{"id":3534,"date":"2026-08-29T13:59:57","date_gmt":"2026-08-29T13:59:57","guid":{"rendered":"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/?p=3534"},"modified":"2026-08-29T17:08:00","modified_gmt":"2026-08-29T17:08:00","slug":"tres-suspiros-para-el-poeta-cotidiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/tres-suspiros-para-el-poeta-cotidiano\/","title":{"rendered":"Tres suspiros para el poeta cotidiano"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La reedici\u00f3n de un libro de cuentos y la pr\u00f3xima aparici\u00f3n de un volumen con poemas, reposiciona la figura y la obra de Juan Manuel Alfaro, que tambi\u00e9n ha incluido la biograf\u00eda y la compilaci\u00f3n. El paisaje rural y barrial fue la escena en la que captur\u00f3 esencias humanas que no se a\u00edslan en minuciosidades geogr\u00e1ficas y la proyectan a cierta cosmovisi\u00f3n universal.<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A finales de enero de 2024, a d\u00edas de su muerte, Juan Manuel Alfaro present\u00f3 Vecindades. En aquella ocasi\u00f3n la intendenta de la ciudad lo declar\u00f3 Personalidad destacada. La publicaci\u00f3n estuvo a cargo de Ana editorial, que ya ven\u00eda trabajando con el escritor. Alfaro pudo asomarse as\u00ed a un fen\u00f3meno contempor\u00e1neo: la activa participaci\u00f3n de sellos independientes interesados en hacer libros con nuevas y con recuperadas producciones. La din\u00e1mica va rompiendo la tendencia precedente, en la que era el autor quien deb\u00eda afrontar por su cuenta y cargo la gesti\u00f3n editorial de sus materiales. No es que una variable dependa de la otra, pero lo cierto es que el campo se profesionaliz\u00f3 y con \u00e9l, sus producciones.<br>Ahora, otra editorial entrerriana, Oy\u00e9 Nd\u00e9n, proyecta publicar distintos t\u00edtulos de Alfaro. Ha comenzado con La dama con el unicornio y est\u00e1 en proceso Plena palabra. La reimpresi\u00f3n, contextualizada, con an\u00e1lisis y reflexiones acad\u00e9micas, otorga vitalidad a la obra en cuesti\u00f3n y a la literatura provincial en general. Le da otra cercan\u00eda con el lector. Le permite una circulaci\u00f3n actualizada. Se trata de inscribir escrituras vibrantes en una \u00e9poca dominada por otra noci\u00f3n del tiempo, distintas urgencias, diversos h\u00e1bitos de lecturas, pero similares necesidades de conmoverse, de salirse de s\u00ed para reencontrarse, juntar las partes.<br>Nacido en 1955, en Algarrobitos, a 30 kil\u00f3metros de Nogoy\u00e1, Alfaro lleg\u00f3 a Paran\u00e1 para hacer el servicio militar obligatorio y por ac\u00e1 se qued\u00f3. Se acomod\u00f3 a la cultura local y la reimpuls\u00f3, hizo amigos, se integr\u00f3 a los grupos de artistas, form\u00f3 una familia y le obsequi\u00f3 a cada rinc\u00f3n urbano un verso y a sus personajes un relato con el cual identificarse.<br>Muri\u00f3 el 6 de febrero de 2024, a los 68 a\u00f1os. La estampa elegante y modesta, la cortes\u00eda y la po\u00e9tica de lo cotidiano que desarroll\u00f3 se empecina en quedarse. Late en el testimonio de los que lo conocieron y de aquellos que estudiaron su obra. Es un largo viaje el que hizo, por cierto. La vasta producci\u00f3n suya as\u00ed lo refiere. De esa traves\u00eda, proponemos un terceto de miradas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"773\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Alfaro-6-1024x773.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3536\" srcset=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Alfaro-6-980x551.jpg 980w, https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Alfaro-6-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Episodio 1: Los editores<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa tarde, La dama con el unicornio resplandec\u00eda de manera especial en ese anaquel de notables que Juan Manuel Alfaro empez\u00f3 a compartir con Mar\u00eda Esther de Miguel, Tuky Carboni y Dora Hoffmann. El contacto con el libro en la parte alta del lomo le despanzurr\u00f3 los sentidos. El v\u00e9rtigo de un tobog\u00e1n emotivo le record\u00f3 el d\u00eda en que devor\u00f3 aquellos 14 cuentos de la edici\u00f3n original. Formado con bibliograf\u00eda confeccionada por el dios argentino que reina desde Buenos Aires, se encontr\u00f3 tard\u00edamente con la literatura entrerriana profunda. Desde entonces disfruta de ejercer junto a otros el rol de restaurador de peque\u00f1os tesoros escritos que vuelven a circular con nuevos br\u00edos por ciudades y pueblos, por barrancas, lomadas y selvas en galer\u00eda. \u201cCon Alfaro me encontr\u00e9 a trav\u00e9s de una amiga, Evangelina Franzot, hacia 2023. Ella llevaba un tiempo conversando con el autor, leyendo su obra, abord\u00e1ndola desde el an\u00e1lisis literario. Yo de \u00e9l no conoc\u00eda demasiado, pero confiaba en el criterio de ella y lo registr\u00e9 en la memoria\u201d, le dijo Nicol\u00e1s Darchez a Tekoha, ante una consulta.<br>Luego, se rindi\u00f3 ante los caprichos librescos, en los que vida y obra de ciertos autores parecen estar buscando una atenci\u00f3n particular. \u201cEn la Feria del libro de Paran\u00e1, en 2025, encontr\u00e9 en una mesa de saldos Plena palabra (Premio Fray Mocho de poes\u00eda 2002) y La dama con el unicornio (Premio Fray Mocho de cuentos 1998). Tremenda literatura. Me emocionan los textos bien escritos. Eso me pas\u00f3 con Alfaro. Me costaba creer que algo as\u00ed no hubiera circulado por la costa del Uruguay, tan cerca y a la vez tan alejada de la del Paran\u00e1\u201d.<br>Oy\u00e9 Nd\u00e9n es una editorial modesta, luminiscente, que cabe en una valija, si se permite la exageraci\u00f3n, pero los t\u00edtulos del cat\u00e1logo ya le hacen gui\u00f1os a una legi\u00f3n de aventureros que buscan gu\u00edas en el firmamento de las letras entrerrianas. Su responsable es Darchez, oriundo de Gualeguaych\u00fa. Se gradu\u00f3 entre tradiciones que apenas reconoc\u00edan a Juan L. Ortiz entre las referencias literarias, pero al regreso de esos a\u00f1os se reafinc\u00f3 en Entre R\u00edos, en las diversas acepciones del verbo. Decidi\u00f3 levantar una casa de amplios ventanales. Ech\u00f3 ra\u00edces de camalote. Sigui\u00f3 las corrientes del r\u00edo escritural que es siempre un mismo otro. Tiene la fantas\u00eda de formar un embalsado del que participen redes de editores, investigadores y lectores.<br>La dama con unicornio fue publicada por la Editorial de Entre R\u00edos en 2000; y por iniciativa de Alfaro, Ediciones del Cl\u00e9 la reimprimi\u00f3 en 2012. Deslumbrado con el autor, Darchez busc\u00f3 sumarlo al cat\u00e1logo, una d\u00e9cada y media despu\u00e9s. \u201cEntonces, le pregunt\u00e9 a Pablo Felizia, de Ana Editorial, por la cuesti\u00f3n de los derechos porque ellos hab\u00edan publicado Vecindades, Nombres propios, El libro de Francisca y \u00bfLos zul\u00faes son azules? Me anim\u00f3 a conversar del tema con Magali, la esposa de Juan Manuel. Y ah\u00ed todo se activ\u00f3. Hoy La dama con el unicornio est\u00e1 reeditado, a disposici\u00f3n de todos. El pr\u00f3ximo libro a reeditar es Plena palabra. Hay que generar un tiempo entre libro y libro porque hay que hacer un trabajo para que el lector se familiarice con materiales valiosos de autores que acaso no conozca en profundidad. Es la misi\u00f3n de las editoriales. Lo digo en plural porque, de a poco, la labor de unas se va integrando a cat\u00e1logos de otras. Lo importante es que se renueven las posibilidades de lectura de autores provinciales\u201d.<br>Ante una propuesta puntual, imagin\u00f3 que \u201clo leer\u00eda en silencio, en un sill\u00f3n, con los dos perros m\u00edos cerca, en el living de casa. Pienso que la poes\u00eda de Alfaro tiene que ver con lo \u00edntimo, nos conecta con una nostalgia que no nos entristece, sino que nos alegra el presente y en ese sentido nos proyecta. Es una evocaci\u00f3n sensible y reflexiva que necesita de la introspecci\u00f3n para pensar la palabra, el idioma, el lenguaje. De hecho, le\u00ed los cuentos de Alfaro en medio de la Feria Paran\u00e1 Lee, el a\u00f1o pasado. Un relato tras otro. Sin embargo, me acuerdo de los relatos y no de lo que pas\u00f3 alrededor, en un horario en que era puro bullicio\u201d.<br>A 160 kil\u00f3metros de all\u00ed, en Maci\u00e1, un zigzagueo impetuoso de la rosa de los vientos encuentra a Evangelina Franzot en plena tarea. Ella se enrola en la tradici\u00f3n que esculpiera Claudia Rosa: el estudio de una obra y de un autor es un proceso largo, sinuoso, a veces encriptado, que se nutre de manera centr\u00edfuga y centr\u00edpeta de peque\u00f1as pasiones y destacadas formulaciones te\u00f3ricas. Un nivel tras otro, el investigador va entrando en una dimensi\u00f3n ajena hasta que llega a respirar a trav\u00e9s del h\u00e1lito de aquella persona a la que estudia, a ver desde esos ojos, a habitar sus rincones preferidos, a caminar a su comp\u00e1s hasta sentir la esperanza o la congoja de ese mundo interior, que pasa a ser un poco el suyo, con el que de todos modos no se mimetiza.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"716\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Barriletras-716x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3537\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>El lugar de trabajo de Franzot es suavemente ondulado. Lo pens\u00f3 como un universo sin aristas cortantes. Es donde pasa largas horas de la jornada, donde los d\u00edas se hacen semanas y los meses vuelven fecundos los calendarios. Una patria sin violencia. Lo hizo a su medida. Los puntos cardinales de las inquietudes determinan el cambio y duraci\u00f3n de las estaciones.<br>De la cima de unas lomadas chatas, se deslizan comunidades de libros por g\u00e9nero y por orden alfab\u00e9tico. Leer, subrayar, transcribir, cruzar textos hasta que surja una escritura propia significa tambi\u00e9n emprender un esfuerzo de pendientes poco pronunciadas, aunque desgastantes. Esos accidentes lectores facilitan el escurrimiento de aguas parlanchinas donde la creaci\u00f3n se desentra\u00f1a. As\u00ed los cursos de la docencia y la cr\u00edtica van confluyendo hacia peque\u00f1os arroyos y ca\u00f1adas en las que la vegetaci\u00f3n se despliega en la forma de libros abiertos o cerrados con se\u00f1alador, pero dispuestos al di\u00e1logo.<br>\u201cCuando le\u00ed a Alfaro por primera vez era una adolescente. Estaba en esa etapa de descubrimientos fascinantes de autores, obras, estilos. Le\u00eda mucho, variado, desordenado\u2026 buscaba. Es ese momento de muchos adolescentes lectores de mi generaci\u00f3n, (y otras, claro) que ve\u00edamos en Girondo toda la irreverencia vanguardista; en el Benedetti combativo, la posibilidad de decir lo necesario a trav\u00e9s de la escritura; en Pizarnik la potencia implosiva de una poes\u00eda enorme en peque\u00f1os versos. En esos caminos, recuerdo muy claramente, ocurri\u00f3 mi encuentro con dos poemarios que me hicieron sentir orgullosa de ser entrerriana igual que sus autores. Uno fue El cielo se trag\u00f3 las estrellas, de Gloria Montoya de Daneri, su poes\u00eda comprometida y profunda me pon\u00eda piel de gallina, conectaba con mi parte m\u00e1s contestataria. Recuerdo unos versos todav\u00eda: \u201clos r\u00edos no ser\u00e1n verde-azul\/si escapa la esperanza\/ni el verdor reflejar\u00e1 en las aguas\/ser\u00e1n un c\u00e1lido boyar de rosas amputadas\u201d. Tremendo. El otro libro que me abri\u00f3 ventanitas est\u00e9ticas fue, justamente, Cauce, de Juan Manuel Alfaro. En las palabras preliminares que escrib\u00ed para la edici\u00f3n de Plena Palabra, pr\u00f3xima a salir de la mano de la editorial Oy\u00e9 Nd\u00e9n, narro justamente ese primer momento que inaugur\u00f3 mi amor por toda su poes\u00eda. Fue un hallazgo azaroso. Me gusta pensar que Cauce salt\u00f3 hasta mis manos ansiosas mientras revolv\u00eda la biblioteca de mi casa. Es curioso c\u00f3mo recuerdo el encuentro con ese libro; despu\u00e9s de tant\u00edsimas lecturas, ese instante permanece intacto en mi memoria. Con el tiempo, me fui reuniendo con tantos otros entrerrianos y entrerrianas que me confirmaron que en esta provincia la literatura es exquisita. Y ahora vuelvo a Alfaro con la misma emoci\u00f3n con que le\u00ed aquellos primeros versos\u201d.<br>En estos d\u00edas destemplados, Franzot ha regresado a su casa esquivando chaparrones, deseando ser una lectora sentada en el sill\u00f3n, frente a la estufa. Y al estar all\u00ed, se pregunt\u00f3 sin aguardar respuesta cu\u00e1nto faltar\u00e1 para que los altos \u00e1rboles del fondo, cerca de la huerta, lancen brotes y ramas hasta que la brisa y la sombra vuelvan agradablemente verde la lectura veraniega. \u201cLa obra de Alfaro siempre estuvo cerca. Hace algunos a\u00f1os, empec\u00e9 a imaginar la edici\u00f3n de sus libros como una Obra Completa. Es un deseo que conservo, lo confieso. Veo en su trabajo una l\u00ednea y una coherencia est\u00e9tica que merece una edici\u00f3n cuidada y amorosa. Pero, sobre todo, me gustar\u00eda que empiece a leerse seriamente, de forma cr\u00edtica. Por eso, hace un tiempo, volv\u00ed a leerlo teniendo a mano una obra ya desarrollada, y claro, con una mirada mucho menos inocente, para encontrar as\u00ed algunas l\u00edneas de lectura, sobre todo para su poes\u00eda. Por suerte, Nicol\u00e1s Darchez coincidi\u00f3 en la valoraci\u00f3n de la obra de Juan Manuel y decidi\u00f3 reeditar parte important\u00edsima de su trabajo que ya no estaba disponible para el p\u00fablico lector. Las nuevas ediciones siempre movilizan las cosas: m\u00e1s personas pueden acceder a los textos y pensar tambi\u00e9n alternativas de lectura, lo que sin duda favorece la difusi\u00f3n y ampl\u00eda enormemente las posibilidades de llegar al autor\u201d.<br>La biblioteca de Franzot es modular. Sus costuras permanecen invisibles, como en toda buena literatura. Desplegada desde un rinc\u00f3n, los muebles forman una L. Desde lo alto domina la escena un Juanele enmarcado, obra del artista pl\u00e1stico Gito Petersen. La ilustraci\u00f3n no parece decidirse. Intuye que por aqu\u00ed deben estar los libros de literatura argentina y latinoamericana. Sospecha que m\u00e1s all\u00e1, podr\u00edan ubicarse los de autores entrerrianos. Apuesta a que el estante menos ordenado es el de la poes\u00eda, un poco porque es una lectura en cierta medida al paso y otro porque es un g\u00e9nero en el que las publicaciones de autor son m\u00e1s frecuentes y conviven con ediciones de gala y hasta con fanzines, lo que deriva en tama\u00f1os de una marcada irregularidad que al ojo apurado genera una impresi\u00f3n ca\u00f3tica. Gracias a ese sentido arqueol\u00f3gico de su propietaria hay un fornido rengl\u00f3n dedicado a Alfaro. \u201cNo tuve la suerte de conocerlo en persona, pero s\u00ed conversamos mucho intercambiando mensajes. Pude comprobar en esas charlas que Juan Manuel ten\u00eda met\u00e1foras en el lugar del alma. \u00c9l ve\u00eda y contaba las cosas as\u00ed, con mirada po\u00e9tica, como si la escritura fuera su forma de estar en este mundo. Fue hermoso poder hablar con \u00e9l de la vida y de la poes\u00eda como si no hiciera falta separar una cosa de la otra. Con respecto a su obra po\u00e9tica, creo que encontr\u00f3 la manera de arraigarse fuerte a su origen (en el sentido m\u00e1s profundo de esa palabra) y que lo hizo sin limitarse, sin aferrarse a los lugares comunes de la tradici\u00f3n. Explor\u00f3 en libertad que es la \u00fanica forma de dar vida a la poes\u00eda, y realiz\u00f3 un trabajo muy fino para que sus versos sonaran cercanos, lejos de oropeles y ornamentos. No s\u00e9 si es posible arraigarse y volar al mismo tiempo, pero si alguien lo logr\u00f3 es, sin duda alguna, Juan Manuel Alfaro\u201d.<br>El afiche de inauguraci\u00f3n en 1999 del Centro Cultural Juan L. Ortiz, que ilustrara Petersen, no es el \u00fanico objeto extranjero en aquella comunidad libresca que Franzot dise\u00f1\u00f3 con ar\u00e1cnida laboriosidad, como quien construye el mundo que ama antes incluso de caer en la cuenta. Hay mu\u00f1ecos sentados a un abismo de estante, c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas que registraron modas de distintas \u00e9pocas y un poster cuya autor\u00eda no se advierte, en la que se retrat\u00f3 a la artista norteamericana Patti Smith. \u201cNo puedo recomendar un libro para empezar, yo misma arranqu\u00e9 por azar, sin gu\u00eda ni patr\u00f3n y ac\u00e1 estoy much\u00edsimos a\u00f1os despu\u00e9s trabajando en su poes\u00eda. Creo que cada lector encuentra sus caminos; pero s\u00ed me animo a invitar a indagar no solo en su obra po\u00e9tica, sino tambi\u00e9n en su narrativa que es impresionante. Podr\u00eda incluso pecar de subjetividad y decir que para m\u00ed los libros m\u00e1s hermosos son Plena Palabra, Las borrajas azules, y La dama con el unicornio, pero eso es muy, muy personal. La literatura puede ser buena de muchas formas, pero la manera en que resuena en cada uno de los lectores, es \u00fanica y a veces misteriosa. Por todo eso, es tan importante que existan editoriales dispuestas a trabajar por la difusi\u00f3n de nuestros autores y de nuestras autoras. Es la \u00fanica forma en que podamos construir de manera cabal el panorama de nuestras letras. Por eso hay que apostar, sostener, valorar a quienes deciden hacer libros, publicar literatura, porque, de lo contrario, el paisaje literario de la provincia estar\u00eda recortado, incompleto. Afortunadamente, en palabras de Juan Manuel, La poes\u00eda da que hablar \/y all\u00e1 en lo alto, \/en la colina milenaria, \/aviva un fuego en guardia\/ para que el hombre\/pueda sortear los precipicios sucesivos\/y reconocer sus propios pasos\/en los remansos del misterio.\u201d<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1006\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Alfaro-8-1024x1006.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3538\" srcset=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Alfaro-8-980x551.jpg 980w, https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Alfaro-8-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Episodio dos: El periodismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los folios transparentes de unas carpetas con tapas verdes atesoran recortes en los que Juan Manuel Alfaro es protagonista de distintas notas de prensa. Algunas piezas son de volumen; otras, m\u00e1s informativas, breves; las hay en solitario y compartidas con otros escritores. Recorrer esa galer\u00eda de novedades, advertir c\u00f3mo se amarillean los a\u00f1os de lo evocado produce nostalgia por una \u00e9poca que simula desvanecerse de forma lenta, algo sanguinaria, irremediable.<br>Esos artesanales archivadores quedaron en poder de Magali, su esposa, para quien el poeta es una ausencia sensible. De alguna manera, el repaso de esos contenidos period\u00edsticos permite aproximarse a los \u00faltimos a\u00f1os de la trayectoria de Alfaro, pero tambi\u00e9n es la evidencia de una preocupaci\u00f3n del artista por buscar todos los caminos disponibles para difundir el fruto de su escritura.<br>Seg\u00fan este reservorio de art\u00edculos, quien m\u00e1s veces lo entrevist\u00f3 fue Carlos Mar\u00edn, de amplia experiencia en el periodismo cultural de la regi\u00f3n. Sin estar al tanto del detalle estad\u00edstico, Mar\u00edn se encuentra, en Paran\u00e1, ante el mismo panorama con que se toparon Darchez en Gualeguaych\u00fa y Franzot en Maci\u00e1.<br>El rinc\u00f3n de libros de Alfaro en su biblioteca le dispara sensaciones singulares a Mar\u00edn. No piensa en leerlo hacia adentro, como parte de un viaje interior. Por un instante, se le disipan los l\u00edmites del aqu\u00ed y ahora. La imaginaci\u00f3n toma vuelo, Mar\u00edn ensaya una tenue sonrisa y queda maravillado por lo que devuelve un proyector de cine \u00edntimo, espiritual, sibilino y encantador. Se ve en una sobremesa, entre familiares y amigos, diciendo a viva voz poemas de Alfaro; luego, escuchando a otros leer sus cuentos. Entonces, Mar\u00edn recuerda que el guitarrista Ernesto M\u00e9ndez cont\u00f3 alguna vez que cuando Alfaro lo visitaba en Oro Verde, pod\u00eda variar el men\u00fa y las razones del brindis, pero no la sobremesa siempre habitada de canciones y poemas recitados. Nuevamente, qued\u00f3 suspenso. Ante el hogar de los libros, la dimensi\u00f3n en que cielos e infiernos se encuentran m\u00e1s cerca de la tierra, Mar\u00edn vio transformar su para\u00edso lector en una casiopea del sur: Gualeguaych\u00fa, Maci\u00e1, Paran\u00e1, Oro Verde y Nogoy\u00e1, en cada una de sus puntas, fulgura un delirio de rimas y personajes familiares.<br>Tom\u00f3 los libros de Alfaro en dos, tres viajes; los despleg\u00f3 sobre la mesa que hab\u00eda liberado del trabajo de docente universitario y, con honorable aceptaci\u00f3n, el entrevistador se dispuso a ser entrevistado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"788\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Alfaro-3-1024x788.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3539\" srcset=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Alfaro-3-980x551.jpg 980w, https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Alfaro-3-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfRecord\u00e1s c\u00f3mo te juntaste con el primer libro de Alfaro?<br><\/strong>\u2013Desde mi infancia me reconozco como lector. He hallado en los libros compa\u00f1eros fieles del viaje existencial. Han estado a mi lado desde la ni\u00f1ez. Por lo tanto, he buscado, he tratado de encontrarme con ellos en repositorios, en bibliotecas de mi casa, de mis abuelos, de familiares y amigos, de conocidos.<br>El primer libro de Alfaro al que me acerqu\u00e9 en la primera mitad de la d\u00e9cada de los 90s, fue en una biblioteca p\u00fablica, por la conversaci\u00f3n y las sugerencias de otros calificados lectores.<br>En primer lugar, por las referencias de otro gran poeta entrerriano, Miguel \u00c1ngel Frederik, al cual conoc\u00ed en Villaguay en 1993 cuando trabajaba en el diario El Pueblo, de esa ciudad. A partir de esa referencia, se acrecent\u00f3 mi curiosidad por la poes\u00eda entrerriana. Ya instalado nuevamente en Paran\u00e1 -donde nac\u00ed- me vincul\u00e9 con la Editorial de Entre R\u00edos, por la tarea period\u00edstica. As\u00ed conoc\u00ed a Marta Zamarripa, quien tambi\u00e9n vuelve a mencionarlo -junto a otra serie de nombres- como voz del panorama l\u00edrico entrerriano. Finalmente, tengo que reconocer tambi\u00e9n la referencia de la licenciada Graciela \u00c1lvarez, docente de literatura, que se manifest\u00f3 en elogiosos t\u00e9rminos hacia el poeta.<br>Las referencias de esas tres fuentes me impulsaron a la biblioteca. Y en ese af\u00e1n por conocer poes\u00eda de entrerrianos y entrerrianas, poetas de la provincia, me topo en primer lugar con La piedra azul, que se hab\u00eda publicado en 1991. Esa fue entonces la puerta de ingreso a su obra.<br>El encuentro fue como un fogonazo a primera lectura. Fulminante por el modo de decir, por la tem\u00e1tica, por el modo sutil de respirar el verso, que me result\u00f3 muy cercana. Tambi\u00e9n por la manera en que desplegaba los temas que abordaba. Me sent\u00ed de inmediato muy ligado, muy pr\u00f3ximo a ese modo de tratar la palabra con ternura. Y de trabajar los distintos aspectos de un poema, como son la m\u00e9trica, el ritmo, la rima, la estructura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfC\u00f3mo sigui\u00f3 el di\u00e1logo con su obra?<br><\/strong>\u2013A partir de ese momento, el di\u00e1logo con su obra si bien tuvo sus intermitencias, ya no volvi\u00f3 a interrumpirse. Aquel contacto inicial como lector fue lo suficientemente potente para sostener la conexi\u00f3n posteriormente. Eso me impuls\u00f3 a buscar otros poemas de su autor\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de los que estaban contenidos en La piedra azul. Sostener el di\u00e1logo no fue sencillo, ya que hab\u00eda un par de trabajos anteriores, La luz vivida, de 1981, y Cauce, inhallables en librer\u00edas. Por referencia de amigos, colegas del periodismo, otros escritores, me enter\u00e9 que circulaban algunos poemas que Alfaro a veces le\u00eda muy, muy de tanto en tanto, en algunos encuentros. Y que parte de su producci\u00f3n circulaba tipeada en m\u00e1quinas de escribir por \u00e9l mismo o quienes apreciaban su poes\u00eda. Acaso de manuscritos que \u00e9l compart\u00eda, en ocasiones, en lecturas p\u00fablicas en el marco de alguna eventual actividad literaria o cultural.<br>De manera que para conocer m\u00e1s de la obra el camino m\u00e1s directo era acercarse personalmente y tratar de asistir a alguna actividad p\u00fablica en la que participara el poeta que, quiz\u00e1s, leyese alguno de sus poemas.<br>Por eso digo que fue un di\u00e1logo con intermitencias pero que se ha sostenido en el tiempo.<br>Eso hizo que mi v\u00ednculo con la obra de Alfaro, de alguna manera creciera en profundidad y en intimidad. En la medida en que uno ampl\u00eda su horizonte de lecturas, crece y avanza en a\u00f1os, al mismo tiempo ampl\u00eda su perspectiva. El tiempo hizo que me reencontrara en su poes\u00eda con cuestiones propias de mi ni\u00f1ez, que tienen mucha relaci\u00f3n con esa infancia que tantas personas hemos compartido en una localidad de nuestra provincia, pueblos y peque\u00f1as comunidades que aparecen registradas en la obra de Alfaro, en su paisaje, en sus costumbres, en sus tipos humanos, en su din\u00e1mica y h\u00e1bitos cotidianos.<br>De modo que ese di\u00e1logo fue creciendo, y se torn\u00f3 incluso m\u00e1s fluido. Cada tanto regreso a alguno de sus textos que me parecen gemas hermosas; entre otras cosas, por la luminosidad que adquiere en su tratamiento la palabra.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"730\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Padre-e-hijo-730x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3540\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfLo conociste personalmente?<br><\/strong>\u2013Tuve el privilegio de conocer a Juan Manuel Alfaro personalmente, s\u00ed. Y de rozar apenas la intimidad de su contexto familiar. Por ejemplo, conocer a su esposa, Magali, a sus hijos, en especial a Aparicio, que es pianista, docente e investigador. En mi percepci\u00f3n, el poeta fue alguien que estuvo muy apegado a su familia y un padre presente.<br>Conocerlo en persona fue una revelaci\u00f3n. Porque cuando uno lee, y se acerca a la poes\u00eda y al trabajo de quienes la escriben a trav\u00e9s de los textos publicados, hace una construcci\u00f3n fant\u00e1stica de un perfil de lo que puede ser el autor. En este caso, el hecho de acceder a la persona de carne y hueso, conversar con ella y compartir momentos, me permiti\u00f3 establecer un contacto real, alejado de toda pose o idealizaci\u00f3n del lugar del poeta, que creo que era una cosa con la que Alfaro no acordaba en absoluto.<br>Result\u00f3 hermosa sorpresa conocer a Alfaro y descubrir que era un ser humano mucho m\u00e1s cercano, pr\u00f3ximo y abordable de lo que uno hubiese supuesto a priori. Debo aclarar que no tuve el privilegio de gozar de su amistad. No fui su amigo, que es una palabra muy grande. Pero s\u00ed lo conoc\u00ed en mi desempe\u00f1o period\u00edstico, que me llev\u00f3 a vincularme con \u00e9l. Y puedo asegurar que encontr\u00e9 desde el primer momento una persona muy dispuesta y generosa.<br>Alfaro era una persona afable, por momentos de un temperamento quiz\u00e1 pausado y hasta reservado; era una persona de charlar y medir las palabras, de pensar lo que estaba diciendo. Es decir, era necesario ser un interlocutor avispado, formado, curioso y respetuoso. Alfaro sab\u00eda reconocer en el otro la calidad como interlocutor. En ese sentido, si descubr\u00eda en esa persona alguien atento, sensible, cultivado o empapado en la tem\u00e1tica de la que se hablaba, era generoso. Adem\u00e1s de charlas y entrevistas mantuve tambi\u00e9n algunos encuentros en un taller de escritura y lectura que \u00e9l coordin\u00f3 y al que asistimos junto a Rolando Vitas y Guillermina Brasseur -entre otros- que result\u00f3 una experiencia hermosa.<br>Subrayo que era un ser muy afable. Y ajeno al boato, a todo lo que es la espectacularizaci\u00f3n de la literatura y el lugar del escritor. Lejos estaba de la idea de estrellato, del divismo. \u00c9l se ubicaba en las ant\u00edpodas. Le gustaba encontrarse con sus amigos, con conocidos, con gente de distintas edades, incluso j\u00f3venes y adolescentes para celebrar la poes\u00eda y la literatura.<br>Esos son aspectos que me quedan de su faceta humana. Y agrego que durante muchos a\u00f1os fue empleado bancario. Pero luego, en la d\u00e9cada del 90, al cerrar la entidad en que trabajaba, concluy\u00f3 el profesorado de Castellano, Literatura y Lat\u00edn, en el entonces Instituto Superior del Profesorado. Fue as\u00ed que ejerci\u00f3 como docente en escuelas secundarias de Paran\u00e1. Puedo decir -y lo corrobor\u00e9 en conversaciones que mantuvimos- que realmente, fue en esa tarea que pudo explorar e incluso regocijarse con esa faceta de encuentro, sobre todo con los adolescentes. Con las personas m\u00e1s j\u00f3venes pudo dar cauce a su inquietud de formar lectores y de transmitirles su pasi\u00f3n por la literatura y la poes\u00eda. Y de redescubrirse \u00e9l mismo como un apasionado por las letras en esos estudiantes.<br>Para cerrar este perfil en cuanto a mi mirada sobre Alfaro en su faceta humana, quiero resaltar que fue alguien con convicciones; una persona centrada en certezas -incluso desde el punto de vista pol\u00edtico- que sostuvo con coherencia en el transcurso de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfC\u00f3mo caracterizar\u00edas su obra?<br><\/strong>\u2013Es la de un hombre que fue fiel a su destino, retomando el nombre de un poema de Jorge Enrique Mart\u00ed. Tambi\u00e9n, parafraseando a Yupanqui, fue fiel al destino del canto. Lo animaba esa idea de reconocer esa misi\u00f3n existencial, inscripta en la propia persona, asumirla, aceptarla, darle cauce, darle voz, y comprometerse con esa responsabilidad.<br>La caracterizar\u00eda tambi\u00e9n, desde el punto de vista literario, como la obra de un poeta y calificado lector que fue leal al norte luminoso de la palabra. Y que para ello trabaj\u00f3 con esmero, dedicaci\u00f3n, continuidad. Una obra enfocada, por supuesto, en algunos temas, como el pueblo, los personajes de infancia, el ambiente familiar, el paisaje barrial y pueblerino. Es una obra que pinta a una provincia y a un tiempo y espacio determinado. Desde lo formal, dir\u00eda que Alfaro, que fue un gran sonetista, domin\u00f3 la forma, de manera muy solvente. Tambi\u00e9n incursion\u00f3 en otros modos de entender la poes\u00eda; de trabajar con el verso m\u00e1s libre con maestr\u00eda.<br>Su obra responde a aquella frase: Pinta tu aldea y ser\u00e1s universal. Tiene ese valor. Su poes\u00eda se eleva muy por encima de un pintoresquismo rampl\u00f3n. Su poes\u00eda propone una mirada muy delicada, muy afinada, sobre cuestiones vinculadas a la provincia: una biograf\u00eda que sintetiza la de miles de entrerrianos, las cosas que le pasan a la gente de la provincia, que expresa al paisaje. Cuestiones que son elevadas, jerarquizadas a trav\u00e9s de la palabra y del trabajo con ella. Y que por esa v\u00eda alcanzan una estatura, un rango universal.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"767\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Alfaro-4-1024x767.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3541\" srcset=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Alfaro-4-980x551.jpg 980w, https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Alfaro-4-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfQu\u00e9 rupturas y continuidades plantea la obra de Alfaro con las generaciones anteriores?<br><\/strong>\u2013Alfaro tuvo como mentor y como referente en la poes\u00eda a Carlos Alberto \u00c1lvarez. Alfaro, muy joven, apenas terminada la adolescencia, se acerca a \u00c1lvarez cuando viene a hacer la conscripci\u00f3n en Paran\u00e1. \u00c1lvarez ya era un poeta de fuste, reconocido en c\u00edrculos literarios. Alfaro se form\u00f3 bajo esa influencia que, de alguna manera, le brind\u00f3 pautas a ese escritor que estaba dando sus primeros pasos. \u00c1lvarez fue un referente que le indic\u00f3 el camino del trabajo riguroso y continuo en la escritura, del trato delicado de la palabra y del dominio sobre las formas. En ese sentido, hay all\u00ed un eslab\u00f3n que enlaza a Alfaro con las generaciones anteriores del sistema literario entrerriano. Me refiero a una generaci\u00f3n posterior a la del 40. Tambi\u00e9n abrev\u00f3 en la tradici\u00f3n po\u00e9tica hisp\u00e1nica. Y en el encuentro con una generaci\u00f3n de la vertiente de la poes\u00eda popular, que tuvo su referencia en Marcelino Rom\u00e1n, con el cual tambi\u00e9n hay puntos de encuentro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfEn qu\u00e9 abre un camino propio?<br><\/strong>\u2013Dir\u00eda que la singularidad que aporta Alfaro es ser, justamente, leal a su voz, que lo impulsa a escribir y a sostener el camino del poeta. Y su fidelidad a temas que est\u00e1n vinculados al pueblo, a la comarca, a una mirada te\u00f1ida por la ternura sobre el paisaje entrerriano, la vida de sus coprovincianos, las circunstancias que les toca vivir. Y tambi\u00e9n sobre sus propios recuerdos lo que le permiti\u00f3 dejar constancia de un tiempo, de un lugar.<br>Por otro lado, sostiene su propia voz, un modo particular de la expresi\u00f3n po\u00e9tica en un contexto en el que la irrupci\u00f3n de muchos j\u00f3venes, se hizo desde un espacio de ruptura con lo anterior; j\u00f3venes que iban hacia otro lugar, otras tem\u00e1ticas, con otras b\u00fasquedas y con enfoques sobre temas disruptivos m\u00e1s ligados a zonas opacas de lo social y de los sujetos individuales y colectivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013 \u00bfPor d\u00f3nde empezar a conocer al autor, y a transitar su obra?<br><\/strong>\u2013En principio sugerir\u00eda Plena Palabra, poemario que recibi\u00f3 el Premio Literario Fray Mocho, de poes\u00eda, en 2002. Ese trabajo contiene las claves relevantes de lo que es la obra po\u00e9tica de Juan Manuel Alfaro. Est\u00e1n los temas, el tono, las formas, el modo de tratar la palabra, de decir.<br>Y en un segundo momento recomendar\u00eda tambi\u00e9n La dama con el unicornio, otro de sus libros, distinguido en 1998 con el premio Fray Mocho, en g\u00e9nero cuento y reeditado en 2012. En este caso, se trata de prosa. En esas p\u00e1ginas, se puede apreciar su solidez como narrador.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"702\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Alfaro-1-702x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3542\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Episodio tres: El autor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 1 de mayo de 2016, el sitio An\u00e1lisis Digital public\u00f3 una Cr\u00f3nica en claroscuro, cuyo autor es Guillermo Alfieri. Podr\u00eda no estar firmada y, sin embargo, un buen n\u00famero de lectores de esos a\u00f1os identificar\u00eda la caligraf\u00eda del periodista y docente. \u201cCuando los buenos se a\u00fanan, no hay obra que falle\u201d, prologa. \u201cJuan Manuel Alfaro es, esencialmente, poeta. Gito Petersen es artista pl\u00e1stico, popular por sus inefables caricaturas. Hace rato que mutuamente se buscan y participan en el universo cultural de Entre R\u00edos. La confluencia tuvo soporte en 2010 y 2011. La revista Barriletes difundi\u00f3 una serie de notas de Alfaro, dignas de una galer\u00eda de poetas se\u00f1eros, reforzada por dibujos realizados por Petersen\u201d, describe Alfieri, amigo de ambos.<br>La nota de prensa continuaba, m\u00e1s all\u00e1 de que \u00e9l se qued\u00f3 pensando en la frase de arranque. No era s\u00f3lo informativa o de color; tambi\u00e9n desplegaba una serie de conceptualizaciones propia de quien le ha bridado tiempo suficiente al estudio de aquello sobre lo que escribe. \u201cCada Barriletras, 18 en total, son posibles por la investigaci\u00f3n, encarada desde la agradecida admiraci\u00f3n por las maestras y maestros de la expresi\u00f3n po\u00e9tica, sin tranqueras sectarias, en variadas circunstancias y corrientes predominantes. Alfaro arma sus piezas con la informaci\u00f3n biogr\u00e1fica, el ensayo para el an\u00e1lisis y el color para dinamizar el texto. Petersen combina t\u00e9cnicas pl\u00e1sticas, con el respeto absoluto de los personajes, con las s\u00edntesis del sentido de las respectivas obras\u201d.<br>Detuvo la lectura. Fue al diccionario y encontr\u00f3 que el verbo hab\u00eda sido bien elegido: unir, juntar, unificar o armonizar varias cosas o voluntades para un fin com\u00fan. Se imagin\u00f3 el proceso por el que dos apreciaciones empiezan a confluir en una idea compartida, lo que demanda una conciliaci\u00f3n que parte del respeto al interlocutor. Volvi\u00f3 a la pieza. \u201cLa hemeroteca preserva a las Barriletras. El libro las ubica en circulaci\u00f3n, por la feliz idea de ponerlas a consideraci\u00f3n de la Secretar\u00eda de Cultura de la Municipalidad de Paran\u00e1, en 2015. El juicio favorable deriv\u00f3 en la financiaci\u00f3n, a trav\u00e9s de Feicac. El jueves pr\u00f3ximo ser\u00e1 la fiesta, en la sede social de la Asociaci\u00f3n Civil Barriletes. Cada compra colaborar\u00e1 con los proyectos comunitarios de la instituci\u00f3n, que no se reserva los derechos de edici\u00f3n, para que los versos se expandan ilimitadamente. El dise\u00f1o gr\u00e1fico cautiva a primera vista. En el considerable tama\u00f1o de 30 cm. de alto por 21 de ancho, el dibujo muestra a Alfaro, Petersen, libros, el juguete volador y palabras que lo elevan al espacio\u201d.<br>En realidad, era la polis\u00e9mica expresi\u00f3n \u201clos buenos\u201d lo que le tironeaba la inquietud. \u00bfAl decidir incluirla, Alfieri destacaba las habilidades t\u00e9cnicas del d\u00fao Alfaro-Petersen o se trataba m\u00e1s bien de una ponderaci\u00f3n hacia algo o alguien que tiene la cualidad de la bondad? \u201cDesde las 73 carillas, los protagonistas de la antolog\u00eda, reconocidos unos, ignorados otros, con coronaci\u00f3n de coplas, saludar\u00e1n a los asistentes por orden de aparici\u00f3n en las deliciosas Barriletras: Reinaldo Ros, P. Jacinto Zaragoza, Marcelino Rom\u00e1n, Jos\u00e9 Eduardo Seri, Gloria Montoya, Rey Dardo \u00c1lvarez, H\u00e9ctor Jorge Deut, Miguel Zurdo Mart\u00ednez, Alfredo Mart\u00ednez Howard, Luis Sadi Grosso, Guillermo Sarav\u00ed, Luis Alberto Ruiz, Gaspar L. Benavento, Carlos Alberto \u00c1lvarez, Evaristo Carriego y Antonio Rub\u00e9n Turi\u201d.<br>Qu\u00e9 buen comienzo, pens\u00f3. \u201cCuando los buenos se a\u00fanan, no hay obra que falle\u201d es tambi\u00e9n la exposici\u00f3n de una especie de condici\u00f3n de posibilidad; la indicaci\u00f3n de que existe un secreto para que algo prospere, no siempre adecuadamente valorado.<br>As\u00ed como lo hizo Alfieri con una de sus cr\u00f3nicas en claroscuro, hubo otros que interactuaron con la vida y obra de Alfaro. Ya se mencion\u00f3 a Mar\u00edn. Se puede completar el listado con Horacio Lapunzina, Silvia Storani o Kevin Jones. Gracias a sus intervenciones publicadas, puede imaginarse una entrevista en la que Alfaro pensara, sintiera y opinara en primera persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>\u2013\u00bfC\u00f3mo naci\u00f3 el inter\u00e9s por lo literario?<br><\/strong>\u2013Desde muy chico. Me hac\u00eda feliz leer revistas de historietas: Paturuz\u00fa, Capic\u00faa, Piantadino, El Tony, Fantas\u00eda, D\u2019Artagnan. Mis siestas en aquellos veranos estaban llenas de estas revistas. Casi naturalmente, fui dejando los dibujitos para pasar a textos de mayor aliento.<br>Lo primero que escrib\u00ed fue poes\u00eda. Tendr\u00eda 13 a\u00f1os, sobre el final del primer a\u00f1o de la Secundaria. Fue un hecho fortuito y misterioso. En la Nogoy\u00e1 de aquellos tiempos, cuando llov\u00eda, la maestra nos daba alg\u00fan tema para escribir. Y all\u00ed descubr\u00ed que ten\u00eda una veta diferente a la escritura tradicional de la escuela.<br>Yo creo que el v\u00ednculo de la infancia con la poes\u00eda es natural, absolutamente natural. En Plena palabra cuento, en un poema, que un d\u00eda iba caminando con mi hija y ac\u00e1 a la vuelta hab\u00eda una florcita silvestre, se la muestro, ella se acerca, la huele y dice \u201ctiene un perfume transparente\u201d o \u201cun olor transparente\u201d. Despu\u00e9s, a esa misma expresi\u00f3n, la le\u00ed con el tiempo en Vicente Aleixandre. Es decir, un ni\u00f1o de jard\u00edn de infantes y el Premio Nobel hab\u00edan tenido la misma percepci\u00f3n de una flor. En la infancia, la percepci\u00f3n es natural. No existe la diferenciaci\u00f3n, tal vez, entre lo real y lo m\u00e1gico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfQu\u00e9 hubo despu\u00e9s de las historietas?<br><\/strong>\u2013El gran encuentro m\u00edo con el mundo del libro fue en la Biblioteca Popular de Nogoy\u00e1. Sus anaqueles fueron un para\u00edso, siguiendo a Borges. All\u00ed, muy desordenadamente, me encontr\u00e9 con los grandes. Le\u00eda todo lo que ca\u00eda a mis manos. Y toda la poes\u00eda que pod\u00eda.<br>El encuentro con las voces entrerrianas fue posterior. El primer poeta local que conoc\u00ed fue Marcelino Rom\u00e1n, en mi primera adolescencia, cuando reci\u00e9n empezaba a escribir. Fue casi un gesto de reciprocidad porque Marcelino, desde la p\u00e1gina que dirig\u00eda en El Diario de Paran\u00e1, publicaba a noveles escritores y, entre ellos, a m\u00ed. Alguno habr\u00e1 encontrado muy desparejo a ese espacio, pero para todos los que est\u00e1bamos empezando era un espaldarazo. Era un gran aliento.<br>La posici\u00f3n insular de la provincia le ha dado sin dudas un matiz paisaj\u00edstico a nuestro lenguaje. Yo contin\u00fao dentro de esa l\u00ednea de la descripci\u00f3n del paisaje, aunque naturalmente con la sensibilidad de estos tiempos que corren. Trato de reflejar el mundo de todos los d\u00edas con las palabras diarias procurando llevarlas a la plenitud expresiva que, obviamente, es siempre ilusoria porque el verbo definitivo y perdurable, aquel di\u00e1fano, cantante y sonante, se da pocas veces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfCu\u00e1ndo te percibiste escritor?<br><\/strong>\u2013Empec\u00e9 a considerarme escritor antes de publicar mi primer libro. Supuestamente conoc\u00eda en plenitud mis poemas, juzgaba felices ciertos hallazgos, algunas expresiones me parec\u00edan maduras. Pero al ver mi primer libro impreso, inmediatamente despu\u00e9s de disfrutar el olor de la tinta, se produjo un hecho en cierto modo ins\u00f3lito: misteriosamente los textos eran otros, no digo desconocidos, pero s\u00ed diferentes. Ten\u00edan sus blancos, su aire y las costuras y rengueras eran mucho m\u00e1s visibles. Lo que hab\u00eda pasado es que hab\u00eda tomado distancia de los poemas. Y la lectura ya no era la misma.<br>Creo que uno realmente se asume como escritor cuando es capaz de tomarle distancia a la exaltaci\u00f3n, al apasionamiento del instante creador y puede ejercer su conciencia cr\u00edtica sobre el texto, que no es otra cosa que la conciencia del oficio y la concepci\u00f3n que se tenga de la literatura. Por ello creo, tambi\u00e9n, que la asunci\u00f3n es progresiva y se va dando en la medida en que se estrecha la vinculaci\u00f3n del escribiente con su propia escritura, y se producen las complicidades y las mutuas desconfianzas. De com\u00fan acuerdo, podr\u00eda decirse, se apa\u00f1a o se descarta un texto.<br>Creo que el gran trabajo del poeta es que no se vea su trabajo. Debe ser un oficio invisible enfocado en que no se noten las costuras: en la mesa de madera est\u00e1 el \u00e1rbol, pero no se lo debe ver.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfRecord\u00e1s el impacto del primer libro publicado?<br><\/strong>\u2013Fue Cauce, en 1979. Ten\u00eda no m\u00e1s de 24 a\u00f1os. Ya hab\u00eda destruido muchos cuadernos y cre\u00eda que los poemas salvados ten\u00edan alg\u00fan valor. Algunos de esos poemas hab\u00edan sido premiados en concursos y publicados en peri\u00f3dicos o eran conocidos en el ambiente literario de la ciudad y de otros pueblos de la provincia. En cierto modo, ya estaba presentado como poeta en los c\u00edrculos literarios locales porque hab\u00eda le\u00eddo poemas, participado de antolog\u00edas orales y cosas as\u00ed. No obstante, sent\u00ed, entonces, que el libro me certificaba. La experiencia de la obra impresa es inigualable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfLa idea de libro ordena la producci\u00f3n o es al rev\u00e9s?<br><\/strong>\u2013Nunca pienso que escribo un libro. Escribo poemas y cuentos. En el momento de escribirlos s\u00f3lo ellos existen. Son \u00fanicos, por as\u00ed decirlo. Despu\u00e9s ellos mismos se buscan, se vinculan, se hermanan, lucen sus afinidades y hasta sus comuniones. As\u00ed, en el momento de decidir su publicaci\u00f3n, bueno, est\u00e1n juntos, son amantes felices o buenos amigos, lo suficiente al menos como para que no haya discordias, digamos, que se soporten.<br>Creo que soy un escritor de corto aliento. Mis intentos de escribir novelas siempre han fracasado. Soy de poemas cortos y cuentos breves. Busco la concentraci\u00f3n de la expresi\u00f3n.<br>Trabajo mucho los textos, disfruto de corregirlos y leerlos, para luego someterlos a lo que llamo \u201cel juicio de los cajones\u201d: los dejo un tiempo para luego volverlos a leer con cierta distancia. Machado dec\u00eda que se crea por inspiraci\u00f3n y se corrige por raz\u00f3n.<br>A m\u00ed me interesan mucho los giros populares, la reelaboraci\u00f3n del lenguaje partiendo de esos mismos giros. Recuerdo ciertas expresiones de mis padres -campesinos ellos- que estaban entre la magia y la poes\u00eda. No rompan la escarcha que va a soplar viento, dec\u00eda mi madre. Hay que tener en cuenta que el castellano antiguo se ha mantenido en el interior del pa\u00eds y en las poblaciones rurales. Por suerte cambi\u00f3 el concepto de cultura y hoy podemos valorar la cultura diferente que anima a las personas que viven en la isla o el campo.<br>Mi madre apenas fue a la escuela: era del campo, estuvo unos poquitos d\u00edas en la escuela y se volvi\u00f3 caminando a su casa, cuatro leguas caminando sola, solita\u2026 Pero estaba llena de frases m\u00e1gicas. Las palabras en ella ten\u00edan mucha vida. Eran muy fuertes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"745\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/JM-Alfaro-745x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3543\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfC\u00f3mo te llev\u00e1s con la idea del compromiso social del poeta?<br><\/strong>\u2013Nac\u00ed a la poes\u00eda en los a\u00f1os \u201970. En esa \u00e9poca, el canto de proyecci\u00f3n folkl\u00f3rica estaba cargado de referencias al compromiso social. Eso provoc\u00f3 un efecto en m\u00ed. En esos a\u00f1os fui un militante de la cultura. Integraba el grupo Trova, conformado por j\u00f3venes audaces e idealistas, que trabajaba en pol\u00edtica cultural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfQu\u00e9 hac\u00edan?<br><\/strong>\u2013\u00c9ramos gestores culturales. Logramos llevar a Nogoy\u00e1 a figuras tales como Mercedes Sosa. C\u00e9sar Isella, Los Trovadores y Hamlet Lima Quintana. Cito s\u00f3lo a algunos. Nos manej\u00e1bamos con casi nada de dinero, pero con una audacia y un entusiasmo encomiable. Por esa \u00e9poca, en lo netamente escritural, sent\u00eda que deb\u00eda existir el mentado compromiso social del poeta, que deb\u00eda reflejarse en su obra.<br>Con los a\u00f1os sent\u00ed que no era tan as\u00ed, que el compromiso m\u00e1s profundo de mi parte estaba con la creaci\u00f3n, que no puede estar limitada por una intencionalidad social. Creo que la libertad es el mayor don de la creaci\u00f3n art\u00edstica; por lo tanto, es mejor si el artista no se limita por nada.<br>Una an\u00e9cdota puede servir. Cuando ten\u00eda veinte a\u00f1os, unos amigos de Paran\u00e1 se aparecieron por Nogoy\u00e1 y me llevaron En el aura del sauce, de Juan L. Ortiz. Creo que no estaba preparado para leerlo. En ese momento de la historia pol\u00edtica del pa\u00eds, y de nuestra edad, quienes le\u00edamos poes\u00eda, le\u00edamos a Neruda, a Tejada G\u00f3mez, le\u00edamos a los poetas del cancionero. Quiz\u00e1s uno de los m\u00e1s importantes que yo le\u00eda en ese tiempo \u2013o que fue m\u00e1s importante para m\u00ed- fue Manuel J. Castilla. Pero est\u00e1bamos inmersos, digo en mi caso, por lo menos, est\u00e1bamos inmersos en eso de las im\u00e1genes ampulosas de estos poetas (de Tejada, de Neruda) y entonces, tal vez, a la sutileza y la profundidad de Juanele, en un primer momento, no las percib\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013Lo nombraste como Juanele\u2026<br><\/strong>\u2013Para nosotros era Juan o Juancito. La gente de la provincia de Santa Fe que ven\u00eda a visitarlo le puso Juanele. Y as\u00ed qued\u00f3.<br>En los a\u00f1os \u201977 y \u201978 lo pude conocer. Lo vi tres veces en su casa. Pude visitarlo con amigos que me llevaron a presenciarlo. Porque ir a estar con Juanele, en esos momentos, era ir a verlo: c\u00f3mo tomaba mate, en su mate de guampa, con una bombilla larga y finita, mates fr\u00edos, lavados; c\u00f3mo armaba los cigarrillos y estaba ah\u00ed, en un permanente cantito, y por ah\u00ed hablaba, por ah\u00ed se quedaba en silencio.<br>Asistimos a esos momentos de la figura de Juanele. A su imagen. La lectura de \u00e9l empieza, va a empezar, para m\u00ed, en el \u201978. Empiezo a leerlo. Empiezo esa lectura interminable que uno tiene de Juanele, porque si hay alguien que es absolutamente interminable es \u00e9l: un poeta que cre\u00f3 un mundo, un mundo que, en cierto modo, contin\u00faa haci\u00e9ndose. Todos los poetas podemos escribir un poema considerable, un buen poema, pero escribir un mundo es para muy pocos.<br>Esas experiencias, las \u201cvisitas\u201d a Juanele, luego pasar\u00edan a ser un poema (de Plena palabra), que habla de que casi todos recordamos haber ido a visitarlo alguna vez. Se cre\u00f3 ese mito. Todos lo vimos. Todos lo visitamos. Todos lo escuchamos. Juanele fue, no s\u00e9 si queri\u00e9ndolo o no, un sabio. Public\u00f3 sus primeros libros por insistencias de amigos. Despu\u00e9s no public\u00f3 m\u00e1s, se qued\u00f3 en su di\u00e1logo con la poes\u00eda. Y luego vino, s\u00ed, en los a\u00f1os setenta, el \u201cdescubrimiento\u201d de su poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfTe sent\u00eds un creador disciplinado?<br><\/strong>\u2013No tengo la disciplina de otros autores, pero s\u00ed sostengo un compromiso constante. La poes\u00eda no es en mi caso un h\u00e1bito menor. No es un decoro del ocio, una actividad para cultivar el esp\u00edritu o el intelecto. No es algo que est\u00e1 para los d\u00edas feriados o las vacaciones.<br>Esta constancia me da la posibilidad de llegar a algo en esa b\u00fasqueda interminable que mantengo. Una b\u00fasqueda sin recetas y con un final que es incierto, lo que vuelve maravilloso el proceso de creaci\u00f3n.<br>En ese contexto, hay que dejar descansar los materiales. Cuando uno cierra algo, por lo general vive dos o tres d\u00edas de j\u00fabilo y cree que ha llegado a un punto alto. Pero es el tiempo el que dice si eso va a sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfEs solitario el oficio del escritor?<br><\/strong>\u2013Al menos en mi caso, el acto de creaci\u00f3n se produce en soledad. No puedo escribir si no estoy solo f\u00edsicamente, aunque espiritualmente est\u00e9 muy acompa\u00f1ado. Necesito un espacio de tranquilidad, de recogimiento. Hay que tomarse un tiempo de preparaci\u00f3n antes de dedicarse a escribir.<br>Si bien no tengo un sistema de trabajo estricto, con horarios, necesito de la soledad para estar con ese universo que est\u00e1 en nosotros y que despu\u00e9s se transformar\u00e1 en algo nuevo. Despu\u00e9s de todo, con las palabras de todos los d\u00edas, uno crea lo que no est\u00e1: inventa mundos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfC\u00f3mo definir\u00edas la poes\u00eda?<br><\/strong>\u2013Coincido con la postura de Nicanor Parra. \u00c9l dec\u00eda que la poes\u00eda es vida en palabras. Me parece una idea magn\u00edfica, por la amplitud que tiene.<br>Los poetas somos en cierto modo ni\u00f1os, en eso de tratar de ver las cosas, a veces, de lograr im\u00e1genes que parezcan nuevas, una mirada distinta que agregue algo al mundo. Que contribuya a que tambi\u00e9n los otros puedan ver, de otra manera, las cosas; el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>\u2013\u00bfPor qu\u00e9 en tu escritura aparece con tanta fuerza el recuerdo?<br><\/strong>\u2013No es una cuesti\u00f3n deliberada. Est\u00e1 en mi naturaleza. Me gusta hablar de esos espacios en los que me cri\u00e9. De todos modos, no es un registro hist\u00f3rico, preciso, sino atravesado por el estatuto literario.<br>Primero viv\u00ed en el campo y, despu\u00e9s, casi enseguida, en el pueblo, los suburbios del pueblo. Sin abandonarse nunca ni el uno, ni el otro. El campo y el pueblo son los dos espacios \u2013y a veces se confunden- donde se desarrolla casi toda mi poes\u00eda y mi narrativa.<br>El campo tiene que ver, supongo, con que yo no alcanc\u00e9 a vivirlo plenamente. O, al menos, no llegu\u00e9 a tener los aprendizajes necesarios para ese mundo. En realidad, mis recuerdos del campo son pocos. Nosotros nos fuimos de Algarrobitos a Nogoy\u00e1 cuando yo era muy chico, pero volv\u00ed varios veranos al campo (cuando terminaban las clases nos \u00edbamos all\u00e1). Y, entonces, muchas veces he pensado que el campo recordado es m\u00e1s un campo inventado.<br>Tambi\u00e9n, creo que es una forma de recuperar. Tal vez he ido recobrando cosas olvidadas. Tal vez he inventado esos recuerdos, pero despu\u00e9s me los he cre\u00eddo. He recobrado, quiz\u00e1s, cosas que nunca estuvieron en m\u00ed, que pertenecen a los otros, a mis hermanos, por ejemplo; pero ahora tambi\u00e9n son parte m\u00eda.<br>Tambi\u00e9n del campo, de esas im\u00e1genes vividas en mis primeros a\u00f1os, y aunque no todas recordadas, como te dec\u00eda, s\u00ed muy presentes en m\u00ed, en mi esp\u00edritu; de esas im\u00e1genes tal vez provenga mi vinculaci\u00f3n, mi \u201cinscripci\u00f3n\u201d en la po\u00e9tica entrerriana, que se dio, naturalmente, antes de haber le\u00eddo a los poetas entrerrianos-<br>En esa po\u00e9tica, tan vinculada, inmersa en el paisaje, con tanta significaci\u00f3n del paisaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfY qu\u00e9 pasa cuando la vuelta al pasado consiste en visitar textos tuyos del ayer?<br><\/strong>\u2013Yo me asombro, en cierto modo, de mis primeros poemas, ahora que los veo con a\u00f1os. De las palabras que usaba, de los elementos, de los ambientes; que no me haya dejado encantar por cosas extra\u00f1as o ex\u00f3ticas, sino que hablara de cosas cercanas, del mundo simple e inmediato.<br>Esa forma de ir recuperando el pasado, tambi\u00e9n es consecuencia de la b\u00fasqueda de una respuesta a la finitud. Uno se va refugiando en ciertas cosas, se va aferrando a ciertas cosas, porque el solo hecho del paso del tiempo implica la muerte, entonces mantener vivas determinadas cosas, tal vez, nos da una ilusi\u00f3n de permanencia. Pero todo esto sucede siempre en el terreno de lo no plenamente consciente, en territorios no claramente descifrables.<br>Cuando viajo al pasado tiendo a pensar que he escrito siempre m\u00e1s o menos de las mismas cosas, simples y peque\u00f1as cosas. O, al menos, en su apariencia. Hablar del almac\u00e9n de la t\u00eda Justa, por ejemplo, del cami\u00f3n del t\u00edo Juan Antonio, de las borrajas azules o de la casa y de la galer\u00eda, de los v\u00ednculos familiares, no es hablar de \u201ccosas trascendentes\u201d; pero, tambi\u00e9n es posible que alguien sienta, por ejemplo, que en el almac\u00e9n de la t\u00eda Justa tambi\u00e9n est\u00e1 presente el drama de la existencia. Y ya eso es otra historia. La cosa no es tan simple.<br>En La dama con el unicornio, tengo un cuento que se llama El t\u00edo \u00c1ngel. Un t\u00edo que efectivamente existi\u00f3, pero no era ese que yo describo. Era un t\u00edo m\u00fasico, pero no era \u00e9se. Ahora, despu\u00e9s que yo escrib\u00ed el t\u00edo \u00c1ngel, nadie me saca de la cabeza que el t\u00edo \u00c1ngel es el que est\u00e1 escrito. No es que yo quiera imponerme, es el T\u00edo \u00c1ngel el que se impuso.<br>Creo que esos seres sobre los que he escrito son los menos sobresalientes de mi familia, la gente m\u00e1s humilde, m\u00e1s sencilla. Cuando me he dado cuenta de que lo he escrito sin querer, digo: qu\u00e9 bien, qu\u00e9 bien. Es una forma de ponerlos un poco m\u00e1s en el mundo, de que permanezca un poco m\u00e1s en el mundo. He escrito bastante de ellos. O de los vecinos. Tengo mucho escrito in\u00e9dito que sigue hablando de esos mundos, de esa gente que, tal vez, ya no los recuerde nadie o muy poca gente. Es una manera de que sigan en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La reedici\u00f3n de un libro de cuentos y la pr\u00f3xima aparici\u00f3n de un volumen con poemas, reposiciona la figura y la obra de Juan Manuel Alfaro, que tambi\u00e9n ha incluido la biograf\u00eda y la compilaci\u00f3n. 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