Entre los rasgos negativos de la cultura global aparece la tendencia a adoptar referencias foráneas que se instalan en base a la insistencia, más que al talento. De esa manera, con la eficacia del oleaje marino, se uniformizan las formas de dar cuenta del mundo, se pierde de vista la singularidad de los procesos y se minusvalora lo cercano.
En el efecto dominó, las comunidades se deslocalizan, asumimos como propias las agendas ajenas y pasamos a evaluarlo todo desde la difusa paleta de colores de la cultura hegemónica.
Así como nos proporciona comodidad, ese calzado nos aleja de la sensación de pisar la hierba con nuestros propios pies. Nos insensibiliza. Lo próximo nos parece poco al lado de estos mundos brillantes y efímeros.
Ahora, eso que nos identifica no es una entidad quieta. Cambia, se mueve, parece morir pero revive con fuerza inusitada, reemplaza y es reemplazada, jerarquiza y degrada lo exaltado en otra época.
El número 5 de la revista digital Tekoha tiene algo de ese doble carácter en las notas periodísticas que propone: aprecia aquello que nos rodea y que acaso se nos pasó por alto, mientras cae en la cuenta de la riqueza que adquirió durante la transformación.
En el sumario encontramos que el guitarrista y compositor Ernesto Méndez revela cómo la amistad con el poeta Juan Manuel Alfaro hizo florecer un cancionero que tiene a ambos como autores, a punto de circular en plataformas; que la técnica en Turismo Celina Jacob recrea historias en papel (muchas veces amarillentos) de Paraná para compartirlas desde el código vertiginoso de las redes sociales; que Nicolás Darchez, de la editorial gualeguaychuense Oyé Ndén, cuenta cómo evolucionó para materializarse la idea de publicar la obra completa de la escritora entrerriana María Esther de Miguel; por último, que en la localidad de Alcaraz buscan generar un atractivo turístico al combinar dos componentes básicos de su historia como el hecho de haber sido parte de la inmigración judía y haber mantenido operativa una de los siete almacenes de ramos generales que hay en territorio entrerriano.
Interesarse por lo adyacente, creer en aquello que porta un valor que lo trasciende y buscar la manera de comunicarlo, es una estrategia clave para ser auténticos, para sentirse como en casa, en confianza, en Tekoha, donde somos lo que somos.
Versos y rimas sobre un pentagrama que no olvida
Bajo el nombre de Memoria de agua, están por salir a la consideración general un puñado de canciones con textos de Juan Manuel Alfaro, musicalizados por Ernesto Méndez y cantados por Nilda Godoy. Además de la celebración de una amistad, la alianza creativa propone el...











