{"id":3776,"date":"2026-10-31T23:03:00","date_gmt":"2026-10-31T23:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/?p=3776"},"modified":"2026-11-01T23:09:17","modified_gmt":"2026-11-01T23:09:17","slug":"pintar-con-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/pintar-con-palabras\/","title":{"rendered":"Pintar con palabras"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La potencia literaria de Fabi\u00e1n Reato no se limit\u00f3 a haber ganado el Fray Mocho en 2018 con El baile de las vizcachas. Est\u00e1 presentando su s\u00e9ptimo libro, La Virgen del Volcadero, ocasi\u00f3n propicia para proponerle hablar sobre escritura, periodismo, literatura y barrios aleda\u00f1os. Aquel al que de ni\u00f1o retaban porque quer\u00eda leer incluso durante el almuerzo o la cena, repasa su trayectoria art\u00edstica sin nostalgia, desde un presente vivo, que lo ha llevado a crear un sello: Laurentino Ediciones.<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recibi\u00f3 la se\u00f1al y fue a su encuentro. Regres\u00f3 con ellos, en auto de alquiler low cost. Los apil\u00f3 debajo de un escritorio. Liber\u00f3 a uno de su envoltorio termosellado y repas\u00f3 no la microf\u00edsica del contenido, sino m\u00e1s bien el envase: los colores de la tapa, la prolijidad del corte de las hojas, el aspecto final de esa conjunci\u00f3n alqu\u00edmica de tipograf\u00eda, tama\u00f1o de letra e interlineado. Sinti\u00f3 que eso que ten\u00eda entre manos respiraba. Hab\u00eda vida.<br>La Virgen del Volcadero, se le\u00eda en la tapa, sobre una foto de Gustavo Cabral, intervenida desde el dise\u00f1o gr\u00e1fico por Fortunato Galizzi. Debajo del nombre de la novela, en blanco, estaba el suyo, Fabi\u00e1n Reato, en circunspecto azul petr\u00f3leo. Centrado, al pie, la leyenda Laurentino Ediciones se exhib\u00eda sin que parezca ser del todo consciente del papel inaugural que el libro tiene para el emprendimiento. Le gust\u00f3.<br>Expectante, la casa se hab\u00eda sumergido en un respetuoso silencio. El techo contuvo el crujido de zinc de las chapas. Un chijete de barrio recorri\u00f3 la sala en puntas de pie, a la altura del z\u00f3calo. Los perros de la cuadra dejaron de correr motos a los alaridos. El verdulero ambulante evit\u00f3 usar la bocina para promocionar ofertas. Como quien intenta controlar un bostezo, el arroyo Anto\u00f1ico reprimi\u00f3 el rezongo proletario que ven\u00eda panfleteando desde lejanas m\u00e1rgenes.<br>Los libros, esos objetos de apariencia inerte, del tama\u00f1o de un mosaico, hab\u00edan alterado la ecuaci\u00f3n. La encomienda ya estaba junto a \u00e9l. Era un momento de goce recoleto. Ef\u00edmero. De una intensidad palpable y moderada.<br>Al mismo tiempo, un mecanismo de relojer\u00eda se activaba, perezoso. Despu\u00e9s de todo, si escribir es poner a funcionar la m\u00e1quina contra olvidos, la edici\u00f3n terminada impone un desaf\u00edo: a qu\u00e9 dispositivos de engranes existenciales hay que darles cuerda ahora y cu\u00e1les se precisan desactivar.<br>Con el sencillo acto de tener los ejemplares consigo, quedaba formalmente habilitado el per\u00edodo dedicado a ordenar el caos creativo en el que vivi\u00f3. Reato esperaba un milagro corriente. Pero no lleg\u00f3. Debi\u00f3 tomar el asunto en sus manos.<br>Conoc\u00eda la din\u00e1mica de esos procesos. Sab\u00eda que, habitualmente, se empieza por afuera. Hasta que complet\u00f3 las 108 p\u00e1ginas de la novela, la casa, sin querer, fue decantando en una especie de basural tolerado: papeles sueltos, apuntes a mano alzada, borradores, cap\u00edtulos impresos corregidos con birome. Sumergidos como en capas geol\u00f3gicas, el resto de los objetos hogare\u00f1os se fueron acostumbrando a la invasi\u00f3n. Ahora era el turno de la restauraci\u00f3n.<br>Se arranca discriminando lo desechable de aquello que vale la pena conservar, se dijo. Unas hojas iban a parar a bolsas; con el resto arm\u00f3 pilitas. Mientras interven\u00eda el marem\u00e1gnum de notas y manuscritos no perd\u00eda la esperanza de hallar un tesoro perdido, una lapicera tal vez, un se\u00f1alador entra\u00f1able, alg\u00fan libro.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/fabian-1-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3778\" srcset=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/fabian-1-980x551.jpg 980w, https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/fabian-1-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Para encaminar la faena, despleg\u00f3 las puertitas del mueble. De un costado una luz tenue, venida de lejos, lo invit\u00f3 a sentarse. Tom\u00f3 el primer cuaderno. Lo volvi\u00f3 a hojear. Record\u00f3 a su padre, maestro Normal, de muy buena expresi\u00f3n escrita, declamando poemas, hablando en p\u00fablico, haciendo micros de radio, flotando en una galaxia literaria dom\u00e9stica y espectral. A la segunda libreta le brind\u00f3 m\u00e1s tiempo a\u00fan. Ten\u00eda recortes domingueros del suplemento cultural de La Naci\u00f3n, el diario que compraban sus abuelos. T\u00eda Chichita, nombr\u00f3. La sonoridad amable del apodo lo devolvi\u00f3 al gurisito gringo que fue, en la semirural Gobernador Mansilla, donde huellas de campo, monte y arroyo se pierden en un horizonte interminable. La record\u00f3 a ella, Yolanda. Se qued\u00f3 un rato en su presencia, maestra. La vio registr\u00e1ndolo de peque\u00f1o como ser humano sensible, atra\u00eddo por la lectura, curioso de las ciencias, interesado en contar historias, incentiv\u00e1ndolo en los afanes expresivos.<br>Tambi\u00e9n encontr\u00f3 cuadernolas de pu\u00f1o y letra. Se identific\u00f3 en la graf\u00eda. Sinti\u00f3 su pulso en el trazo de aquellos alfabetos. Lament\u00f3, eso s\u00ed, la prolijidad en fuga. La retrospectiva lo cautiv\u00f3. \u00a1Qu\u00e9 bolacero!, se dijo. No exageraba esta vez. Reato ten\u00eda una imaginaci\u00f3n infantil tan portentosa que, en cierta ocasi\u00f3n, sus padres reclamaron la participaci\u00f3n de un profesional de la salud por lo que desde afuera parec\u00edan ser meras mentiras y, en realidad, eran ocurrencias surgidas de un ser de pantalones cortos acostumbrado a deambular por mundos espectaculares, de fantas\u00eda.<br>Los Fabianes que habitaban detr\u00e1s de esas escrituras lo regresaron a viejos debates. Se acord\u00f3 de Arnaldo Calveyra cuando, en su \u00faltima visita a Mansilla, busc\u00f3 la manera reservada de preguntarle por \u201ctu trabajo\u201d. A Reato el gesto de empat\u00eda le pareci\u00f3 sorprendente. No enternecedor, por la firmeza con que fue proferido, pero s\u00ed cargado de nobleza y acaso de solidaridad. Vaya a saber a qu\u00e9 episodio de las tantas temporadas de crisis de El Diario se debe haber referido Reato, hasta que el escritor entrerriano radicado por entonces en Francia, se molest\u00f3 por la silueta de la respuesta y lo interrumpi\u00f3. \u201c\u00a1Por tu trabajo literario!\u201d, le reclam\u00f3 el autor de Cartas para que la alegr\u00eda. Reato sali\u00f3 del paso como pudo aquella vez, pero la pregunta, el tono de Calveyra, su mirada inquisidora ha regresado una y otra vez, para insistirle en que la del escritor no es una ocupaci\u00f3n para los tiempos libres, sino que debe tener un car\u00e1cter prioritario en su vida.<br>La sensaci\u00f3n de entumecimiento en las piernas, le hizo regresar al presente. Se incorpor\u00f3. Estir\u00f3 la espalda. Se recompuso. Ote\u00f3 el panorama. Bastante mejor, se alent\u00f3, m\u00e1s all\u00e1 de que la labor no estaba terminada.<br>La alarma del celular cumpli\u00f3 con su palabra y avis\u00f3 a tiempo. Lo aguardaban en la Biblioteca Provincial para una entrevista. \u201cMe preguntar\u00e1n sobre mis libros, sobre Laurentino Ediciones, sobre periodismo, sobre los talleres literarios que doy, sobre gesti\u00f3n cultural\u201d, especul\u00f3. Sali\u00f3 sencillo: con pullover gris, jean y gorra con visera, de zapatillas. Palp\u00f3 en la mochila que no se hubiera olvidado el celular y los lentes. Apenas se nublaba, refrescaba. Consider\u00f3, entonces, que hab\u00eda hecho bien en llevar una campera en la mano. El sol estaba juguet\u00f3n, travieso. Se puso y se sac\u00f3 el abrigo a lo largo de la docena de cuadras, en ambos casos con fundamento. Tiempo loco, dijo. Algo de raz\u00f3n ten\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfCon qu\u00e9 te encontr\u00e1s cuando volv\u00e9s a hojear La Virgen del Volcadero?<br><\/strong>\u2014Durante el proceso de escritura releo constantemente. El trabajo de escritura incluye leer y volver a leer lo ya escrito para poder seguir escribiendo. Pero a m\u00ed me pasa que cuando doy por concluida la tarea y considero que al texto lo voy a dejar ir y se publicar\u00e1 me cuesta mucho volver a leerlo. M\u00e1s a\u00fan cuando ya est\u00e1 publicado. Tal vez sea por esa sensaci\u00f3n de inevitable o de que ya no se puede mejorar. Pero en la \u00faltima lectura que le di sent\u00ed que era una historia muy dolorosa, una expresi\u00f3n de sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Estirpes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfEs una historia completamente ficcional? \u00bfC\u00f3mo se ha filtrado la realidad material? \u00bfC\u00f3mo fue el proceso de documentaci\u00f3n para construir los personajes y las situaciones?<br><\/strong>\u2014Es ficci\u00f3n en su totalidad, aunque usa aportes, hechos, datos de la realidad. Transcurre en el volcadero de basura de Paran\u00e1 y el texto intenta reflejar esa realidad: la forma en que viven quienes all\u00ed habitan y buscan su sustento en la basura. Por otro lado, hay un hecho que es fundacional en la novela y es que un muchacho muere en un contenedor de basura. Algo as\u00ed sucedi\u00f3 en Paran\u00e1 hace unos a\u00f1os. La historia de una ni\u00f1a pobre que tiene visiones de la Virgen ya sucedi\u00f3 en F\u00e1tima y Lourdes. Pero mi idea no fue hacer un informe de la realidad, ni un texto de denuncia sino una obra literaria. Alg\u00fan lector lo podr\u00e1 interpretar de otro modo, no lo s\u00e9. Pero mi objetivo es conmover al lector m\u00e1s que transmitir alg\u00fan mensaje. O construir personajes que resulten cercanos a quien lee, que pueda conversar con ellos. O delinear un mundo que resulte cre\u00edble y donde el lector sienta que habita.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"576\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/Fabian-8-576x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3779\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfQu\u00e9 lugar le construye la escritura de La Virgen del Volcadero al lector? \u00bfEs alguien a conmover o seducir? \u00bfO lo imagina como un coautor?<br><\/strong>\u2014Es interesante la pregunta porque yo tambi\u00e9n me cuestiono c\u00f3mo lo leer\u00e1 el lector. Porque no quise que fuera un texto de contenido pol\u00edtico o de denuncia, pero tampoco de contenido religioso, aunque siempre est\u00e9 en esos bordes. Por eso supongo que al lector le toca andar por una u otra orilla y darle el sentido que le falta definir. Tambi\u00e9n me parece que no tiene un final demasiado contundente o definitivo (sin ser abierto), pero que le queda al lector seguir completando la historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfC\u00f3mo surgi\u00f3 la semilla de la historia? \u00bfC\u00f3mo fue el proceso de producci\u00f3n hasta convertirse en novela?<br><\/strong>\u2014Generalmente, mis historias surgen a partir de una sola escena que voy desarrollando en mi mente, d\u00e1ndole forma. Primero sin palabras, con im\u00e1genes. Desde ah\u00ed, desde esa piedra angular voy armando el resto del edificio. En este caso fue el hecho que mencion\u00e9 anteriormente de la muerte de un hombre en un contenedor de basura. Eso sucedi\u00f3 y nos toc\u00f3 cubrirlo como periodistas, aunque no tuvo tanta trascendencia como hubiera merecido. Ese hecho me conmovi\u00f3 mucho: un hombre en situaci\u00f3n de calle muere en un contenedor en una noche de fr\u00edo. Nunca qued\u00f3 claro si hab\u00eda muerto por causas naturales o aplastado por el cami\u00f3n compactador. Se dijo que ya estaba muerto cuando lleg\u00f3 el cami\u00f3n. Lo que me impresion\u00f3 mucho entonces fue que tampoco se insisti\u00f3 en esa pregunta o en el hecho en s\u00ed de que alguien muera entre la basura, descartado. Despu\u00e9s hubo otro hecho: un ni\u00f1o muri\u00f3 aplastado en el volcadero al ir detr\u00e1s del cami\u00f3n que tra\u00eda la basura de una casa de comida r\u00e1pida. Esas muertes de los m\u00e1s alejados de la atenci\u00f3n de nuestra sociedad, que ni siquiera son vistos por nosotros me pareci\u00f3 que pod\u00eda ser el germen de mi historia. Y lo asoci\u00e9 con cosas que hab\u00eda le\u00eddo sobre Bernardita Soubirous, la vidente de Lourdes: una ni\u00f1a que viv\u00eda con su familia en un antiguo calabozo que hab\u00eda sido abandonado por ser inhabitable. Su padre hab\u00eda sido molinero, pero cay\u00f3 en la quiebra econ\u00f3mica y termin\u00f3 trabajando de juntar la basura en la ciudad. De alguna manera establec\u00ed esas conexiones, entre los descartados. Esa situaci\u00f3n se repite en otros casos de ese tipo de experiencias religiosas: los videntes generalmente son ni\u00f1os, muy pobres, con pocos conocimientos o instrucci\u00f3n. La protagonista de la novela es una ni\u00f1a que vive en el volcadero, con algunos problemas neurol\u00f3gicos que atraviesa una situaci\u00f3n de duelo y dolor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013Tus \u00faltimas publicaciones han sido de relatos individuales y esta novela breve \u00bfFue casualidad o hay una preferencia tuya, al menos moment\u00e1nea, por la s\u00edntesis narrativa?<br><\/strong>\u2014Como lector disfruto mucho de los cuentos. Me parece que es el tipo de narraci\u00f3n m\u00e1s exigente (tanto para el escritor como para el lector). Es una sola historia, un solo hecho con un solo protagonista que debe sacudirte lo suficiente, atraparte desde el principio hasta el final o al menos dejarte la sensaci\u00f3n de que estuviste ah\u00ed. No s\u00e9 explicar qu\u00e9 me lleva a escribir una historia como cuento y otra como novela. Es como si cada idea viniese con su formato incorporado, escrito en su ADN. Cuando empiezo a desarrollarla en mi cabeza ya s\u00e9 que va a ser un cuento o una novela y rara vez lo cambio despu\u00e9s. Pero no tiene mucha relaci\u00f3n la extensi\u00f3n del texto con el tiempo de escritura, muchas veces escribir un cuento de un par de carillas me lleva semanas y tal vez el cap\u00edtulo de una novela lo escribo de un tir\u00f3n. Me parece que en el \u00faltimo tiempo tiendo m\u00e1s a la econom\u00eda de recursos, a decir menos. Tal vez sea por la lectura de algunos minimalistas, como Carver que es un maestro en eso de decir cada vez menos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Momentos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013La Virgen del Volcadero marca el estreno de Laurentino Ediciones \u00bfQu\u00e9 sue\u00f1os persigue ese emprendimiento? \u00bfYa hay un segundo plan de trabajo en marcha o est\u00e1 abierto a iniciativas? \u00bfQu\u00e9 v\u00ednculo guarda con la recordada revista cultural que ten\u00eda ese mismo nombre, tambi\u00e9n a tu cargo?<br><\/strong>\u2014De la experiencia de la revista digital Laurentino siempre me quedaron las ganas de seguir haciendo algo con eso. Era como una etapa que no hab\u00eda terminado, al menos para m\u00ed. El trabajo editorial siempre me gust\u00f3 y a eso se sum\u00f3 la necesidad de manejar mi propia obra. En Entre R\u00edos hay muchas editoriales independientes, afortunadamente. Est\u00e1n vivas y activas y hacen un trabajo muy interesante. Eso implica que hay mucha gente que escribe. Tambi\u00e9n, que hay mucha gente que lee o que est\u00e1 interesada en los libros. Todo eso es muy esperanzador y desmiente la idea agorera de futuros apocal\u00edpticos, del fin del libro o de la lectura. Entonces me pareci\u00f3 natural que yo me ocupase de mis libros y tambi\u00e9n de otros que quisieran sumarse. Doy talleres de escritura y estoy en contacto con escritores que todav\u00eda no han publicado y buscan la oportunidad. Tambi\u00e9n me gustan los libros viejos, los que ya no circulan en las librer\u00edas y esperan reediciones. En fin, todo eso me parece desafiante y que puede ser una oportunidad laboral. Veremos c\u00f3mo va. Adem\u00e1s, me gustar\u00eda incluir alguna colecci\u00f3n de trabajos period\u00edsticos. Son proyectos, pero vamos a seguir desarroll\u00e1ndolos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/FR-1024x683.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3781\" srcset=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/FR-980x551.jpeg 980w, https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/FR-480x270.jpeg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfNot\u00e1s una conexi\u00f3n en tus siete libros, en estilo, en preocupaciones pol\u00edticas, en inquietudes est\u00e9ticas?<br><\/strong>\u2014Creo que en las inquietudes est\u00e9ticas estoy siempre en una b\u00fasqueda, que espero no termine. Me influyen mucho las lecturas, mis reflexiones sobre lo que leo, el conocimiento de nuevos autores. Uno descubre nuevas maneras de contar o formas que siempre son ineficaces para lo que se pretende. A m\u00ed me pasa que leo algunos cuentos que escrib\u00ed hace a\u00f1os y no le encuentro semejanzas de estilo con los actuales, como si hubiesen sido escritos por otra persona. Tal vez sea natural porque uno cambia mucho con el tiempo. En cuanto a las preocupaciones pol\u00edticas siempre busqu\u00e9 que no estuvieran presentes en mis libros. Me parece que la literatura tiene que prescindir de la pol\u00edtica. Que alguien haga una lectura pol\u00edtica de un libro es otra cosa y es leg\u00edtimo, por supuesto. Pero yo, como autor, no pretendo desarrollar ninguna idea de acci\u00f3n concreta, ninguna propuesta en ese sentido, porque no estoy capacitado para eso. Por ejemplo y con respecto a la pobreza que se refleja en La Virgen del Volcadero no pretendo mostrar las causas de esa miseria ni, mucho menos, las soluciones o caminos para el cambio, porque no tengo idea. Tampoco creo que sea la funci\u00f3n de la literatura. Cuando voy a escuchar a un escritor en una conferencia o la presentaci\u00f3n de un libro quiero que me hable de literatura, de los libros que escribe o los que lee, pero no le puedo exigir que sepa de pol\u00edtica o c\u00f3mo cambiar el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong>\u2013\u00bfQu\u00e9 fue primero, seguramente en Mansilla, el gusto por la lectura o la afinidad por la escritura?<br><\/strong>\u2014S\u00ed, fue en Mansilla, en mi pueblo. Creo que fueron ambas al mismo tiempo. Desde que me acuerdo escribo historias y tambi\u00e9n leo. Le\u00eda desde muy chico. Muy desordenadamente, sin ning\u00fan tipo de sistema o m\u00e9todo. Le\u00eda todo lo que ca\u00eda en mis manos. Me acuerdo mucho de los libros de aventuras como Salgari o Verne. Despu\u00e9s Agatha Christie en la adolescencia. Hab\u00eda unos libros que combinaban el texto con p\u00e1ginas tipo historietas que contaban la historia. Esos me encantaban. Despu\u00e9s, en la adolescencia me acuerdo de que hab\u00eda algo que se llamaba Club de Lectores o algo as\u00ed y se vend\u00edan libros a trav\u00e9s de una revista. Eran los best sellers de moda, generalmente norteamericanos. Novelas de todo tipo y para todos los gustos. Yo generalmente los eleg\u00eda por la tapa o por la s\u00edntesis, sin tener idea de los autores. Tambi\u00e9n, en mi pueblo hab\u00eda una biblioteca popular y ah\u00ed le\u00ed de todo. En paralelo escrib\u00eda, tambi\u00e9n de todo, como corresponde a esas lecturas. Todo muy desparejo y ca\u00f3tico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfQu\u00e9 pasa con esas almas en el d\u00eda a d\u00eda, el de la lectura y el de la escritura?<br><\/strong>\u2014Yo siento que siempre estoy escribiendo y leyendo, simult\u00e1neamente. Es muy gracioso y debo ser bastante pesado para la gente con la que me relaciono. Pero cuando hablo sobre alg\u00fan tema termino pensando en alguna referencia literaria, aunque no la exprese verbalmente. Y con la escritura, me pasa que veo algo, una persona que pasa paseando su perro y mirando concentrado su celular mientras arrastra al pobre animal, por ejemplo, y a m\u00ed se me aparece la frase que cuenta esa escena. O alguien hace un gesto en medio de una conversaci\u00f3n y yo le pongo palabras en mi cabeza. Calculo que lo mismo le debe pasar a los m\u00fasicos cuando escuchan algo con ritmo y armon\u00eda, o a un pintor que ve alg\u00fan color intenso. A veces son frases que uno escucha al pasar y quedan flotando como si se hubiesen extra\u00eddo de un cuento y uno se pregunta: \u00bfqu\u00e9 seguir\u00e1 a eso? O la historia que alguien te cuenta y uno le da otro final para que sea m\u00e1s interesante.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/fabian-2-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3782\" srcset=\"https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/fabian-2-980x551.jpg 980w, https:\/\/tekohaparana.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/11\/fabian-2-480x270.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Puentes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfEn qu\u00e9 sent\u00eds que la pr\u00e1ctica period\u00edstica ayud\u00f3 a desarrollar tu nervio literario?<br><\/strong>\u2014En lo narrativo, sin duda. En la pr\u00e1ctica de la observaci\u00f3n y de la escucha, tambi\u00e9n. En organizar el discurso para contar una historia que se entienda, que sea atractiva, que sorprenda en algunos casos. En tener en cuenta al lector, otro detalle. En tomar conciencia de que siempre contamos desde un punto de vista y eso se traslada a los personajes de una historia de ficci\u00f3n. En s\u00edntesis, en el uso de las herramientas que se disponen para contar una historia. Pero, creo, que la literatura hace m\u00e1s aportes al periodismo, o al menos aportes m\u00e1s valiosos. Es decir, me parece que el periodismo se ve m\u00e1s beneficiado en su conexi\u00f3n con la literatura. Al rev\u00e9s, en cambio, cuando un periodista se vuelca a la literatura debe liberarse de ciertas pr\u00e1cticas o vicios que llevar\u00edan a empobrecer su escritura. La necesidad de explicar todo, de contar todo, de dejar todo claro es la m\u00e1s dif\u00edcil de sacar de la cabeza de un periodista que quiere hacer literatura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013Has tenido un v\u00ednculo humano especial con Calveyra, que por otra parte ha ido rec\u00edproco \u00bfEn qu\u00e9 aspectos not\u00e1s que ha influido?<br><\/strong>\u2014A Arnaldo Calveyra lo conoc\u00ed tarde. Tuve contacto con \u00e9l en la \u00faltima etapa de su vida. Como yo tambi\u00e9n soy de Mansilla ten\u00eda el privilegio de su cercan\u00eda. \u00c9l es un poeta excepcional, alguien que abri\u00f3 nuevos caminos en la poes\u00eda. En lengua castellana creo que est\u00e1 entre los mejores de los \u00faltimos a\u00f1os. Me influy\u00f3 en la idea del destino que uno tiene como escritor. \u00c9l sacrific\u00f3 muchas cosas por su literatura. Sufri\u00f3 el desarraigo, el irse de su tierra, de su casa, de su lengua para desarrollar su obra. Esa conciencia de que su vida era la escritura lo marc\u00f3 a fuego. No es f\u00e1cil de aceptar ese destino, ese v\u00ednculo con la obra literaria. Calveyra era un poeta las 24 horas del d\u00eda. Me imagino que Juan L era as\u00ed tambi\u00e9n. Yo no tengo nada de poeta, lamentablemente. Me gustar\u00eda que me influya ese detalle de orfebre en el uso de las palabras. Vaciarle el significado y aprovechar c\u00f3mo suenan o resuenan, a qu\u00e9 saben, qu\u00e9 me recuerdan. Dejar de pensar en el diccionario y m\u00e1s en las notas musicales. Yo estoy muy lejos de eso, lamentablemente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u2013\u00bfSos met\u00f3dico para trabajar o sos un sujeto que aprovecha los momentos de inspiraci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo es una semana t\u00edpica tuya?<br><\/strong>\u2013Trato de escribir todos los d\u00edas o al menos estar relacionado con mi escritura todos los d\u00edas. Tengo cuadernos para escribir notas, registrar ideas y eso me ayuda a mantener la pr\u00e1ctica. Habitualmente sigo en mi cabeza con las historias que estoy escribiendo, las que estoy gestando. Pero estoy lejos de cumplir un m\u00e9todo que tienen otros escritores y que son estrictos en cu\u00e1nto tiempo le dedican a la escritura. Vargas Llosa dec\u00eda que \u00e9l pr\u00e1cticamente cumpl\u00eda horario de oficinista para escribir todos los d\u00edas. Que no hubo un d\u00eda en su vida, ni siquiera cuando estaba de vacaciones, que no haya escrito. Bueno, no es mi caso, lamentablemente. Por lo menos hasta ahora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La potencia literaria de Fabi\u00e1n Reato no se limit\u00f3 a haber ganado el Fray Mocho en 2018 con El baile de las vizcachas. Est\u00e1 presentando su s\u00e9ptimo libro, La Virgen del Volcadero, ocasi\u00f3n propicia para proponerle hablar sobre escritura, periodismo, literatura y barrios aleda\u00f1os. 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