Al compás de un corazón cambiante

18 junio 2025 3 minutos
Redacción

El sábado 21 y 28, en Casa Boulevard, dos compañías de Paraná serán parte de un estreno, cuando se ponga en escena El muerto que baila. Inspirado en Doña Flor y sus dos maridos, la propuesta reflota el debate entre la razón y la pasión y se pregunta si pueden sostener una convivencia más o menos armónica.

El muerto que baila se llama la versión libre de Doña Flor y sus dos maridos, de Jorge Amado, que se estrenará el sábado 21 de junio y se repondrá el sábado 28, a las 21, en Casa Boulevard. La obra es protagonizada por Constanza Sampietro, Nahuel Valiente y Gustavo Bendersky. La dirección corre por cuenta de Ezequiel Caridad. La iniciativa es posible gracias a la integración de las compañías Teastral y De lo Urgente.

En El muerto que baila, desde las danzas, la técnica de clown y el humor se abordarán asuntos gravitantes como el amor, la pasión y esa dualidad inquietante entre razón y deseo.

El clima festivo, propio de los tiempos de carnaval, volverá ameno el debate. El fuelle, el guitarrón, los personajes típicos de los bailes populares, con sus guirnaldas de colores, buscarán transformarse en un telón de fondo apropiado para aludir a la tensión cotidiana entre la vida y la muerte.

“Se van a encontrar con un espectáculo teatral, marcado por las danzas tradicionales -por ello lo de teatro-danza-; con muchos condimentos relacionados con la técnica del clown, el humor físico, la manipulación de objetos, entre otras sorpresas más”, dijo Ezequiel Caridad a Tekoha, antes de señalar que “es un espectáculo que no hace uso de la palabra, como vienen siendo las últimas propuestas artísticas de las que soy parte, ya que todo está narrado desde la danza, el cuerpo en movimiento y con mucho humor”.

Ante una consulta, indicó que “con El Muerto que baila intentamos traer a estos tiempos ese aire de baile de campo, de las bailantas iluminadas con soles de noche y guirnaldas”. Para Caridad, “esta historia que traemos para convidarles parte desde ahí, donde todo el pueblo se encontraba y se mezclaban las clases en una noche de danzas y festejos; pero por detrás de todo esto, un entramado amoroso, un culebrón”.

Durante la conversación, el entrevistado refirió que “para montar El muerto que baila nos basamos en la novela de Jorge Amado, Doña Flor y sus dos maridos y para ello tomamos la esencia de la estructura de la historia que sucede en Bahía, Brasil, y la regionalizamos a través de las danzas tradicionales”.  Fue entonces cuando mencionó que “de la novela de Amado nos quedamos con el entramado amoroso y ciertas características de los personajes principales y le agregamos todos los condimentos que hacen a nuestra región”. En el ir y venir de impresiones, dejó en claro que “en el caso de El muerto que baila las áreas de interés serían las danzas tradicionales, el ambiente de bailanta; las distintas danzas en sí mismas es lo que queremos mostrar”.

“Con qué fórmula se resolvió la convivencia entre teatro, danza y clown”, se quiso saber. “En el Muerto que baila hay algo que considero interesante y es este cruce de lenguajes que sucede entre los dos actores y la actriz y sus respectivas esencias, ya que Constanza proviene de la danza, Gustavo del teatro y Nahuel del Circo. Entonces eso lo hace rico en cuanto a la diversidad en la propuesta artística”. Para el director de la obra “la convivencia de este cruce de lenguajes fue sumamente placentera, no hubo una formula en particular, sino que como los tres son artistas profesionales, inmediatamente se adaptaron a la propuesta y se produjo una simbiosis entre ellos tres que enriquece el trabajo”.

Más adelante, aseguró que “no es necesario haber leído a Amado para ver El muerto que baila, es una historia bien popular que sucede en un contexto popular enmarcado dentro de lo que a mí me gusta llamar “teatro popular”, ya que puede ser visto por todas las edades y puede realizarse ya sea en un Teatro con cámara negra o en un club barrial o comisión vecinal”. Caridad sostuvo entonces que “eso es lo mágico del teatro, poder llegar a la gente con historias que suceden y sucedieron aquí; o en Bahía o en cualquier parte del mundo y apropiárnoslas”.

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