La proporción justa de dominio técnico y saberes académicos circula por las arterias de un proyecto que mientras reconstruye los entornos de producción de los plateros en distintas épocas, pretende avizorar qué características identifican a lo realizado en Entre Ríos. Un libro sistematiza lo aprendido durante años de investigación.
Un avisito en El Diario hizo encolumnar las órbitas de los planetas que habitaban Martín Kornicki y Griselda De Paoli. Capricho del azar envuelto en un mensaje que viajó en el interior de una imaginaria botella.
El maestro platero estaba intentando crear un grupo, mientras la docente e investigadora buscaba, junto a su esposo, una actividad a compartir, que despertara interés mutuo. De ahí saltó la chispa que originó la combustión.
“Un llaverito, un pequeño colgante”, recuerda De Paoli cuando se le consulta qué fue lo primero que produjeron, 17 años atrás. Lo que la historiadora no olvida mencionar es que se trata de un arte minucioso, que se aprende mejor cuando se va lento, para desgracia de los ansiosos.
El oficio de platero supone el manejo de herramientas base, como martillos, cinceles, yunques, sopletes y laminadoras, que se van completando con la personalización de otros instrumentos, como los cinceles, para que el repujado y cincelado tengan un acabado único, irrepetible.
“Con la guía del maestro Kornicki fuimos desentrañando las técnicas, el uso de las herramientas y la reacción de los materiales”, destacó De Paoli, al indicar que “lentamente, fuimos proponiéndonos piezas cada vez más exigentes”.
Entonces, se quiso saber qué le llamó la atención del trabajo en plata. “Lo maravilloso es tomar una materia prima y, a partir de ciertas acciones, transformarlo en un objeto ornamental o útil, práctico, que le agregue no sólo valor sino también belleza”, dijo al añadir que “algo sencillo como tomar un caño, soldarlo, pulirlo y hacer un coco para armar una bombilla es sencillamente fascinante: permite disfrutar del resultado y del proceso”.
Los memoriosos recuerdan que Kornicki llegó a Paraná en busca de un sueño. Instaló su taller en una propiedad, sobre calle Ameghino. Organizó ferias. Se hizo conocer. Empezó a enseñar. Se había formado como joyero en instituciones acreditadas de la actual CABA y con maestros prestigiosos, de manera particular.
Sus padres eran artesanos. Con ellos, conoció el ambiente de las ferias desde pequeño. En círculos amistosos, Kornicki se enorgullece de haber hecho los primeros palotes en el oficio en esos espacios informales.
Luego de la experiencia paranasera se trasladó a Oro Verde. Ahí, en torno a Lágrima de Luna, ayudó a formar un ecosistema que le da proyección social y cultural a emprendimientos y prácticas que podrían ser estrictamente particulares.
Su foja de servicios y capacitaciones le imprime autoridad. El plus, según los comentarios, es que ejerce la docencia con absoluta generosidad. Esa apertura permitió que un saber específico, instrumental, adquiriera otra dimensión: el armado de una red provincial para visibilizar a los plateros, el estudio sistematizado de las técnicas, métodos, procedimientos y estilos y el intento por caracterizar un tipo entrerriano de platería es parte de una sinergia que se completa con la enseñanza del oficio, excusa ideal para poner en común esos saberes e historias que estaban dispersas, condenadas probablemente al olvido.
Ahí es donde la alianza con De Paoli se potencia porque a la matriz académica, la docente le fue agregando el dominio del oficio que permite entender mejor lo estudiado, mientras Kornicki volcó la experticia manual al abordaje integral del problema, cuyas fuentes fueron documentales (archivos) y testimoniales (entrevistas), además del registro de lo observado (los plateros en acción). Si la presencia de él pudo abrir puertas en el contacto con los plateros en el territorio, la formación de ella permitió una sistematización adecuada de los datos recolectados y la profundización de los análisis, como parte de un proceso de retroalimentación permanente.
La charla con ambos ayuda a hacernos una idea tanto de los pasos dados en estos años como del horizonte que se despliega ante esta forma fructífera de trabajar.

–¿En qué consiste el Proyecto de Platería experimental?
–Esta experiencia guarda relación directa con un proyecto de investigación, realizado y propuesto por el Taller de Formación de Plateros Lágrima de Luna, que engendró el ciclo Argentum. Platería experimental es un subproyecto de aquel.
–Para ordenar la conversación comencemos entonces por repasar el proyecto de investigación.
–En marzo de 2019, encuadrado en el Convenio marco del Museo Histórico de Entre Ríos “Martiniano Leguizamón” con la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales, se acordó el desarrollo de un proyecto de investigación orientado a adentrarnos en las características de la platería entrerriana.
Convergían en la propuesta el maestro platero Martín Kornicki, como experto del equipo, la profesora de Historia, museóloga y platera Gisela Correa y Griselda De Paoli, profesora, investigadora y platera, como directora.
El proyecto, declarado de interés institucional por el Consejo Directivo, fue presentado formalmente al por entonces director del museo, Rubén Clavenzani, que con mucho entusiasmo nos abrió las puertas de la institución para trabajar sobre la magnífica colección Leguizamón. Fue además quien encuadró las actividades resultantes en el Ciclo Argentum.
–¿Qué se buscaba?
–Difundir, a partir de las propuestas que iba generando el proyecto, la existencia y el perfil de la valiosa Colección de Platería Criolla que posee el museo. Ese patrimonio fue donado por la familia de Martiniano Leguizamón.
–¿Cómo se intentaba alcanzar ese objetivo?
–A través de distintas estrategias que llevaron, por ejemplo, a un guion distinto en las exposiciones que se realizaron y realizan. También desde el acompañamiento con el trabajo y charla con el público en la Noche de los Museos, particularmente. Y así en cada presentación de avances de la investigación, el primero de los cuales se realizó en octubre de 2019, cuando de hecho Argentum fue lanzado públicamente.
En 2020, sucedió la pandemia. Las actividades se suspendieron. Entonces, el equipo se dedicó al armado de una biblioteca digital de platería, compartida por drive con los integrantes del Encuentro de Plateros. También se hizo un video con las vivencias de los plateros en cuarentena. Esa experiencia, sin querer, nos permitió encarar en noviembre de 2021 la producción de dos videos de 7 minutos: El legado de la platería entrerriana y Cincel y martillo.

–¿Para qué los produjeron?
–A esos contenidos audiovisuales los pensamos para la difusión y la enseñanza. Se proyectaron durante la Noche de los Museos, por ejemplo. Y sirvió de soporte en una exposición que involucró piezas históricas y piezas contemporáneas, dentro del Argentum.
Luego se incorporaron otros aportes a la escena. En 2022 los plateros trabajaron para el público en el hall del Leguizamón. Como parte de La Noche de los Museos, hicimos trabajo en vivo, conversamos con los visitantes y contribuimos con la elaboración del guion de la muestra.
Al año siguiente presentamos una nueva propuesta expositiva, enfocada en la funcionalidad; seleccionamos piezas de la colección Leguizamón que representaran los distintos usos: militar, religioso, civil, rural, a cuyo guion contribuyeron integrantes del equipo de investigación. A su vez, un grupo de plateros trabajó a la vista del público en dos mesas.
–¿Cómo se organizaron?
– En una de las mesas los aprendices en la platería, dirigidos por el maestro Martín Kornicki, que iba relatando a los interesados lo que se estaba haciendo y las características de las herramientas que utilizaban. En la otra mesa, se ubicaron plateros con distintos grados de experiencia en el oficio: cincelaron sus piezas, charlaron y explicaron a quienes lo demandaran. Algunos de los presentes se animaron a intentar algunos golpes sobre el metal.
Los frutos
–¿Para qué creen que sirvieron estas acciones?
–Sin duda el ciclo permitió, en esas tres instancias, mostrar parte de nuestro rico patrimonio provincial. Es un producto genuino de artesanos plateros que nacieron o trabajaron en Entre Ríos. De ellos intentamos rescatar los nombres, los cuños, los datos de sus obras.
Por otra parte, con la presencia y el trabajo de plateros contemporáneos, así como con la exhibición de sus piezas, se ha venido ofreciendo la posibilidad de considerar el carácter de verdadero legado patrimonial, al contemplarse la producción actual de piezas y el uso de técnicas y herramientas que han pasado de generación en generación.

–¿Cómo se desarrolló la investigación documental?
–En 2019 nos centramos en la consulta bibliográfica y la indagación archivística mientras desarrollábamos los instrumentos para el abordaje de las piezas. Ahí hicimos nuestras primeras experiencias de observación y análisis, interrumpida por la pandemia. Esa matriz nos sirvió cuando retomamos y encaramos sistemáticamente el análisis de piezas de la colección Martiniano Leguizamón. Pretendíamos caracterizar el estilo de la platería entrerriana.
Los frutos de ese trabajo de volcaron en fichas especialmente diseñadas por el equipo. Se han dado charlas en distintos lugares, en Paraná y en Santa Fe, en el Museo Etnográfico, difundiendo los avances.
–¿Quiénes fueron los artesanos plateros que abordaron en nuestra provincia el trabajo de la plata y de la alpaca, agregándole valor a los materiales considerados preciosos en sí mismo?
–Sus identidades están recogidas en el Diccionario de plateros, otro resultado de la investigación.
Esa información constituye una parte del libro que produjimos reflejando los resultados de la investigación realizada en torno a las características del estilo de platería entrerriana.
–¿El libro está editado?
–No aun, estamos viendo cómo publicarlo. El desarrollo del proyecto nos impulsó a pensar otros modos de abordaje de los resultados de la experiencia, articulados sin duda con las acciones relacionadas con la formación de aquellos que se acercan al oficio de platero y con la difusión como mecanismo de defensa del carácter de legado cultural que la colección posee.

Alcances
–Pareciera que la propia dinámica de la investigación los fuera incorporando a nuevas dimensiones.
–Así ha sido. Por caso, la experiencia de investigación nos permitió retomar el camino que iniciamos con uno de los videos breves que mencionamos antes, en el que mostrábamos el proceso llevado a cabo por el maestro Kornicki para reproducir una pequeña parte del maravilloso pretal que perteneció al Coronel Enriquez, que de paso vale la pena conocer en el Museo Histórico.
Aquella experiencia inicial nos llevó a la idea de invitar a los integrantes del Taller de Formación de Plateros Lágrima de Luna, que funciona en Oro Verde, y a los plateros de la Asociación Civil Entrerriana de Plateros y Plateras, a ser parte de un proyecto de producción individual, pero con enriquecimiento grupal, al que denominamos Proyecto de Platería experimental.
Intentamos plasmar una analogía del proceso que aplica la arqueología para interpretar técnicas y procesos por ejemplo en la producción de piezas líticas.
Esta propuesta, estuvo y está orientada a lograr una aproximación de los artesanos plateros entrerrianos a nuestra platería, remedando el proceso que realizó el equipo de investigación: tomar las piezas históricas como objetos de análisis, a fin de desentrañar materiales, técnicas y herramientas que ha usado el platero de otros tiempos; e intentar, no exactamente su reproducción, sino la aplicación de sus principios de producción, más allá de que algunas de las piezas resultantes se hayan aproximado asombrosamente a la pieza histórica analizada.
El concepto, aplicado en la arqueología, ha sido reinterpretado desde la joyería contemporánea para tomar piezas artesanales y considerar replantearlas desde las aportaciones personales para producir joyas llamativas, llamadas joyas de autor. Desde Lágrima de Luna, y desde una mirada de artesanos, respetuosos del legado recibido de plateros de otras generaciones, pretendemos tener a la vista la propuesta de la arqueología para analizar las piezas artesanales históricas, e identificar detalles, en el intento de replicar o replantearlos, con la aplicación de las mismas técnicas y herramientas utilizadas por aquellos, para aprender y aproximarnos desde el presente a su uso y comprender el perfil de esas piezas históricas y de quién las produjo.
–¿Esa nueva instancia tiene nombre?
–Platería experimental la hemos denominado. En 2024 encaramos una primera acción que contó nuevamente con el apoyo del Museo Histórico, hoy bajo la coordinación de la profesora Gisela Correa.
–¿Qué procuraban?
– Preservar el oficio de platero y de nuestro patrimonio histórico, aproximarnos a la producción artesanal platera histórica desde el análisis de piezas, producir con técnicas e instrumentos tradicionales, exponer los trabajos y compartir los resultados.
Los interesados debían participar del Taller de Formación de Plateros Lágrima de Luna, para adquirir manejo de técnicas y desarrollar sus propias herramientas. Previamente, el maestro Martín Kornicki realizó la selección de piezas en el Museo, -con permanente acompañamiento y apoyo de personal de la institución-, de entre aquellas trabajadas durante el proyecto de investigación y verificó que estén de acuerdo a los conocimientos y habilidades de cada platero participante. La selección involucró piezas de distinto tipo dentro de la platería criolla: una barbada de freno, un sirigote, una bombilla, un mate colonial, un yesquero, el cabo de un cuchillo, el botón de una rastra, la hebilla de una rastra y el disparador inicial, una parte del pretal de Martiniano.
Luego se llevó a cabo una visita del grupo al Museo Histórico de Entre Ríos Martiniano Leguizamón poniendo el foco en las piezas de platería expuestas en sus salas. En un lugar determinado se realizó la tarea de observación y análisis de las piezas propuestas. Cada platero, abordó la pieza asignada, atendiendo a las normas de preservación patrimonial y registró fotográficamente la obra, el material, las dimensiones, el diseño, las técnicas tradicionales aplicadas y hasta la especulación acerca de la herramienta utilizada. Esta instancia en sí misma fue de aprendizaje, focalizado en cada pieza; y grupal a la vez porque cada abordaje movía el interés de todos para atender las explicaciones y señalamientos puntuales del maestro.
El trabajo de los participantes para la producción de las piezas se llevó a cabo en el Taller Lágrima de Luna en dos jornadas de 8 horas bajo la dirección del maestro platero, salvo aquellos plateros con mayor experiencia y con taller propio. Nueve plateros participaron de esta primera convocatoria.

–¿Qué pasó con lo producido en esa fase?
–Fue la tercera etapa de la propuesta. Se montó una exposición con las piezas del museo y, junto a ellas, aquellas producidas en el Taller. La inauguración de la exposición estuvo acompañada por una charla abierta al público, e involucró el marco histórico, consideraciones generales sobre la colección Leguizamón y de las piezas analizadas. La presentación estuvo acompañada por la proyección de un breve video con los registros de la actividad, realizado por el Instituto Audiovisual de Entre Ríos.
En 2025, nos animamos a una segunda convocatoria y esta vez propusimos una pieza protagónica, enlazada fuertemente con nuestra identidad y sosteniendo los mismos objetivos de contribuir a la preservación del oficio de platero y de nuestro patrimonio histórico y de formación en el manejo de técnicas y herramientas.
En la propuesta museográfica de Argentum VI y VII, las personas inscriptas para participar, 18 esta vez, visitamos el Museo Histórico de Entre Ríos, recorrimos sus salas nuevamente concentrándonos en las piezas de platería de diferentes etapas de nuestra historia, pero fijando esta vez nuestra atención en la protagonista de la propuesta, la bombilla. Y esta vez nuestro recorrido se detuvo por largo tiempo en el corazón de las salas, donde está la colección de mates y bombillas de Martiniano Leguizamón. Las maravillas allí observadas fueron complementadas para aquellos que lo prefirieron con la consulta de la profusión de imágenes existentes en la bibliografía especializada.
Se realizó el mismo proceso que en la primera experiencia y cada uno diseñó su bombilla, nuevamente con la dirección del maestro Kornicki, atendiendo al manejo de técnicas alcanzado por cada uno.
Las 18 bombillas resultantes fueron expuestas en el Museo a la par de sus originales históricos, en los casos correspondientes. Algunas de las bombillas resultaron muy buenas reproducciones completas, otras tomaron de las originales detalles maravillosamente plasmados en metal. La charla que acompañó la inauguración de la muestra se centró en nuestras protagonistas rescatando su historia y su vínculo con el hacer platero.
Estamos pensando el próximo desafío para nuestra platería experimental en 2026.
Indudablemente el Ciclo Argentum, a partir de las propuestas de las Asociación de Plateros de Entre Ríos y esencialmente de la movida generada por el Taller Lágrima de Luna, potencia nuestras oportunidades de difundir y las del museo de acercar al público a la valiosa colección de platería de la institución, con nueva información y propuestas.
Ayer y hoy
–Se puede intuir una dimensión vinculada a los documentos históricos y otra relacionada con la recuperación de la clave de un oficio ¿Cómo se han desarrollado ambas líneas de trabajo?
–Indudablemente pensar en la preservación del oficio platero y el valor patrimonial e identitario de su legado histórico, nos plantea prestar atención a esa herencia recibida, volver los ojos a ella. Eso conlleva conocer a quienes lo produjeron, identificar, en lo posible a los hacedores, Es un aporte sustantivo el testimonio de las obras, de lo producido.
En ese sentido, el análisis de los objetos permite identificar a los autores cuando existe cuño, que es la firma del platero. Por otro lado, un estudio de este tipo es útil para desentrañar, desde sus particularidades, si existe un estilo entrerriano de platería. De hecho, para esa pregunta tenemos ya respuestas incluidas en el libro que tenemos intención de publicar.
Paralelamente, este método nos ha llevado a hacer otro tipo de búsqueda, documental, para ir detrás de nombres, apellidos y otros datos, en los censos y otros documentos públicos.
El trabajo de investigación que hemos llevado a cabo nos permitió construir una red de más de 400 nombres de plateros para Entre Ríos (y sabemos que no son todos) que hoy forman parte de nuestro Diccionario de Plateros Entrerrianos o que trabajaron en Entre Ríos.
–¿El proyecto se ha nutrido de conocimiento nuevo, con hipótesis no indagadas hasta ahora o de alguna forma su valor es que continúa con instancias de otros investigadores?
–La identificación de autores nos llevó a indagar en archivos, bibliotecas, museos y colecciones. Nuestro anhelo era conocer la producción platera de Entre Ríos para detenernos en las singularidades, en quiénes fueron los artesanos que la desarrollaron y determinar luego si el conjunto llegó a generar un estilo colectivo propio.
Debemos señalar asimismo que, en nuestro relevamiento del estado del arte, no hemos encontrado bibliografía específica sobre platería entrerriana, en lo que hace a su caracterización y especificidades. Lo que hemos hallado son referencias breves a piezas entrerrianas de platería, a plateros entrerrianos destacados o que trabajaron en Entre Ríos y la inclusión de lo entrerriano, en forma genérica, dentro de la platería litoraleña. En ese campo existía un vacío, en lo que hace a la tipificación de la platería entrerriana. Hemos trabajado para corregir esa vacancia, desde la hipótesis de que existe un estilo entrerriano de platería.
En paralelo, mientras por la investigación aprendíamos a caracterizar el estilo, llevamos los hallazgos al espacio de enseñanza que es el Taller de Formación de Plateros, que hoy tiene alrededor de 20 alumnos.
–¿El del platero es un oficio perdido, en extinción, que se recupera, o es una actividad que tenía sus exponentes dispersos territorialmente y el proyecto ayudó a acercarlos?
– El de platero es un oficio vigente, que tiene afortunadamente exponentes en todo el territorio provincial, aunque no sea en la proporción de sus épocas de esplendor. Está representado por familias que han tenido varias generaciones de continuidad del oficio. Son una representación presente.
Y hay otros plateros que, sin ser herederos generacionales, han abrazado tempranamente el oficio, y aprendido de otros, y/o dentro de alguna instancia de aprendizaje formal, a los que hoy vemos trabajando en sus talleres, en grandes y pequeñas ferias, y promocionando su producción a través de las redes, o por la difusión de su trabajo boca a boca. De ese universo solo algunos enseñan.
–¿Y se suman?
–Varios plateros se han acercado a nuestras propuestas y a los encuentros regionales que anualmente llevamos a cabo en el municipio de Oro Verde. Ya vamos por la décima edición. La de 2025 reunió a 21 plateros que mostraron unas 120 piezas, cuya exposición como siempre dio lugar a la explicación correspondiente, a compartir técnicas, fórmulas, y a pensar nuevas propuestas y por supuesto a la satisfacción del numeroso público que tuvo la oportunidad de visitarla.
Retrospectivo
–¿Qué han aprendido en todos estos años?
–No es menor el haber dimensionado la relevancia del Museo Histórico como lugar de patrimonialización de ese legado, de su preservación, para abrirlo a la investigación y a la incorporación de nuevos conocimientos.
La tarea en sí nos enseñó a ver las piezas con otra perspectiva, más allá de su estética, para encontrarles un cuándo y un dónde y siempre que fue posible unirlo a la identidad de quien la produjo.
El aprendizaje ha tenido muchas aristas. Hemos aprendido acerca de la historia de la platería en nuestra provincia, de su significación. Hemos apreciado cercanamente el valor del legado que la práctica de este oficio tiene y la potencia de su aporte a nuestra identidad, a nuestra cultura.
El legado recibido en el presente no está constituido solo por las piezas, sino por diseños, por la forma de utilizar los materiales disponibles en cada época, por las herramientas y el conocimiento acerca de su uso, por las técnicas.
La observación de piezas por ejemplo nos obligó a desarrollar instrumentos para abordarlas y registrarlas, así como estrategias para analizarlas. Y no nos privó del asombro ante algunas de ellas. Tuvimos presente constantemente que detrás de cada pieza había un artesano platero y su circunstancia.
Aprendimos que cuando un platero trabaja hoy teniendo a la vista objetos que son parte de este legado, está reinterpretándolos y dándoles una nueva significación. Hoy, cuando un platero diseña una nueva bombilla, por ejemplo, y le introduce a ese objeto de uso cotidiano, tradicional y difundido, pequeñas variantes, está incidiendo en la cultura que lo circunda y su proyección. La perdurabilidad de su propuesta, de su intervención, dependerá de que la gente lo incorpore a su uso y de algún modo acepte esas variantes aplicadas a ese pedacito de nuestro patrimonio común y la sostenga en el tiempo.
–¿En qué estado se encuentran los objetos y los documentos a los que la investigación recurre?
–Respecto de la condición del patrimonio platero observado que custodia el Museo Histórico de Entre Ríos debemos decir que las piezas están, en general, en buenas condiciones. De todos modos, tal vez si se contara con más elementos de conservación se podría optimizar. El personal del museo conoce y sabe manejar la colección y puso sus conocimientos a disposición de la investigación y de todas las acciones que desde 2019 se vienen desarrollando.
Las piezas están expuestas con sobriedad: se las prioriza como foco de observación y forman parte de un guion que las contextualiza y explica.
En lo que hace a la fase documental, nuestro repositorio fue el Archivo General de la Provincia de Entre Ríos. Allí recurrimos especialmente para consultar los valiosísimos censos provinciales que están en buen estado de conservación, custodiados por el personal especializado, así como otras fuentes que consideramos de gran utilidad. De igual modo, en el Archivo se consultaron periódicos de distintas épocas en búsqueda de publicaciones relacionadas con nuestro objeto de estudio.











