlos y pontificarlos, sobre quién es el protagonista de la noticia en realidad y en cómo se le da la voz, e incluso en el trato también con las personas protagonistas de las noticias, el lenguaje que usamos, por ejemplo.

Instantáneas
–¿Con qué situaciones se encuentran las mujeres y las disidencias cuando se proponen ingresar a los equipos de periodistas?
–Hay discriminaciones directas como que nos cuesta mucho llegar a cargos de liderazgo tanto en las direcciones como en las secciones hasta que no se valoren equitativamente las capacidades y que no se tengan en cuenta, se minimicen o se apropien de sus propuestas. Resumiendo, como sucede en otras profesiones, que se les ningunee el valor de su trabajo, o se les encarguen trabajos por debajo de sus capacidades.
En los equipos de periodistas cuesta aún un montón pautar las intervenciones no cediendo el mismo espacio de tiempo de intervención a todas las personas integrantes del equipo y siendo los varones los que hablan por mayor tiempo e interrumpen continuamente a las mujeres periodistas o no les dedican la misma atención que a sus compañeros varones. Ello causa desazón en las periodistas y disidencias, que muchas veces optan por no pelear su tiempo para no ser objeto de confrontaciones desagradables ya que acostumbran a tener un precio en las relaciones y en la propia salud.
Otro factor es el horario, ya que demasiadas veces aún se convocan reuniones importantes a horas desligadas de los tiempos de atención y de cuidado a las familias, que mayoritariamente aún siguen recayendo en las mujeres.
–¿Qué tipos de abuso pueden registrarse en las empresas?
–Desde los más básicos cómo percibir un menor salario hasta el acoso y abuso sexual. Así como desde el Ni una menos hay una mayor sensibilidad y denuncias ante los feminicidios y la violencia machista, desde el “metoo” hay una mayor conciencia en los colectivos profesionales donde los varones han estado acosando y abusando sexualmente a las mujeres. Desgraciadamente el colectivo de los medios es uno de ellos.
Para afrontar estas situaciones deben implementarse los Planes de Igualdad, que en nuestro caso en Catalunya están aprobados por ley y tienen un seguimiento del ministerio o consejería de Trabajo, pero que no se cumplen aún en la mayoría de medios privados, sus consejos y redacciones.
–¿Puede hablarse de oleadas epocales en torno al tipo de sensibilidad que hace prosperar?
–Sí, como les decía antes, la visibilidad justamente en los medios y plataformas de comunicación de las denuncias de las mujeres, nos fortalecen. Bienvenidas las campañas de denuncia y sobre todo las informaciones sobre los logros conseguidos.
Ante la violencia contra las mujeres, pienso que las mujeres periodistas tenemos un rol muy importante ya que nos implica como posibles victimas o conocedoras de abusos y al mismo tiempo somos responsables de ejercer con rigor y veracidad nuestra profesión. Y afortunadamente cada vez contamos con más testimonios de mujeres y con el apoyo en datos y conocimientos de nuestras compañeras juristas, psicólogas o de servicios sociales, con las cuales afortunadamente andamos bien coaligadas.
También destacaría, a ambos lados del Atlántico, las manifestaciones masivas allá y la gran campaña y marcha de los pañuelos verdes aquí en Argentina por los derechos sexuales y reproductivos, por la defensa del derecho al aborto. Estos derechos son ya derechos humanos de las mujeres. No puede haber retrocesos.
También hay que celebrar la concientización e incorporación de no pocos varones al periodismo con visión de género, al periodismo feminista; sin ellos lo tendríamos más complicado.
Puertas hacia adentro
–¿Cómo se manifiesta la perspectiva feminista en la organización del trabajo, a propósito de los medios que actualmente funcionan bajo ese sello?
–En la manera de construir las relaciones de trabajo, con las y los colegas, adoptando formas de trabajo más horizontal y rotatorio. Un trabajo respetuoso y consciente de la situación personal de todas las personas integrantes del equipo. Por suerte son formas de trabajo introducidas por el feminismo y que cada vez tienen mayor implementación en ONG, instituciones pedagógicas y de derechos humanos.
Otro elemento que entiendo importante es la utilización de un lenguaje inclusivo, es decir no discriminatorio, no sexista, ni xenófobo, con el que los protagonistas de la noticia se sientan bien reconocidos.
–¿Qué puede hacer la educación en general por cuestionar los modelos implantados, sobre todo en cuanto a formación universitaria?
–La coeducación laica y gratuita. El crecimiento acompañado con una profundización de los DDHH. El aporte de expertas feministas en todos los campos educativos.
También en educación en los medios para aprender a distinguir el sexismo y el machismo en el periodismo, en textos e imágenes. Facilitar al alumnado instrumentos creativos para realizar audiovisuales, informativos digitales, etc., donde poder aplicar este aprendizaje en comunicación con visión de género.
En formación universitaria, potenciar las diplomaturas, masters y postgrados en periodismo feminista. Y muy importante la transversalidad de la visión de género en todas las asignaturas de las facultades de periodismo y comunicación.
También el resto de carreras universitarias deben incorporar esta visión en sus asignaturas. Hablamos de la recuperación de la memoria histórica de las protagonistas en todos los campos sociales y científicos. De las materias que no contemplan las necesidades y características de las mujeres, desde el diseño hasta la medicina y seguiríamos con un gran etcétera.
–¿Qué tareas hay para hacer en cuanto a la autopercepción y percepción de la mujer y las disidencias en la galaxia digital?
–Tener datos del tratamiento que se les da. Pedir investigaciones y monitorización de los medios digitales y de las plataformas. Que las instituciones públicas encargadas de estos seguimientos ejerzan su control y si es el caso actúen legalmente. Algunas tienen poder coercitivo en los medios públicos, pero demasiadas veces solo de crítica y amonestación en los privados.
En Catalunya tenemos órganos institucionales muy valiosos como El Consell Audiovisual de Catalunya, que es de mandato parlamentario y cuida que no haya un trato sexista hacia las mujeres en los medios y plataformas. También son muy importantes los organismos de la sociedad civil como la Comisión de Mujeres del Colegio de Periodistas de Catalunya, la Secretaría de la Mujer del Sindicato de Periodistas de Catalunya o El Observatorio de las Mujeres en los Medios, que hacen seguimiento de las notas periodísticas y de la publicidad. También las asociaciones de mujeres periodistas damos valor a las buenas informaciones y denunciamos el mal periodismo, sea con premios y críticas a buenas y malas prácticas periodísticas, respectivamente, sea con secciones de denuncia en nuestra agencia o publicaciones.
En el Estado español también hay un Observatorio que depende del Instituto de las Mujeres.
Camino propio
–¿Cuándo escuchaste por primera vez hablar de feminismo, en qué circunstancia?
–Muy joven, a los 14 o 15 años ya entré en contacto con chicas mayores que me hablaron entonces del feminismo de la igualdad (el que se ha institucionalizado) y del feminismo de la diferencia, básicamente en Italia, y al que me gusta tener presente. Siguieron las lecturas, el aprendizaje y el activismo en un movimiento político donde El Grupo de Mujeres poníamos delante nuestras prioridades y proyectos. Allí estábamos estudiantes, como yo, escritoras, actrices, maestras, enfermeras, médicas, trabajadoras públicas y del comercio, entre los 18 y los 40 años o más. Fue un aprendizaje precioso. Fui afortunada.
Cuando se creó la Asociación de Mujeres Periodistas de Catalunya, me afilié rápidamente, al mismo tiempo que al Colegio de Periodistas de Catalunya. Nuestro primer gran encuentro fue en 1992 en Barcelona. En 1995 se celebró el II Encuentro de Mujeres Periodistas de la Mediterránea, encabezado por una gran profesional del periodismo catalán, Montserrat Minobis, quien también fue la primera mujer en dirigir la radio pública de Catalunya, Catalunya Radio y también la primera mujer en lograr el Decanato del Colegio de Periodistas de Catalunya. El I Encuentro de Mujeres Periodistas del Mediterráneo se celebró en Siracusa, Sicilia, Italia, dos años antes, con la coordinación de otra grande del periodismo, Nella Condorelli.
Luego vendría la fundación de la Xarxa Internacional de Dones Periodistes i Comunicadores de Catalunya que fue cofundadora y quedó inscrita en la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género, creada en noviembre de 2005 en Morelia, Michoacán, México. Allí conocí a grandes periodistas de Latinoamérica, y entre ellas a algunas periodistas argentinas de Buenos Aires. Unos años después entré en contacto con la periodista paranaense Sandra Miguez, gracias a la cual he realizado este viaje a Paraná donde he podido disfrutar de esta hermosa ciudad, de sus museos, edificios históricos y parques, y ¡cómo no!, del río que lleva su nombre. Con Sandra hemos viajado por Entre Ríos, conociendo lugares entre el Paraná y el Uruguay, algunas de sus ciudades y también y no menos importante a colegas periodistas y mujeres feministas, con quienes he conversado y aprendido de su país. Hemos intercambiado experiencias y hemos hablado sobre cómo compartir algún proyecto. ¡Un gozo!

–¿Con qué sensaciones te quedás cuando conversás con colegas varones y mujeres de estos asuntos?
–De buen ánimo. Aún en tiempos difíciles donde un nuevo machismo desacomplejado y autoritario se manifiesta en lo más alto del poder y en distintas variedades falsas pero atractivas para los muchachos en las redes sociales, nos sentimos unidas en la defensa de los derechos humanos, como son los derechos de las mujeres.
Nos seguimos guiando por la CEDAW, por la Conferencia de Beijing y por la Conferencia interministerial de Estambul y las siguientes.
Nos sentimos unidas de cada lado del océano y dispuestas a seguir peleando por un periodismo más democrático, por un periodismo feminista. Y lo haremos cuidándonos unas a otras, porque no nos lo ponen fácil, ¿verdad?
Tona, amiga (*)
A lo largo de los años Tona se convirtió de una referente de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género y de la red catalana, a una amiga, en alguien del entorno de mis afectos. No sólo como periodista que admiro, sino al honrarme con su cariño y generosidad.
Las redes de periodistas de género tienen esto, que los vínculos trascienden el trabajo, la labor, y se convierten en lazos de amistad y camaradería muy fuertes.
Tona ya había estado en Argentina, pero le decía que tenía que venir a mi casa, a conocer esta ciudad que le había presentado en fotos. Así fue como decidió venir a conocer este “río” y este territorio. Y ahí pensamos en aprovechar este paseo para que pudiera tener contacto con compañeras, con personas que siguen los temas de género o interesadas en ver similitudes y diferencias entre Catalunya y Argentina, entre España y Argentina respecto de la situación de los medios y el periodismo.
Así surgió la reunión en CTA, las entrevistas en algunos medios y el reporte especial en Y de repente la noche. Además, me acompañó al Taller sobre nuevas narrativas desde un enfoque de derechos, en Colón, organizado por el Observatorio de Género y el Concejo Deliberante de aquella ciudad. También estuvimos por Paysandú, Villa Elisa, San José. Aquí en Paraná visitamos los museos, la isla Curupí y Puerto Sánchez, entre otros lugares.
Le encantó esta ciudad, el ritmo, el río, los paisajes y dice que esto le da un estilo de vida a las y los paranaenses muy particular y apacible.
Todo lo que conversamos a diario y en tantos años de amistad reconfirma que el periodismo desde un enfoque de derechos no solo permite visibilizar las inequidades, sino que fortalece los procesos democráticos.
(*) Autora: Sandra Miguez











