Qué lindo que es soñar

7 mayo 2026 3 minutos
Redacción

Para recordarnos que teníamos quimeras movilizantes y animarnos a ir por ellas, llega Icaria, una payasa tragicómica. Con entrada libre y salida a la gorra, la propuesta teatral se pondrá en escena este viernes 8 desde las 20, en Ituzaingó 80, sede de Casa Boulevard/Sala Metamorfosis. Actúa Paula Righelato; dirige Nadia Grandón. La escenografía, un lujo: a cargo de Alfredo Godoy Wilson.

Cuando la aspiración de confraternidad era una utopía nacional abrazada por mayorías, aunque estuviera acechada, un poeta argentino que quiso llamarse Héctor Negro, se preguntó, en medio de una larga noche, “por qué caerse y entregar las alas, por qué rendirse y manotear las ruinas; si es el dolor al fin que nos iguala, y la esperanza quien nos ilumina”.

No se trataba de una iniciativa naif, sino de un programa político para resistir y para construir con otros materiales, desde la convicción de que la pala de punta debe hundirse en el propio lote para que lo colectivo no fuere en vano.

Pasaron los años, las épocas y aquella semilla sigue iluminando desde abajo, con intenciones de brotar, de romper terrones secos. La telaraña suele ser urdida con sutileza; pero sus efectos somníferos persisten.

Por cierto, las nociones acechantes de monstruo, prisión y miedos asumen tantas manifestaciones como trayectorias vitales haya. Lo importante que, con sus pesadillas a cuestas, las personas que decidan asistir este viernes 8 a la 20, a Casa Boulevard/Sala Metamorfosis, podrán buscar nuevas estrategias para salir del laberinto diario, inspirándose en las andanzas de la protagonista de Icaria, un unipersonal renovado, que desde hace años viene aquilatando experiencia en distintos escenarios de la provincia, el país y el continente.

Se trata de un espacio de intimidad que, al igual que el poema de Negro, se deja mover por un amable desafío: “si hay un golpe de suerte, a contrapelo, a contrasol, a contraluz, a contravida, abrí los ojos y trágate el cielo, sentite fuerte y empujá hacia arriba”.

En la génesis de la propuesta teatral emerge el esfuerzo colaborativo de dos mujeres, Paula Righelato y Nadia Grandón, que pulieron la idea y escribieron el guion. Grandón es la directora general; Righelato es la intérprete.

Icaria: una payasa tragicómica es un espectáculo para todo público. Se pregunta por el deseo de volar y se plantea cuáles son las condiciones de realización de ese proyecto que luce fantástico en un contexto que sofoca y entristece, incluso con promesas de bonanza y ventura personal.

Mientras el anhelo de libertad incuba, la payasa construye un artefacto parar lograr su cometido. Icaria narra el deseo de volar y entreteje esa historia con el mito de Dédalo e Ícaro. Así, hilando con sogas y juegos payasos, la narración teje dos historias que hablan de lo mismo: la necesidad de cumplir sueños, los miedos y los temores que, al fin de cuentas, solo nos enfrentan ante la posibilidad del fracaso y la muerte.

Contado de forma amena, el espectáculo está pensado tanto para niños como para adultos. Es una función para todo público, que apunta al viejo código de la inocencia del clown, pero que a la vez construye un discurso que no deja ajeno de la realidad al mundo adulto.

Ficha técnica:

–Actúa: Paula Righelato

–Idea y texto: Paula Righelato – Nadia Grandón

–Escenografía: Alfredo Godoy Wilson

– Vestuario: Solange Franco

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