El viernes 20 y el sábado 21 de febrero, la plaza Alemania del barrio Los Gobernadores se transformará en un fantástico escenario para los abrazos y la creatividad. Habrá talleres para construir y manipular títeres y objetos, funciones especiales, espacios de lectura, juegos y un cierre musical. Será la octava edición del festival Circo Teatro Dorado, organizado por la compañía Teastral y la biblioteca Caminantes.
Una serie de actividades llenará de espíritu comunitario a la arbolada plaza Alemania, en el suroeste de Paraná. Frente a ese recuperado espacio verde se erige la vivaz y bulliciosa Biblioteca Popular Caminantes, en Gobernador Antelo entre Basavilbaso y Medus, coorganizadora de este carnaval titiritesco, junto a la Compañía Teastral.
La agenda se desplegará el viernes 20 y sábado 21 de febrero. Esta edición del Circo Teatro Dorado está orientada al mundo de los títeres y los objetos, que pueden también transformarse en seres parlantes. Habrá talleres y funciones, espacios de lectura y juegos, feria de emprendedores y un esmerado cierre musical.
“Estamos proponiendo para el mes del carnaval un encuentro popular que no es solo teatro y circo, sino la construcción de redes a través de la cultura”, le dijo a Tekoha una de las responsables, Paula Righelato. Durante la entrevista, la gestora cultural brindó detalles de las propuestas y enmarcó las actividades en la perspectiva desde la que fueron imaginadas.
–El Circo Teatro Dorado va por su octava edición, ¿cómo surgió la idea, con qué propósito?
–Circo Teatro Dorado, como la mayoría de los espacios que creamos desde Compañía Teastral, surgió en principio como lugar de trabajo. Quienes vivimos del teatro todo el tiempo “inventamos” cómo y dónde hacer función, no como un capricho sino como una necesidad del oficio. Mientras que durante el año tenemos otros campos que recorrer (sobre todo escuelas y festivales o eventos enmarcados dentro de la generación de propuestas culturales), en las vacaciones, tiempo de receso general, buscamos otras posibilidades y nuevos públicos también.
Al igual que la mayoría de nuestras propuestas, lo hicimos colectivo: invitamos siempre y cada vez a otros elencos y puestas, a fin de enriquecer lo que ofrecemos en cada función. Creemos que crecemos cuando tejemos comunidad, no solo nosotres como hacedores sino también los espectadores.
Además, en cada edición, buscamos un punto común a desarrollar, que sea también generador de propuestas: que no quede solo en el festival sino que lo que sea que se provoque allí se multiplique. El año pasado, por ejemplo, lo centramos en el teatro comunitario. Se dictaron talleres, charlas y obras sobre la temática. Devino entonces el primer encuentro de teatro comunitario de Entre Ríos, y ahora mismo se organiza el encuentro de teatro comunitario nacional. Nos sentimos orgullosos de saber que cada impulso es generador de nuevos vínculos comunitarios.

–Es una iniciativa que tiene su historia…
–Nuestra identidad como teatristas populares se forjó durante nuestros 20 años de trabajo ininterrumpido. Podría decirse que así nacimos (venimos de la escuela de Rubén Clavenzani, gran sembrador de teatro en todas las latitudes), pero aprendimos cómo hacerlo recorriendo espacios no convencionales. El primer lugar no convencional que nos acogió fue la calle y esa es la forma en la que el festival Circo Teatro Dorado se instaló, en principio, en la vecina localidad de Villa Urquiza durante la temporada estival.
Con el correr de los años y las gestiones políticas, la localidad que nos recibía con los brazos abiertos cambió de orientación en relación a la producción de actividades y decidimos mover la propuesta a nuestra ciudad. Así es que desembarcamos en la querida biblioteca popular Caminantes, que es un centro cultural fuera del ejido céntrico de Paraná, que convoca y recibe gente no solo de la zona sureste de Paraná sino también de localidades vecinas como San Benito, Colonia Avellaneda y Oro Verde.
El Circo Teatro Dorado abre el calendario de festivales independientes de nuestra ciudad y también las actividades de la biblioteca. Y somos muy felices de saber que en cada edición crece el público tanto como quienes se suman a la biblioteca.
–¿Qué se ha previsto para 2026?
–Este año debimos centrar nuestras fuerzas (físicas y económicas) en dos días en vez de tres. Pero no creemos que nos achicamos, sino más bien que sostenemos con fuerza un encuentro comunitario que late al ritmo de la realidad que todos atravesamos en estos tiempos convulsos. Por eso las actividades y funciones serán el 20 y 21 de febrero próximos.
El eje para esta edición es el mundo de los títeres, con un espacio de taller de construcción y manipulación de títeres y objetos dictado por la maestra titiritera Pola Ortíz; y funciones de títeres el sábado por la tarde. Como el festival es una fiesta, intentamos también en cada ocasión hacerla extensiva y partícipe a la vecindad. Así que además de las propuestas de taller y obras, habrá en la plaza Alemania una feria popular, instalaciones de libros, construcción de máscaras y un espacio de juegos con burbujas. Como cada vez desde que lo hacemos en la Biblioteca, la noche cerrará con música.

–¿Está pensado para un público en particular o pueden participar personas de cualquier edad?
–El taller está orientado a personas mayores de 16 años, porque la idea es ofrecer a personas jóvenes y adultas el conocimiento de esta herramienta de modo que se expanda o “pique el bichito” de crear a partir de los títeres. Ahora, las funciones y fiesta popular están pensadas para toda la familia, porque el espacio público es habitado por todos y nuestra intención es, precisamente, que quienes lo deseen se sientan convocados. Por la misma razón, sin excepción, las actividades son “a la gorra” y consciente: es una propuesta de economía solidaria en la que quien tiene o pueda aportar lo que en verdad cree que vale la función, lo haga; y quien no, sea invitado.
–¿Qué se pone en juego en estas actividades comunitarias más allá de la hechura en sí de títeres y objetos?
–Todo lo comunitario fortalece el diálogo y la construcción social. El arte en todas sus expresiones puede ser un gran tejedor de nuevas formas y nuevos mundos posibles, donde compartir el espacio, el conocimiento, la alegría y la emoción, se vinculan con el sueño de un mundo mejor, más justo y solidario. Pensamos en grande, aún en la pequeña porción de mundo que habitamos.
–¿Qué experiencias han tenido en estas instancias donde se incentiva la fantasía y se la aplica con creatividad para que interactúen con otros?
–En el correr de estos años de oficio vimos florecer muchas de las ideas que comenzaron en nuestros festivales. Por ejemplo, las cajas lambe lambe vinieron a Paraná de la mano del maestro titiritero Leonardo Olivieri: así, a partir de un seminario intensivo se expandió el teatro en miniatura, que hoy recorre ferias y plazas de todas partes de la provincia.
Así también en el mundo teatral y circense aportamos y apostamos al renacer del teatro callejero, la payasería, herramientas para el oficio como las burbujas y gags payasos y la comedia física. Esto, que tal vez enumerado suene a poco, en el hacer abrió infinitas puertas y lazos entre grupos locales, regionales e internacionales.
Pero el crecimiento no fue solo para quienes hacemos teatro. En la biblioteca, por ejemplo, sabemos que con cada edición del festival se suman nuevas personas tanto como usuarios de libros y sus múltiples formas de leer; como a las actividades que se desarrollan durante el año allí.

–¿Qué valor le asignan a la continuidad del proyecto, en momentos donde el riesgo de interrupción parece fuerte para distintas propuestas culturales?
–En nuestro oficio aprendimos a reafirmar de manera contante que es un trabajo. En más de una ocasión tenemos que explicar que lo que hacemos lleva tanto o más que cualquier otro sustento. No somos considerados una necesidad básica, aunque nosotros insistimos en que no solo se le da de comer al cuerpo, sino también al alma. Así que lo que atravesamos como país tanto a nivel social como económico no nos amedrenta. Al contrario, nos impulsa a ser más fuertes y creativos. Si en algún momento, como ya lo hicimos en otras creaciones, decidimos no hacerlo más, siempre dejamos lo creado en manos de otros que puedan llevarlo adelante. Lo que es para nosotros, que sea para todos. ¡Que viva el teatro, la fiesta popular y el encuentro!
Es importante destacar que la octava edición del festival es acompañada por la Subsecretaría de Cultura de la Municipalidad de Paraná y el Consejo de teatro independiente de Entre Ríos (Contier), auspiciantes del evento. Son ellos quienes nos dan un apoyo que permite que invitemos otras grupalidades a participar de la fiesta.

Programación
Viernes
De 17 a 20: Taller intensivo de construcción y manipulación de títeres/objetos. A cargo de Pola Ortíz. Abierto a todo público (a partir de los 16 años). Este día es de Construcción.
Sábado
De 10 a 13: Taller intensivo de construcción y manipulación de títeres/objetos. Este día es de Manipulación.
A las 19: Habitar la plaza. Habrá feria de emprendedores; taller de construcción de máscaras, a cargo de Lole Rodríguez; cuentos de bolsillo; y espacio burbujeante.
A las 20: Apertura del Festival, con las payasas Peperina y Patota. Función Patota Emburbujada
20.50: Olivia en danza. Intervención de danza en la plaza, por Olivia Rottoli.
21: Flor de Tapita. Elenco de títeres chajaricense.
22: Cierre con Tacachica (grupo de samba reggae de mujeres y disidencias).











