Un teatro arraigado

15 octubre 2026 6 minutos
Redacción

El salón comunal de La Picada y el Parque Escolar Berduc serán sedes de Teatro y territorio, una propuesta que pondrá el acento en la cosmovisión, historia y presente de los pueblos originarios. Tanto Mujer litoral como La quietud de los huesos, son espectáculos con entrada a la gorra.

Uno de los responsables del ciclo Teatro y Territorio en Gustavo Bendersky. En diálogo con Tekoha, bridó detalles de la iniciativa, que ya va por su tercera edición. “Teatro y Territorio es un movimiento en torno al cual nos nucleamos dos colectivos teatrales de la provincia (uno de Concordia y otro de Paraná), desde el cual convocamos a diferentes grupalidades, en cada edición distintas”, explicó, no sin agregar que “escogimos el nombre como un señalamiento, una indicación de las experiencias que queremos explorar, habitar y compartir con el público y las comunidades en general. Entendemos el hecho teatral como inseparable de las marcas territoriales y las huellas identitarias que van configurando nuestro modo de estar en el mundo. Por eso, desde su inicio en el año 2022, el Ciclo se ha concebido como una experiencia itinerante, un ‘viaje’ exploratorio por diversas regiones y paisajes culturales de la provincia. Un viaje en el cual brindamos funciones de nuestros espectáculos y a su vez nos nutrimos de las teatralidades que subyacen y reverberan en cada localidad, en cada paraje, en cada historia de vida”.

–¿Cuál es el por qué de este proyecto?

–La iniciativa surge a partir del reconocimiento de una intersección en la cual confluyen los intereses, esfuerzos y búsquedas de grupalidades que – desde las dos costas que bordean la provincia – vienen trabajando en torno a la formación de público, por un lado. Y por otro lado en torno a la memoria colectiva, la visibilización de nuestros pueblos originarios y los rastros de la colonización judía en nuestra región; todas temáticas vinculadas a nuestra historia regional. Coincidimos en la búsqueda de una teatralidad íntimamente vinculada al campo de la memoria comunitaria, familiar, intergeneracional. Nos reconocemos en la idea de un teatro “situado”.

En las ediciones anteriores, recorrimos diferentes departamentos de la provincia trabajando en torno a distintas ideas.

–Las podemos repasar…

–En una de las ediciones, nos propusimos volver a recorrer con nuestros espectáculos los extraordinariamente ricos circuitos culturales que la colonización judía creó en los primeros años del 1900. Otro año trazamos un mapa imaginario por las escuelas agrotécnicas de nuestra provincia, generando conversaciones entre el teatro, la posesión de la tierra y el carácter rural tan presente en nuestra identidad. Este año hemos vuelto la mirada hacia la presencia de nuestros pueblos originarios, el sustrato que legamos, su historia tanto tiempo silenciada y este presente donde sus voces y sus reivindicaciones adquieren cada vez mayor contundencia y visibilidad.

El equipo de trabajo de “Teatro y Territorio” viene trabajando en la composición de un espectáculo al que hemos bautizado “Marej”. Espectáculo que verá la luz en el mes de febrero del 2027 y que está basado en la cosmovisión y la cultura charrúa. Hemos decidido entonces celebrar esta tercera edición del Ciclo en cercanías del arroyo Las Conchas, zona habitada desde hace muchísimo tiempo por el pueblo Charrúa. En las instalaciones del Parque Escolar Berduc vamos a estar desarrollando ensayos y seminarios intensivos. Y, además, vamos a brindar a la comunidad dos funciones de espectáculos provenientes de Gualeguay y Concepción del Uruguay.

–¿A quiénes está dirigido?

–La edición de este año, al igual que la del año pasado (que desarrollamos en el centro de la provincia, entre los departamentos Villaguay y Uruguay) tiene dos momentos diferenciados y a su vez complementarios.

Por un lado, pautamos un espacio al que denominamos ‘ensayo abierto’. Esto significa que el colectivo de trabajo del espectáculo en gestación (“Marej, basado en la cosmogonía y cultura charrúa) abre las puertas de su sala de ensayo – durante tres días – para que artistas provenientes de Basavilbaso, Gualeguay y Concepción del Uruguay se involucren directamente, experimentando y desplegando sus aportes creativos. Se trata de una experiencia de cruce de perspectivas, saberes e ideas, en la cual la diversidad de formaciones y especialidades (hay gente proveniente de la danza, del teatro, de la dramaturgia) sin dudas ayudará a generar esa sinergia colaborativa fundamental en los procesos artísticos.

La contracara de esta experiencia – inmersiva, si se quiere – es el encuentro con la comunidad en general. Para eso hemos pensado en la presentación de dos espectáculos, uno de Gualeguay y el otro de Concepción del Uruguay. Por supuesto, estos espectáculos están pensados para el público en general y abiertos a la comunidad en general. Entendemos que es una excelente oportunidad de encontrarse con algunas de las experiencias teatrales más interesantes de la provincia en la actualidad. 

–¿Qué atractivos ofrecen las obras seleccionadas?

–En la curaduría de los espectáculos de esta edición mantuvimos algunos criterios que nos han guiado desde el principio. Por supuesto, nos interesa – como lo venimos comentando – expresiones teatrales que ostenten la vocación de generar vínculos directos con su comunidad, que nos interpelen en nuestra condición entrerriana, que abran perspectivas contemporáneas en ese sentido (sostenemos la idea de contemporaneidad, en diferenciación de algunas miradas costumbristas o tradicionalistas).

Y hemos pensado en trabajar con dos expresiones escénicas bien diferenciadas entre sí. Una proveniente del siempre prolífico cruce entre el teatro y la danza, la otra resultante de la emergente e intensa actividad dramatúrgica entrerriana de los últimos años.

El día sábado estará presentándose en el mismo Parque Escolar Berduc el espectáculo “Mujer Litoral”. Es un espectáculo de danza-teatro, una propuesta poética donde cuerpo y territorio se entrelazan, dónde el paisaje se hace danza y la identidad una búsqueda compartida… 

Hemos decidido situar la función directamente en un claro dentro del monte nativo que preserva el Parque Berduc, adentrándonos por uno de los senderos desconocidos. Por lo que la invitación es a compartir una breve caminata y luego ser testigos y partícipes de la función.

El día domingo es el turno del espectáculo proveniente de la ciudad de Gualeguay. Se llama “La quietud de los huesos” y propone un inquietante y movilizador acercamiento al ermitaño y cerrado mundo que habita una mujer confinada a su propia soledad. Con un planteamiento escénico sumamente rico y una dramaturgia profunda y conmovedora, el espectáculo es una invitación a confrontar con la idea de la soledad y el aislamiento, en una época en la que lo colectivo y lo social cuesta cada día un poco más.

–¿Tiene un significado especial la elección de los lugares que serán sede?

–Teatro y Territorio es un movimiento a través del cual nos impulsamos y desafiamos a nosotros mismos – como teatristas y trabajadores de la cultura – a habitar concretamente los territorios, su geografía, su singularidad y su gente. El primer significado es este: ninguna de las funciones del Ciclo se ha hecho ni se hará en una sala convencional del centro de alguna de nuestras ciudades.

Para esta edición en particular, nos interesa trabajar específicamente sobre el presente de nuestros pueblos originarios. Y en particular sobre la contemporaneidad y presencia del Pueblo-Nación Charrúa. Hemos pensado y definido la elección de la cuenca del arroyo Las Conchas en conversaciones con integrantes del pueblo charrúa y en atención a los múltiples movimientos ambientalistas, ecologistas y culturales que se vienen suscitando en toda esa zona, tan cercana – por otra parte – a la ciudad de Paraná.

–¿Cómo caracterizarías la experiencia de los últimos años?

–Las experiencias que venimos brindándonos a nosotros mismos a través de este dispositivo que llamamos “Teatro y Territorio” son vivencias de un enorme aprendizaje, de la lenta adquisición de una incipiente ‘baquía’ que nos permite desandar – modestamente, apenas por los ámbitos por los que circulamos nosotros y nuestros espectáculos – esa especie de herida que ha ido – paulatina pero notoriamente – separando las expresiones teatrales de la cultura popular masiva. Nos interesan no los grandes fenómenos de público, claro está… sino más bien el acontecimiento pequeño y afirmado en el lugar, en conexión cada vez más profunda con el paisaje cultural y social que habitamos. Es, desde luego, una propuesta de gestión cultural y trabajo en el territorio y para la comunidad. Y al mismo tiempo una experiencia de aprendizaje autodidacta y gestado desde las mismas grupalidades que llevamos adelante la iniciativa.

–¿Qué expectativas tenés para la edición 2026?

–Las expectativas en torno al Ciclo han sido siempre enormes y diferentes. Puesto que cada edición ha tenido características muy distintivas entre sí. Este año, en lo personal siento un enorme desafío fundamentalmente por dos razones.

Por un lado, abordar la cuestión indígena -de los pueblos originarios- me genera un enorme respeto. Entiendo que es una problemática que nos atraviesa completamente como sociedad, que ha marcado nuestro modo de habitar este territorio. Y al mismo tiempo, por mi propia historia familiar, me es un mundo aún lejano al cual me veo impelido a acercarme con suma observancia y consideración.

Simultáneamente, y atendiendo el contexto social y político, consideramos urgente tomar partido frente a la brutal supresión de programas de apoyo y acompañamiento que las comunidades originarias habían logrado conquistar en las últimas décadas. Transitamos un período político en el cual pareciésemos haber retrocedido en la toma de conciencia en relación al lugar que les corresponden y merecen los pueblos originarios. Hace apenas unos días el gobierno restituyó el nombre del “día de la raza”, en una nueva demostración de violencia e ignominia. La edición de este año del Ciclo es nuestro aporte, desde nuestro lugar de trabajadores de la cultura, a la resistencia que como comunidad debemos ofrecer. 

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