{"id":3252,"date":"2026-06-18T21:20:36","date_gmt":"2026-06-18T21:20:36","guid":{"rendered":"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/?p=3252"},"modified":"2026-06-18T21:20:42","modified_gmt":"2026-06-18T21:20:42","slug":"sone-que-escribia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/sone-que-escribia\/","title":{"rendered":"So\u00f1\u00e9 que escrib\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un peregrino de las artes como Edgardo Lois reconstruy\u00f3 desde un encanto extranjero una galer\u00eda de vidas, obras y modos de producci\u00f3n de un generoso pu\u00f1ado de artistas entrerrianos. Esas notas resisten al olvido desde un blog y en formato libro. Sus aportes, edificados desde la prol\u00edfica Gualeguay, ayudan a entender el entorno creativo de autores clave.<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los \u00faltimos d\u00edas visit\u00e9 varias veces este encuentro, le dijo. S\u00e9 que sucedi\u00f3 en un caf\u00e9. Desde ese momento la atm\u00f3sfera de la entrevista se impregn\u00f3 de una amable intensidad, estimulante, surgida de una alquimia en la que confluy\u00f3 la fragancia de los granos y el aroma de la infusi\u00f3n.<br>No obstante, uno y otro se instalaron en diferentes establecimientos. El del grabador crey\u00f3 estar de nuevo en el Flamingo, de Paran\u00e1, cuando se entraba por la esquina y uno deb\u00eda resolver si contemplar\u00eda a los paseantes por San Mart\u00edn o avistar\u00eda la fugacidad del tr\u00e1fico vehicular desde Urquiza. Imagin\u00f3 que su interlocutor pudo haber viajado con los sentidos al M\u00e9xico, en M\u00e9xico y Av. La Plata, al Margot de Boedo o al Cao de San Crist\u00f3bal. Eran lugares hermosos. Formaban parte de un circuito literario que podr\u00eda ubicarse de la avenida Rivadavia para el sur, hacia Pompeya, \u00e1rea hist\u00f3rica de los escritores del grupo de Boedo.<br>Lo significativo es que ambos estaban frente a un mismo ventanal, aunque a trav\u00e9s del vidrio resucitaran distintos espantajos. Era como asomarse a la orilla de la vida y ver pasar un r\u00edo de postales conocidas, intervenidas por sedimentos erosivos de trayectorias cambiantes que modifican la escena desde la profundidad del fango, donde conviven lo que prospera y lo que va muriendo.<br>Escribir en un caf\u00e9 era una felicidad. La frase rasg\u00f3 el instante, que adquiri\u00f3 palpable densidad. El entrevistador regres\u00f3 a sus apuntes; el entrevistado, a las servilletas de papel tissue en las que tantas veces esculpi\u00f3 fugacidades po\u00e9ticas en birome.<br>Contact\u00f3 a Edgardo Lois para recrear la historia de An\u00e9cdotas de churrasquero, una experiencia collage, que lo involucr\u00f3 como escritor y como periodista cultural, como cronista y como investigador literario, como ensayista y entrevistador. Fue un for\u00e1neo en tierras de lomadas, chacras y mate amargo. Un porte\u00f1o viajero, con cosmovisi\u00f3n mochilera. Un expedicionario que recorri\u00f3 la vida y la obra de artistas entrerrianos, muchos de ellos gualeyos; que transit\u00f3 por espacios donde se sustanci\u00f3 un rico legado transgeneracional y lo mir\u00f3 a trasluz, con anal\u00edtica inquietud; que hall\u00f3 historias sin contar en un presente que hunde sus ra\u00edces en la prosapia pret\u00e9rita; que con ellas escribi\u00f3 un diario lleno de aventuras comarcanas e infortunios provincianos y lo dej\u00f3 a disposici\u00f3n de todos en un blog.<br>Sin embargo, esa etapa es un suspiro en su trayectoria. Lois tiene una obra literaria publicada, en papel y en soporte digital. Novelas, relatos cortos, textos que rozan la historia y la pol\u00edtica, microficciones imposibles de ser narradas si no se ha adquirido el oficio de la escucha atenta. Tambi\u00e9n ha sido divulgador de la cultura, por ejemplo, en el peri\u00f3dico De Boedo.<br>Recibi\u00f3 la propuesta de entrevista el 22 de abril. Ese d\u00eda cumpl\u00eda 64 a\u00f1os. El trabajador de prensa no lo sab\u00eda. Con tipograf\u00eda de whatsapp, Lois se limit\u00f3 a informar del otro lado que \u201cestoy tratando de sobrevivir, en medio de esta realidad que mata\u201d, antes de agradecer \u201ctu inter\u00e9s en mi trabajo\u201d. En el breve intercambio, alcanz\u00f3 a expresar que \u201cdisfrut\u00e9 mucho lo realizado alrededor de las An\u00e9cdotas de Churrasquero. Ese proyecto me llev\u00f3 a la escritura de dos libros, una novela y una especie de ensayo de un artista pl\u00e1stico, material que duerme hace a\u00f1os\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"620\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/lois-3-1024x620.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3254\" srcset=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/lois-3-980x594.jpg 980w, https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/lois-3-480x291.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Un perfil<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lois es el t\u00edpico exponente de un sector social que desde hace medio siglo viene siendo expulsado de la utop\u00eda de la movilidad social ascendente. La impresi\u00f3n es que, como a tantos de su generaci\u00f3n, la \u00e9tica tanguera lo esper\u00f3 para explicarle que ya hab\u00eda sido escrito, cantado y grabado lo que necesitaba saber del mundo y de los v\u00ednculos. Es f\u00e1cil imaginarlo en rueda de parroquianos, en medio de ambientes firuleteados en nicotina, entregado a la labor de alimentar el disenso en la pol\u00edtica, la econom\u00eda, la filosof\u00eda cotidiana y el deporte, sobre todo el f\u00fatbol.<br>Su vida ha consistido en leer y escribir, tachar, sintetizar; reelaborar porque ciertos hallazgos obligan a m\u00faltiples corrimientos y adaptaciones; conversar sobre lo rele\u00eddo y lo reescrito; hacer nuevas copias de la \u00faltima versi\u00f3n y arrancar de nuevo, hasta sentir que el texto late y flota.<br>En mocasines ha deambulado por las madrugadas de una Buenos Aires tenue, mientras la ciudad le ha contagiado sus ritmos, sus atajos citadinos; le ha regalado la paleta de ingredientes que da sabor a una existencia; lo ha empapado de la propensi\u00f3n a interpretarse desde una mueca nost\u00e1lgica.<br>Lois disfruta de todo lo que sucede durante la escritura. Si es dichoso con la etapa en que reluce la letra de molde en la imprenta, en buena medida es por todo lo que le recuerda su hechura. Reci\u00e9n pensaba en que era ese catecismo sencillo el que alimentaba su fe escritural. As\u00ed hab\u00eda sido desde que tiene memoria y conoci\u00f3 a Hugo Ditaranto. Un irrepetible. Un poeta reo. Un puteador excelso.<br>La literatura lo encontraba garabateando a Lois, cuando la inspiraci\u00f3n lo visitaba. Se sentaba a su lado. Lo acompa\u00f1aba. Le hac\u00eda brotar primaveras verbales, im\u00e1genes que pod\u00edan derivar en personajes, ideas que terminaban en historias. Y, entonces, una y otra vez, la correcci\u00f3n de los textos, la simplificaci\u00f3n de la sintaxis, la revisi\u00f3n de la coherencia interna, el an\u00e1lisis cuantitativo y cualitativo sobre la estructura.<br>Leer tambi\u00e9n le produc\u00eda regocijo, aunque cuando evocaba esos momentos rara vez pod\u00eda relacionar con precisi\u00f3n autores, nervios dram\u00e1ticos, argumentos y estrategias discursivas. Lo absorb\u00eda el ritual de navegar entre l\u00edneas, de unir a remo las partes del relato. Estudiaba los mapas n\u00e1uticos como autor, adivinando el tipo de decisiones que fue moldeando la escritura.<br>Escribir y vivir, para Lois, es parte de un mismo asunto. Utiliza similares herramientas metodol\u00f3gicas para evaluar y para contar, como si no fuera imperioso distinguir taxativamente un relato de ficci\u00f3n de la experiencia personal.<br>El entrevistador observa c\u00f3mo Lois camina sus almanaques en la intimidad, en medio de una ciudad que ya no es aquella que le bulle por dentro. Pero no logra determinar d\u00f3nde se encuentra ahora. Siente que quien iniciara y diera sustento a las An\u00e9cdotas de churrasquero se ha ido por un momento de la mesa. Y no se equivoca. Algo le llam\u00f3 la atenci\u00f3n y no pudo resistir. Est\u00e1 sin que est\u00e9. Sigue el sonido de un bandone\u00f3n que lamenta las oportunidades perdidas desde un balc\u00f3n con malvones. El instrumento no toca una melod\u00eda. Gutural, resuena un sostenido narc\u00f3tico. Se aleja parsimoniosamente como si no quisiera ser alcanzado. Lois lo sigue. Hay una conexi\u00f3n espiritual. Es un perro sin due\u00f1o que se dej\u00f3 escribir por aquello que quiso narrar.<br>Al recomponerse en el aqu\u00ed y ahora que comparte con el entrevistador, regres\u00f3 al perfume cafetero con el que tantas veces fue feliz. Busc\u00f3 comodidad. Corri\u00f3 una pila de libros. Opus Nigrum, de Yourcenar; Las tierras blancas, de Manauta; y El banquete de Severo Arc\u00e1ngelo, de Marechal. Como si habitara un recuerdo, se sirvi\u00f3 un vaso de whisky. Tragos cortos, reflexivos. De pronto se sinti\u00f3 en casa. Hab\u00eda que cumplir con la palabra empe\u00f1ada.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Caraballo-Lois-y-Maldonado.-Foto-Sturzenegger._resize-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3255\" srcset=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Caraballo-Lois-y-Maldonado.-Foto-Sturzenegger._resize-980x654.jpg 980w, https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Caraballo-Lois-y-Maldonado.-Foto-Sturzenegger._resize-480x320.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>\u2013\u00bfC\u00f3mo llegaste a Gualeguay?<br><\/strong>\u2013Digo que llegu\u00e9 escribiendo la novela de la vida propia. Eran tiempos en que cre\u00eda en la mayor de las ficciones humanas: el amor. As\u00ed fue. Llegu\u00e9 a Gualeguay siguiendo una historia de amor. Fue en abril de 2013. Pero el amor evapora r\u00e1pido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfQui\u00e9n era Edgardo Lois cuando lleg\u00f3 a Gualeguay?<br><\/strong>\u2013Edgardo Lois era un hombre al que le gustaba contar historias. Que disfrutaba de encontrarlas. El sue\u00f1o era ser escritor. Llevo toda una vida de escritura. De alguna manera logr\u00e9 hacer realidad el quehacer en el oficio. Tambi\u00e9n so\u00f1aba con una familia. Pero esa es otra historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La casita de mis viejos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfC\u00f3mo eran tus padres? \u00bfC\u00f3mo era la din\u00e1mica familiar?<br><\/strong>\u2013La casa paterna estaba, a\u00fan est\u00e1, en Mart\u00edn Coronado, en el oeste de la provincia de Buenos Aires. All\u00ed el origen. Una casa de obrero. Nunca falt\u00f3 la comida. Mi padre pintaba casas y cuadros. Mi madre se ocupaba de los hijos y la casa. Sigo viendo a mi padre de pie frente al caballete. Pintaba con \u00f3leo. Usaba una paleta de gamas bajas. Sigo viendo a mi padre regal\u00e1ndome libros. Me gustaba leer. Sigo viendo la llegada de mi abuelo paterno, Julio Mart\u00edn. Ah\u00ed viene. Camina por el patio. Seguro trae sus \u00faltimos poemas. Mi padre guardaba su obra. Ten\u00eda unos ocho a\u00f1os y ya intentaba escribir poemas. Quer\u00eda ser poeta como el abuelo.<br>Nac\u00ed en una casa donde la \u00fanica herencia posible estaba en dos bibliotecas. Recuerdo los paseos que daba con mi padre visitando las galer\u00edas de arte de la Capital. Mi hermano Alejandro recibi\u00f3 los mismos nutrientes. Hoy es un dibujante notable. Profesor de dibujo. Otro que cuenta historias. Y algo m\u00e1s, cuando iba a visitar a mi abuela materna, Eufemia, que tambi\u00e9n viv\u00eda en Coronado, pasaba frente a una casa pintada de rosa. Me acercaba al alambrado de la cerca. La cerca estaba tomada por una enredadera silvestre que da flores violetas. Ocho, nueve a\u00f1os, entonces corr\u00eda las hojitas para ver la casa. Siempre me deten\u00eda a mirarla. Era importante. Sab\u00eda que en ella hab\u00eda vivido un escritor. Yo sab\u00eda que era importante ser escritor. Lo supe desde chico. En la casa rosada hab\u00eda vivido Mart\u00edn Coronado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"661\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/lois-2-1024x661.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3256\" srcset=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/lois-2-980x633.jpg 980w, https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/lois-2-480x310.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfC\u00f3mo te dedicaste a la literatura?<br><\/strong>\u2013Fue una sumatoria de elementos, de peque\u00f1as grandes magias. La figura de mi abuelo ten\u00eda sus misterios. En su casa viv\u00eda en una habitaci\u00f3n peque\u00f1a. Cumpl\u00eda a veces con las ceremonias comunes en la casa. Pero despu\u00e9s escrib\u00eda en la habitaci\u00f3n donde estaba su cama. Y ten\u00eda sus haza\u00f1as. A los catorce a\u00f1os dorm\u00eda en el carro de una panader\u00eda. Nunca fue un d\u00eda a la escuela; y, sin embargo, fue lector, fue poeta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfQu\u00e9 fue primero, el lector o el escritor en tu caso?<br><\/strong>\u2013Ten\u00eda unos doce a\u00f1os. Era lector aplicado. Hab\u00eda le\u00eddo Las aventuras de Tom Sawyer de Mark Twain y Colmillo blanco de Jack London, dos libros que se guardaron en mi memoria. En ese momento estaba interesado por los enigmas del pasado. Per\u00fa, M\u00e9xico, Egipto. Antiguas civilizaciones. Pero una tarde mi padre trajo dos libritos de bolsillo que hab\u00eda encontrado en una casa vac\u00eda que deb\u00eda pintar. Uno de los libritos ten\u00eda tres cuentos de Edgar Allan Poe, y el otro era una peque\u00f1a antolog\u00eda de cuentos de terror que tra\u00eda En la cripta, de H.P. Lovecraft. Esas lecturas me abrieron todas las puertas a la literatura. Estas lecturas me llevaron a apreciar la conjunci\u00f3n de la realidad de lo que se ve\u00eda en la calle -y esto m\u00e1s all\u00e1 de la mirada que la condiciona como relato- con las diversas sinton\u00edas de lo fant\u00e1stico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfQu\u00e9 otros maestros record\u00e1s? \u00bfQu\u00e9 influencias reconoc\u00e9s?<br><\/strong>\u2013Trabaj\u00e9 en librer\u00edas durante los \u201890. Tuve la suerte de conocer, entre libros, al poeta Hugo Ditaranto, y al novelista Gabriel Montergous. Del poeta aprend\u00ed las urgencias de la palabra, el manejo del apasionado proceder con la l\u00ednea que quema. Del novelista aprend\u00ed la pausa, la revisi\u00f3n, el quehacer a conciencia. Aprend\u00ed el valor de las lecturas sucesivas, las bondades de dejar descansar el texto. Tirar y aflojar de la piola de la tinta para al fin hacer volar el barrilete.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Espacios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfQu\u00e9 papel desarroll\u00f3\/a Desde Boedo?<br><\/strong>\u2013A fines de los \u201890 conoc\u00ed al poeta Rub\u00e9n Derlis. Tomamos un caf\u00e9 en el Margot de Boedo. Le di un ejemplar de mi primer libro publicado: Bit\u00e1cora de lluvia. Derlis, en el mismo bar, me present\u00f3 a Mario Bellocchio, director de un peri\u00f3dico aparecido en los d\u00edas terribles del 2001. Mirando hacia esos d\u00edas del pasado, digo que hasta ese momento mi escritura hab\u00eda contado historias largas donde aparec\u00edan se\u00f1ales del mundo real, las fotos de la calle, junto a elementos de ficci\u00f3n pura, detalles fant\u00e1sticos. En ese mientras tanto de escritura aparece la invitaci\u00f3n de Bellocchio para el peri\u00f3dico Desde Boedo. Deb\u00eda escribir sobre la ciudad. Sobre aquello que me llamara la atenci\u00f3n. Todo un universo para ver y contar. Y en un espacio limitado. Salir a jugar en cancha chica. Toda una novedad en mi quehacer.<br>Desde Boedo es una publicaci\u00f3n que invita desde la historia, la literatura, la pol\u00edtica. Hace veinticinco a\u00f1os que escribo la contratapa del peri\u00f3dico. A trav\u00e9s de estos a\u00f1os le fui sacando punta a mi tinta. Escribiendo mi ciudad. Mi lugar. El trabajo en Desde Boedo me permiti\u00f3 ser colaborador del suplemento de cultura del diario Tiempo Argentino entre 2010 y 2015. Y este quehacer de la escritura, me permiti\u00f3, una vez instalado en Gualeguay, escribir mis notas en El Debate Preg\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013Te definiste por ah\u00ed como un \u201cescritor en las sombras\u201d, \u00bfa qu\u00e9 te refer\u00edas?<br><\/strong>\u2013Bajo el grande \u00e1rbol de la literatura urbana, mi trabajo no ten\u00eda mucha posibilidad de circulaci\u00f3n. En los caf\u00e9s de Buenos Aires tuve la suerte de charlar con escritores notables, con una obra importante, que pasados los ochenta a\u00f1os no ten\u00edan editorial y segu\u00edan pagando la edici\u00f3n de sus libros. Importaba escribir. Tener una voz propia. A esta altura de la vida, me doy por satisfecho siendo un escritor en las sombras, un escritor de barrio, un escritor que trat\u00f3 de contar su paisaje y las criaturas que lo habitan. Una escritura que se construya desde la urban\u00eda, que es la po\u00e9tica que tiene la ciudad. Mucho le debo a Desde Boedo, Tiempo Argentino y El Debate Preg\u00f3n. M\u00e1s una cantidad de revistas que ser\u00eda un problema nombrar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfCu\u00e1l es la historia de las An\u00e9cdotas de churrasquero? \u00bfC\u00f3mo se te ocurri\u00f3 hacerlas? \u00bfCon las notas que ten\u00edas formaste un blog o armaste primero la plataforma para colgar los materiales?<br><\/strong>\u2013Supe que iba a ser padre. Empec\u00e9 a escribirle a mi hija. Textos cortos. Uno de ellos lleg\u00f3 hasta la due\u00f1a de El Debate Preg\u00f3n, que era amiga de la familia de mi compa\u00f1era. Estas historias empezaron a publicarse en el diario. Encontr\u00e9 en la biblioteca de mi compa\u00f1era una edici\u00f3n del Mart\u00edn Fierro ilustrada por Roberto Gonz\u00e1lez, conocido como Cachete. Me impresion\u00f3. Le coment\u00e9 a mi padre del hallazgo. Antes de que apoyara el libro en la mesa, \u00e9l dijo: Cachete. Y me cont\u00f3 su relaci\u00f3n, sus encuentros con un grupo de artistas pl\u00e1sticos en un bar de la calle Viamonte. Esta situaci\u00f3n dio origen a una nota que fue publicada en Desde Boedo. Lleg\u00f3 el tiempo de la mudanza a Gualeguay. Siendo habitantes de la ciudad -los textos que escrib\u00eda a mi hija- decidimos dejar de publicarlos. Y recib\u00ed el pedido de la nota sobre Cachete para ser publicada en el diario. El pedido ven\u00eda con una propuesta de trabajo. Una nota semanal sobre temas que tuvieran que ver con la cultura de Gualeguay. Acept\u00e9. El blog se agreg\u00f3 a poco de iniciar la recorrida de Gualeguay, la de ayer, y la de ese presente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"807\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Lois-1-807x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3257\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ba\u00fal de recuerdos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfCu\u00e1nto tiempo dur\u00f3 la experiencia de las An\u00e9cdotas?<br><\/strong>\u2013Cerca de cinco a\u00f1os. Fue una continuidad. A poco de caminar la ciudad, me di cuenta del universo que flotaba. Comenc\u00e9 a nombrar el lugar como la ciudad\/r\u00edo. En el r\u00edo aguardaban las historias. De muchas de ellas a\u00fan hab\u00eda testigos. Las historias flotaban en el viento. Solo hab\u00eda que rescatarlas para que no se pierdan en la grande noche del olvido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfC\u00f3mo era tu forma de trabajo?<br><\/strong>\u2013Mi trabajo se centraba en escuchar a los habitantes de la ciudad. Prestaba atenci\u00f3n al memorioso. Me di cuenta de que en muchas casas hab\u00eda cuadros de Cachete Gonz\u00e1lez. Muchos refer\u00edan an\u00e9cdotas de la vida de Cachete. Era un buen fantasma. Aparec\u00eda en cantidad de historias. Lo mismo pasaba con Cat\u00f3n, un hombre que pas\u00f3 su vida acompa\u00f1ando a los muertos hasta el cementerio. Un Anubis, un Caronte gualeyo, que se hizo eterno. Suced\u00eda que muchos entrevistados me se\u00f1alaban a otros. Ellos ten\u00edan una historia y yo mi grabador. De esta manera fui contando mi lugar. Y me gustaba el material que aparec\u00eda. Estaban los vivos y los muertos. Hab\u00eda pintores, escritores. Estaba el que nada m\u00e1s hab\u00eda vivido y prestado atenci\u00f3n. Era un trabajo de rescate y refugio de la memoria oral. Todas las semanas deb\u00eda entregar mi nota. As\u00ed que la historia se resolv\u00eda en una semana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013La impresi\u00f3n es que para resolverlas aplicaste un protocolo period\u00edstico, pese a que te caracteriz\u00e1s como un escritor\u2026<br><\/strong>\u2013Aplicaba siempre mis ganas de conocer las historias. Eleg\u00eda la manera de contar al personaje y su historia. A veces la sinton\u00eda era period\u00edstica, en otras m\u00e1s cercanas a lo literario. Importaba la historia. Simplemente trataba que mantuviera la sorpresa e inter\u00e9s que me hab\u00eda despertado como lector.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfLo aprehendido te alcanza para trazar un mapa de los autores gualeyos o se puede semblantear la literatura provincial?<br><\/strong>\u2013La ciudad\/r\u00edo fue cuna de escritores notables. Y tambi\u00e9n de artistas pl\u00e1sticos. Estaban los creadores que ya hab\u00edan partido, Ortiz, Mastronardi, Manauta, pero estaban los que segu\u00edan en la huella, Tuky Carboni, Daniel Gonz\u00e1lez Rebolledo. Intriga saber que de un lugar tan peque\u00f1o hayan salido al mundo tantos creadores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfQu\u00e9 repercusi\u00f3n sent\u00eds que tuvo tu trabajo?<br><\/strong>\u2013El diario circulaba mucho en la ciudad. Y las notas ten\u00edan lectores. Siempre recib\u00eda comentarios. Ten\u00eda un reconocimiento. De esta manera tambi\u00e9n recib\u00eda informaci\u00f3n. El trabajo de investigaci\u00f3n fue claramente positivo. La memoria, agradecida. Hasta ese momento nadie se hab\u00eda ocupado de la b\u00fasqueda y recolecci\u00f3n de historias. La experiencia fue muy buena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfEn paralelo continuaste con tus b\u00fasquedas literarias?<br><\/strong>\u2013Al haber tratado de contar pasado y presente de la ciudad\/r\u00edo de Gualeguay a trav\u00e9s de la memoria de sus habitantes, esa escritura me llev\u00f3 hasta dos personajes que me ped\u00edan un mayor espacio. Roberto \u201cCachete\u201d Gonz\u00e1lez y Cat\u00f3n. Tengo terminado un libro sobre la vida y la obra de Cachete, y una \u201cnovela\u201d alrededor de Cat\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfQu\u00e9 era Edgardo Lois cuando decidi\u00f3 despedirse de Gualeguay?<br><\/strong>\u2013Era otro. Regres\u00f3 a Buenos Aires, su ciudad natal, en 2018.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfQu\u00e9 hizo luego?<br><\/strong>\u2013Lo de siempre. Escribir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un peregrino de las artes como Edgardo Lois reconstruy\u00f3 desde un encanto extranjero una galer\u00eda de vidas, obras y modos de producci\u00f3n de un generoso pu\u00f1ado de artistas entrerrianos. Esas notas resisten al olvido desde un blog y en formato libro. 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