{"id":2300,"date":"2025-08-08T14:11:01","date_gmt":"2025-08-08T14:11:01","guid":{"rendered":"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/?p=2300"},"modified":"2025-08-08T14:11:36","modified_gmt":"2025-08-08T14:11:36","slug":"al-final-hay-recompensa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/al-final-hay-recompensa\/","title":{"rendered":"Al final hay recompensa"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El merecido reconocimiento del que goza la escritora Tuky Carboni tiene al menos dos responsables: la perseverancia en el ejercicio cr\u00edtico de la literatura y la adaptabilidad a las circunstancias no siempre amables que la existencia le propuso. Poeta y narradora, Carboni fue esculpiendo un oficio desde la m\u00e1s absoluta modestia. Con la aguja de la lectura y los hilos de la templanza y el trabajo consecuente teji\u00f3 una obra que est\u00e1 siendo valorada.<\/h2>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda tras otro, Tuky Carboni le da marcha a un curioso reloj de arena. Lo hace sobre todo para maravillarse de la sencillez de s\u00edlice con que se presentan los complejos mecanismos del tiempo, con las manecillas de los proyectos, la sonoridad leve de las agujas que discurren circulares de la calma al v\u00e9rtigo, los m\u00faltiples engranajes que solemos llamar coincidencia o puro azar.<br>En la experiencia de arena, el arriba y el abajo intercambian roles como el Cielo y la Tierra en una rayuela de giro espiralado. El combustible probablemente sea siempre el mismo, pero la disposici\u00f3n de los gr\u00e1nulos en la narraci\u00f3n nunca ser\u00e1 igual. Ella lo entendi\u00f3 un d\u00eda que puso encima de todo a la c\u00e1psula repleta y los dedos del anhelo no pudieron frenar un proceso natural de drenaje del todo a la nada: lo presente en sus ausencias; Estaci\u00f3n Lazo y Gualeguay; las m\u00fasicas y la palabra; el remolino de dedicaci\u00f3n que hizo de aquella maestra de grado una escritora respetada; su af\u00e1n para cruzar el r\u00edo sabiendo c\u00f3mo pisar las piedras musgosas del verso libre, el soneto y el haiku; y el p\u00e9ndulo retroalimentario que la hace viajar de laberintos ficcionales a la belleza elemental de una rima.<br>Por turnos, la vida y la muerte tiran las cartas y es dif\u00edcil precisar qui\u00e9n de las dos hace trampas. La diferencia con el resto radica en que Tuky Carboni es cada vez m\u00e1s consciente de los alcances de ese juego indescifrable. Esa certidumbre por momentos la inquieta. La alarma esa incomodidad.<br>Las historias que cuenta son esencialmente las mismas, no alteran su sustancia, se hunden en las \u00e9pocas en que le\u00eda con desenfreno y coleccionaba frases significativas, mueca que se proyecta sobre el presente como una obsesi\u00f3n o un temor recurrente a haberse apropiado tanto de una imagen, a haber saboreado a tal punto una construcci\u00f3n oracional, a haberse deleitado tan placenteramente con la s\u00edntesis de una expresi\u00f3n ajena, que al escribirla en un nuevo contexto literario no repare del todo en que esa pieza ten\u00eda un autor cierto.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"577\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/tuky_carboni.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2302\" srcset=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/tuky_carboni.jpg 768w, https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/tuky_carboni-480x361.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 768px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><br>Tuky Carboni acaba de presentar Paisajes, una serie de poemas de m\u00ednima extensi\u00f3n. La esmerada edici\u00f3n y la distribuci\u00f3n del material corre por cuenta de Camalote, que se suma de esa manera a una corriente de reconocimiento en la que confluyen la Editorial de la Universidad Nacional de Entre R\u00edos (public\u00f3 Bajo el signo del agua, una delicada antolog\u00eda po\u00e9tica) y el sello independiente Oy\u00e9 Nd\u00e9n, de Gualeguaych\u00fa, que reedit\u00f3 El tan deseado rostro, \u201cuna de las mejores novelas escritas en Entre R\u00edos\u201d, seg\u00fan su director, Nicol\u00e1s Darchez.<br>Hasta entonces, Tuky Carboni financiaba sin \u00e1nimo de recompensa econ\u00f3mica los libros que escrib\u00eda. Antes y ahora hace lo mismo con los ejemplares: los regala. Su deseo es que circulen. \u00cdntimamente cree que un verso o una historia puede brotar en el sitio menos pensado, como pas\u00f3 con ella. Tal vez no la anime tanto el \u00edcono docente de la sembradora o el ejemplo de alg\u00fan personaje renombrado, digno de una biograf\u00eda. Sus modelos parecen ser personas comunes que ha conocido, gente corriente que ha dejado en ella no una huella, sino un aroma que cada tanto la atrapa, a la vuelta de la esquina, ante el atrevimiento de un destello solar, cuando una serenidad dominguera la devuelve a una \u00e9poca que en rigor ya no existe. Ah\u00ed es donde pone patas arriba las ampollas de vidrio para ver c\u00f3mo fluye el material granular de la existencia, otra vez. \u201cLa felicidad es un arte ef\u00edmero\u201d, podr\u00eda decir, antes de ensayar una mansa sonrisa que opere como una vuelta de hoja.<br>Cosmopolita y provinciana, Tuky Carboni es una lectora curiosa, multidisciplinar. Si bien la formaci\u00f3n de su atm\u00f3sfera cultural no ha tenido la sistematicidad acad\u00e9mica, ha desarrollado una notable habilidad conversadora y, sobre todo, un respeto por el derecho del otro a disentir, a pensar distinto, a tener otros gustos producto de diferentes trayectorias vitales. En el habla, esa creencia se manifiesta en la ausencia de posiciones dogm\u00e1ticas, irrefutables, y en la decisi\u00f3n por esquivar el atajo de los consejos que muchas veces encierra el vicio de cierto sentimiento de superioridad.<br>Los expertos destacan en Carboni la capacidad para caracterizar personajes, construir escenarios veros\u00edmiles de acci\u00f3n dram\u00e1tica y modelar creativamente los tipos de narrador en su prosa, y de su poes\u00eda, la escritura sencilla y profunda, permeable a los entornos naturales y emocionales. No obstante, puede que Tuky Carboni garabatee los sustantivos, los verbos y los adjetivos como un recurso para procurar sabidur\u00eda: se intuye en su producci\u00f3n un deseo de minero por encontrar ante el encierro general una serie de nobles valores que le den trascendencia al fugaz almanaque humano.<br>Por eso no es raro escucharla hablar de la necesidad de \u201cvencer al ego\u201d y al mismo tiempo o\u00edrle decir con claridad que le gusta lo que ha escrito. Al renunciar a ese canon, a Tuky Carboni se le aligera una carga habitual entre quienes operan en el campo; pero simult\u00e1neamente le complica la tarea a los entrevistadores que intentar\u00e1n acceder a la galaxia de un sentir, un pensar y un hacer que la amable escritora se resiste a dejar en evidencia, porque sospecha que a cada uno le corresponde la tarea de poner a girar, una y otra vez, el propio reloj de arena.<br>\u201cEl juez inapelable es el lector, que sabe si un texto lo conmueve o lo deja indiferente\u201d, subraya sin abrir la boca, como si estuviera saboreando un pensamiento al que se acostumbr\u00f3.<br>Tuky Carboni ha convenido responder las preguntas enviadas por correo electr\u00f3nico en un par de d\u00edas. En el instante en que todos los momentos son uno, el pulso de lo viviente acaricia la tipograf\u00eda de lo producido y, al ronronear, sana la escritura y la escritora. Ahora las acicala. En un rato las mandar\u00e1 de vuelta, algo preocupada por la extensi\u00f3n de las intervenciones. La estimula ese zumbido suave y continuo que indica satisfacci\u00f3n tanto como estr\u00e9s o dolor. Mientras la mirada se serena, algo se cura y ella siente con la yema de los dedos la aspereza mineral de la tarea cumplida.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Tuky-el-debate-3-1024x682.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2303\" srcset=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Tuky-el-debate-3-980x653.jpeg 980w, https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Tuky-el-debate-3-480x320.jpeg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013\u00bfC\u00f3mo surgi\u00f3 Paisaje? \u00bfCon qu\u00e9 se va a encontrar el lector?<br><\/strong>\u2013Surgi\u00f3 por sugerencia del escritor Fernando Kosiak. \u00c9l hab\u00eda le\u00eddo unos \u201ccasi haikus\u201d de mi autor\u00eda que la Editorial de la Universidad Nacional de Entre R\u00edos (Eduner) hab\u00eda editado hace alrededor de tres a\u00f1os. Me contact\u00f3, me dijo que le gustaban los poemas breves, sobre todo los que mencionaban la flora y la fauna de nuestra provincia. Como la cesi\u00f3n de derechos de Eduner todav\u00eda estaba en vigencia, le propuse escribir algunos casi haikus nuevos. Se los envi\u00e9 a su correo postal y Fernando y su equipo se encargaron de absolutamente todo el trabajo de edici\u00f3n, dise\u00f1o, costo, ilustraci\u00f3n y otros menesteres que desconozco, pero seguramente son necesarios para la edici\u00f3n de un libro.<br>Mi participaci\u00f3n se limit\u00f3 a la escritura de los veintinueve haikus que Paisaje contiene. Me emocion\u00e9 cuando pude comprobar toda la dedicaci\u00f3n que hab\u00eda detr\u00e1s de este nuevo libro; por supuesto estoy muy agradecida a Fernando y su equipo, que seguramente han trabajado mucho m\u00e1s que yo.<br>Paisaje es un libro al que miro con ojos sorprendidos; con dise\u00f1o moderno, con ilustraciones interesantes, con mucho colorido; y valorizado por un texto de Selva Almada, escritora de gran talento a la que admiro, y por datos biogr\u00e1ficos que Fernando Kosiak mismo se encarg\u00f3 de recopilar. Mi gratitud para todos los que sumaron energ\u00eda, tiempo, y conocimiento para que Paisaje naciera.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013Has mencionado el influjo de tu madre y una maestra tuya, Lila Nielsen. \u00bfReconoc\u00e9s otras influencias que te modelaron, te mostraron un camino, reforzaron una convicci\u00f3n existente o la corrigieron?<br><\/strong>\u2013Tuve la gracia de tener muchos maestros en mi vida. Aparte de mi n\u00facleo familiar que siempre me entreg\u00f3 un gran caudal de amor, de mi madre que me ense\u00f1\u00f3 a leer cuando ten\u00eda alrededor de tres a\u00f1os y siete u ocho meses, de mis queridas maestras de la escuela primaria, tuve Maestros analfabetos que con su ejemplo de vida me ense\u00f1aron conductas que he tratado siempre de honrar; resiliencia, modestia, generosidad, honradez, dignidad, coherencia, valor a la palabra dada, gratitud. Ellos no daban sermones, ni se ufanaban de estas cualidades; los ve\u00eda a diario levantarse al alba, quebrando la escarcha con sus alpargatas desflecadas para ir a trabajar en las estancias vecinas; compartir equitativamente su almuerzo con arrieros que llegaban arriando ganado ajeno, agradecer al cielo cuando llegaba a su vida un ni\u00f1o sano o se casaba una hija\u2026 Los v\u00ed tambi\u00e9n llorar de angustia, cuando una pedrada les arrasaba las huertas o les mataba las aves de corral, secarse las l\u00e1grimas y los mocos, y ponerse a trabajar casi enseguida para empezar a recuperar lo perdido\u2026 Los ve\u00eda y escuchaba en las noches de los s\u00e1bados, acudir al almac\u00e9n de ramos generales de mi padre, con su guitarra o su acorde\u00f3n, para cantar milongas, chamarritas o chamam\u00e9s, para desahogar sus penas y festejar sus alegr\u00edas. Y yo me preguntaba c\u00f3mo esas manos rudas y callosas, capaces de sujetar baguales, de cavar zanjas, de enfrentarse a toros ma\u00f1osos pod\u00edan volverse tiernas para acariciar las cuerdas o las cabezas de sus hijos. Creo que ellos, sin decir una palabra, fueron los primeros maestros de mi vida.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"678\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/tuky2-1024x678.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2304\" srcset=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/tuky2-980x648.jpg 980w, https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/tuky2-480x318.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013Sos una lectora febril y diversa, \u00bfpero de qu\u00e9 autores has recibido mayor influencia?<br><\/strong>\u2013Mi familia de origen nunca tuvo gran poder adquisitivo ni prestigio social; pero las necesidades b\u00e1sicas siempre estuvieron cubiertas: un techo confortable, comida sobre la mesa diaria, abrigo para el invierno y m\u00e9todos para aliviar el calor de los veranos. Tambi\u00e9n tuve el privilegio de que estuvieran a nuestro alcance algunos art\u00edculos que podr\u00edan considerarse casi un lujo de la \u00e9poca, como libros y discos que escuch\u00e1bamos en un aparato alimentado por molinillos de viento: zarzuelas como La rosa del azafr\u00e1n y otras cuyo nombre no recuerdo, pero s\u00ed tengo presente las emociones que despertaban en mi alma de ni\u00f1a; guitarras interpretando milongas camperas, chamam\u00e9, chamarras, pasodobles.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013\u00bfRecord\u00e1s los primeros libros?<br><\/strong>\u2013Fueron cuentos de hadas y la colecci\u00f3n completa de Constancio C. Vigil, un autor que hoy casi nadie recuerda pero que fue decisivo en mi formaci\u00f3n; Los enanitos jardineros, El sombrerito, La reina de los p\u00e1jaros, Chicharr\u00f3n, Los frutos de la venganza. Desde mi edad actual, bendigo a ese querido e inolvidable autor, hoy ignorado, que acompa\u00f1\u00f3 mi despertar.<br>Hasta los once a\u00f1os mi vida transcurri\u00f3 en un viaje casi constante entre Estaci\u00f3n Lazo y Gualeguay. Cuando yo ten\u00eda alrededor de los once a\u00f1os, mi padre enferm\u00f3 gravemente y nos mudamos definitivamente a nuestra casa de Gualeguay; entonces tuve oportunidad de frecuentar la librer\u00eda de don Ernesto Hartcopff, una especie de mecenas que ten\u00eda una peque\u00f1a pero excelente librer\u00eda, a dos cuadras de mi casa natal. Don Ernesto no estaba interesado en hacer negocios, sino en apoyar la cultura de Gualeguay y hab\u00eda aprendido a detectar las preferencias literarias de sus clientes; as\u00ed que, cuando recib\u00eda alg\u00fan libro que cre\u00eda del gusto de sus clientes, les dec\u00eda: \u201dtengo un libro para usted\u201d; jam\u00e1s tute\u00f3 a nadie, aunque fuera un infante; jam\u00e1s interrumpi\u00f3 la lectura de quien, en su misma librer\u00eda, se pusiera a leer libros que le interesaban.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013Un personaje, Don Ernesto\u2026<br><\/strong>\u2013Inolvidable. A veces, algunos clientes se pasaban la ma\u00f1ana o la tarde leyendo en su librer\u00eda y no le compraban el libro; Don Ernesto jam\u00e1s protest\u00f3 ni dio se\u00f1ales de resentimiento por este proceder. Su objetivo era otro: el de las grandes almas, que saben c\u00f3mo eleva la conciencia con una buena lectura. Tambi\u00e9n fue fundamental en mi vida la Biblioteca P\u00fablica, hoy llamada Carlos Mastronardi; solo ten\u00eda que cruzar la calle Sarmiento y ya estaba en la manzana de la Biblioteca, para poder leer a mi gusto y placer. En mi adolescencia, la cultura que imperaba era la francesa; y algunos otros europeos, pero en menor medida. Gide, Mauriac, Camus, Sartre, Sagan, Proust, Kafka, Becket, Mann, Garc\u00eda Lorca, Miguel Hern\u00e1ndez, todo el siglo de oro espa\u00f1ol, estaban al alcance de la mano en ejemplares de bajo costo pero muy cuidadosamente editados por Editorial Losada; tambi\u00e9n algunos sudamericanos: Germ\u00e1n Arciniegas, C\u00e9sar Vallejos, Neruda, Arguedas\u2026 Borges reci\u00e9n empezaba a ser conocido, lo mismo que Horacio Armani, Antonio Requeni, Mar\u00eda Granata, Libertad Demitr\u00f3pulos, Roberto Juarroz, Gonz\u00e1lez Tu\u00f1\u00f3n, Miguel \u00c1ngel Asturias, Roa Bastos, Ernesto S\u00e1bato, Garc\u00eda M\u00e1rquez, Enrique Larreta\u2026 Nunca intent\u00e9 imitarlos conscientemente, pero su influencia, el gran placer est\u00e9tico que sent\u00eda al leerlos, sin duda me dio una idea aproximada de c\u00f3mo se deber\u00eda escribir\u2026 A prop\u00f3sito de este \u00faltimo tema, no soy una persona miedosa, sin embargo, siento p\u00e1nico de que la exagerada admiraci\u00f3n que siento por algunos autores me lleve a cometer un plagio involuntario.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/tuky-b-1024x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2305\" srcset=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/tuky-b-1024x1024.jpeg 1024w, https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/tuky-b-980x980.jpeg 980w, https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/tuky-b-480x480.jpeg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013\u00bfC\u00f3mo sos con la edici\u00f3n de los materiales?<br><\/strong>\u2013Trato de pulir los textos. Los corrijo varias veces. Tambi\u00e9n acepto sugerencias de personas con m\u00e1s formaci\u00f3n que yo; siempre que no alteren la idea central del trabajo; pero, por ejemplo, tengo asumido que no s\u00e9 puntuar, soy adicta a la coma y la uso con frecuencia exagerada. No me siento ofendida porque me corrijan; por el contrario, lo agradezco sinceramente porque pienso que se puede seguir aprendiendo, independientemente de la franja etaria a la que hoy pertenezco.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013Los nombres de Alcira e Irene dan cuenta de un tr\u00e1nsito generacional que se hace presente, \u00bfqu\u00e9 legados sent\u00eds que operan en vos de los tiempos en que compartiste la cultura rural y la urbana?<br><\/strong>\u2013Con respecto a las experiencias vividas en zonas rurales o urbanas creo que son bastante similares; no percibo una l\u00ednea divisoria entre la gente que he frecuentado; \u201cen todos lados se cuecen habas\u201d, dice un refr\u00e1n popular; y creo que es cierto porque hay gente generosa, emp\u00e1tica, honesta, agradecida, y tambi\u00e9n de las otras en todos los estratos de la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013Has contado que ten\u00e9s siete bibliotecas chicas o medianas diseminadas en distintos lugares de tu casa, \u00bfc\u00f3mo resolviste qu\u00e9 libros van en cada una de ellas, hay una tematizaci\u00f3n o temporizaci\u00f3n que les d\u00e9 identidad?<br><\/strong>\u2013Es todo un tema. Hubiera deseado tener una sola, gran biblioteca donde mis libros estuvieran alineados para facilitarme su ubicaci\u00f3n; no fue posible; entonces tengo en cada habitaci\u00f3n de mi casa dos o m\u00e1s estanter\u00edas con libros que hasta hace poco tiempo manten\u00edan un orden elegido por m\u00ed. Ahora, dejo en completa libertad a las personas que me visitan para que investiguen los estantes, los revuelvan, se los lleven; ya no quiero tener control sobre ellos: me sirvieron, me enriquecieron, cumplieron su funci\u00f3n; ahora, que regocijen y enriquezcan a otros. De todas maneras, lo m\u00e1s valioso de mis libros se ha quedado para siempre en m\u00ed. Detr\u00e1s de un gran lector, hay siempre un escritor potencial. Algunas personas creen que se puede escribir sin haber le\u00eddo \u00e1vidamente. Yo no lo creo; pero, sin compartirla, respeto su opci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013\u00bfRecord\u00e1s locuras m\u00e1s entretenidas que haber sido parte de La loca de al lado?<br><\/strong>\u2013Para m\u00ed fue una experiencia muy rica y muy diversa, porque no toda la sociedad gualeguayense recibi\u00f3 con buen \u00e1nimo el contenido de esa revista. Hubo personas cercanas que dejaron de saludarnos; incluso, se cambiaban de vereda cuando nos ve\u00edan aproximarnos; pero se aprende de todas las experiencias y yo aprend\u00ed mucho con La Loca de al lado, y lo celebro. No recuerdo el nombre del pensador que dijo: \u201cLas personas se conocen cuando est\u00e1n bajo presi\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013\u00bfQu\u00e9 similitudes y diferencias se establece en la escritura de poemas y cuentos o novelas? \u00bfC\u00f3mo opera la edici\u00f3n, la correcci\u00f3n en cada caso?<br><\/strong>\u2013Con respecto a los tiempos de la prosa y la poes\u00eda, creo que fue S\u00e1bato el que dijo: \u201cLa prosa es el d\u00eda; la poes\u00eda es la noche\u201d. Algo de eso es cierto. Personalmente, en la prosa puedo explorar personalidades que no tienen casi nada que ver conmigo; puedo fantasear, inventar situaciones no vivenciadas, imaginar personajes con sentimientos y emociones muy diferentes a los m\u00edos propios. En la poes\u00eda, en cambio, soy escrupulosamente veraz, no he podido hasta ahora escribir nada que no sea parte de mi realidad. Tampoco tengo poder suficiente para elegir los tiempos para escribir prosa o poes\u00eda; son los tiempos los que se eligen para ser escritos\u2026 Me parece que escribir poes\u00eda es como un rel\u00e1mpago, un flash de luz que te cae, algo que te deslumbra y se disipa con mucha rapidez. La prosa es m\u00e1s estable, menos urgente, pod\u00e9s pensar antes de escribir un p\u00e1rrafo, retocarlo, afinarlo hasta que diga lo que vos quer\u00e9s decir. Esto es lo que yo he experimentado, no puedo asegurar que sirva para otras personas que escriben.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013Han elogiado tu inclinaci\u00f3n por la m\u00fasica y tu habilidad como contadora de historias, \u00bfqu\u00e9 de una y otra est\u00e9tica te interesa que se advierta en una producci\u00f3n tuya?<br><\/strong>\u2013Disfruto much\u00edsimo todas las ramas del arte, pero las que m\u00e1s me conmueven son la m\u00fasica y la literatura. Cuando se combinan dos ramas del arte, por ejemplo un poema musicalizado o una poes\u00eda ilustrada, me parece que ambas expresiones se potencian, suben juntas y vuelan m\u00e1s sostenidamente y m\u00e1s alto. Tengo amigos que no aceptan que a sus poemas se les ponga m\u00fasica, porque dicen que la poes\u00eda ya tiene su musicalidad propia; lo hemos hablado mucho, con seriedad y respeto de ambas partes; pero no llegamos a un acuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u2013\u00bfQu\u00e9 proyectos te gustar\u00eda encarar?<br><\/strong>\u2013A mi edad, casi 86 a\u00f1os, \u00bfes posible tener proyectos? Estoy escribiendo unas memorias, pero no s\u00e9 si alcanzar\u00e9 a terminarlas. Vivo el d\u00eda a d\u00eda y agradezco lo que la vida me ofrece; atiendo mis perros y gatos, riego mi jard\u00edn, me maravillo cuando descubro el nacimiento de una flor, limpio mi colecci\u00f3n de piedras, las lavo peri\u00f3dicamente y luego las expongo al sol de la ma\u00f1ana para que se revitalicen, leo much\u00edsimas horas al d\u00eda y tambi\u00e9n a la noche, sigo escribiendo y, de vez en cuando, cocino algo rico para mis nietos y mi bisnietito; aunque debo admitir que ya he perdido un poco la mano para la cocina: \u201cel ejercicio hace al m\u00fasculo\u201d; y como ya no puedo comer nada m\u00e1s que verduras, frutas, arroz blanco, mis comidas son super sencillas. No pido m\u00e1s a\u00f1os de vida; pido que La Consciencia Universal me conceda cierto grado de lucidez hasta que llegue el final, porque no quiero que mis seres amados dejen de vivir su vida para que yo siga viviendo. Ser\u00eda un desperdicio ecol\u00f3gico. Y todo desperdicio me molesta profundamente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"900\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/tuky-c.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2306\" srcset=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/tuky-c.jpeg 900w, https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/tuky-c-480x480.jpeg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) 900px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tuky por Ferny<br><\/strong>El investigador y docente Fernando Kosiak es el responsable de Camalote, un proyecto editorial independiente que surgi\u00f3 a finales de 2018. En su cat\u00e1logo sobresalen \u201clibros peque\u00f1os de grandes autorxs a bajos precios para que todos puedan acceder\u201d. Uno de ellos es Paisaje, de Carboni.<br>\u201cA Tuky la caracterizo como una mujer s\u00faper generosa, amorosa, abierta. Tom\u00e9 contacto con ella por una consulta que le hice por correo electr\u00f3nico en el marco de una investigaci\u00f3n sobre Juan L. Ortiz. Personalmente la conoc\u00ed en un homenaje que le hicimos a Emma Barrandeguy. Luego la visit\u00e9 en su casa y disfrut\u00e9 de su conversaci\u00f3n\u201d.<br>\u201cDebe tener un solo ejemplar de cada libro publicado; al resto, los regala. Lo que dije, sobresale su generosidad\u201d.<br>\u201cDe su escritura destacar\u00eda la constancia. En el ep\u00edlogo de Paisaje se cuenta de qu\u00e9 manera, con su sueldo de maestra, se dio ma\u00f1a para publicar sus libros. Reci\u00e9n desde hace poco algunas editoriales entrerrianas se est\u00e1n haciendo cargo de publicar su obra\u201d.<br>\u201cHaber ganado el Fray Mocho con El tan deseado rostro la proyect\u00f3 como escritora. No hay dudas de eso. La catapult\u00f3. Su posici\u00f3n dentro del panorama literario provincial fue otra, desde una ciudad tan llena de grandes escritores\u201d.<br>\u201cEn el mundo de las letras se abri\u00f3 paso con humildad. Cuando se conform\u00f3 la Sociedad de Escritores de Gualeguay se acerc\u00f3 con algo de temor porque estaban Else Serur, Eise Osman o la misma Emma Barrandeguy, que la aceptaron tan bien. Un sello de Tuky es el trabajito de hormiga\u201d.<br>\u201cGan\u00f3 el Fray Mocho con una novela, de tard\u00eda y lamentada edici\u00f3n. Por suerte luego Oy\u00e9 Nd\u00e9n la reedit\u00f3 y ahora s\u00ed se puede disfrutar de esa escritura. La recomiendo\u201d.<br>\u201cDe las que permanecen con vida, Tuky Carboni es la escritora entrerriana destacada, que eligi\u00f3 quedarse. Est\u00e1 en un lugar de privilegio en el que tambi\u00e9n se encuentra Selva Almada, aunque ella tiene otra trascendencia, porque supera los l\u00edmites provinciales\u201d.<br>\u201cYo empezar\u00eda a leer a Tuky por su poes\u00eda, sus cuentos o su novela, que es hermosa, con cuatro voces narradoras, una m\u00e1s bella que la otra. Si les gusta lo breve, est\u00e1 la poes\u00eda reunida por Eduner o Paisaje, el libro de haikus que estamos presentando\u201d.<br>\u201cUno de los haikus de Paisaje m\u00e1s conmovedores dice: Eres t\u00fa mismo\/ el que enciende los fuegos\/ de las estrellas. Me quedo con ese\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>No hay una sin dos<br><\/strong>Nacido en Gualeguaych\u00fa, un proyecto editorial independiente como Oy\u00e9 Nd\u00e9n asumi\u00f3 la reedici\u00f3n de El tan deseado rostro, como una especie de reparaci\u00f3n p\u00fablica hacia su autora, Tuky Carboni, ganadora del premio Fray Mocho, y hacia la obra.<br>La novela indaga en torno al rol de la mujer en la sociedad y en la literatura; con destreza delinea el desaf\u00edo de escribir en una provincia, critica la miop\u00eda de la cr\u00edtica y pone a flamear la lucha por los ideales, mientras le hace un espacio a las frustraciones, los miedos, la muerte y la vida, el amor y la amistad.<br>Ahora Oy\u00e9 Nd\u00e9n est\u00e1 en medio de otra aventura que involucra la obra de Carboni. \u201cMe acaban de avisar que ya est\u00e1n listos los ejemplares\u201d, le dijo su responsable, Nicol\u00e1s Darchez, a Tekoha, con una algarab\u00eda que le iluminaba la expresi\u00f3n oral.<br>\u201cEs una antolog\u00eda que re\u00fane seis relatos de Hasta el pr\u00f3ximo sue\u00f1o (cuentos de distinto g\u00e9nero) y seis relatos de La infancia est\u00e1 llamando (narraciones que recuperan an\u00e9cdotas de pueblo de cuando era una ni\u00f1a), que son dos libros que en su momento Tuky public\u00f3\u201d.<br>Ante una consulta puntual, Darchez explic\u00f3 que \u201cla antolog\u00eda se llamar\u00e1 La infundaci\u00f3n y otros relatos\u201d y que \u201cla idea es presentarla en agosto\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El merecido reconocimiento del que goza la escritora Tuky Carboni tiene al menos dos responsables: la perseverancia en el ejercicio cr\u00edtico de la literatura y la adaptabilidad a las circunstancias no siempre amables que la existencia le propuso. 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