Una máquina de fugacidad

16 junio 2026 2 minutos
Redacción

La expresión “se le pasó el cuarto de hora” suele tener entre nosotros una connotación negativa. Da cuenta de una oportunidad desaprovechada. Diagnostica el preciso instante en que se comprueba que alguien es demasiado mayor para aspirar a ciertos logros.
La referencia viene a cuento por una coincidencia fonética, más que semántica. Es que, una vez que se termine de restaurar el sistema de cuatro relojes con campanario que da donaire al Palacio Municipal de Paraná, cada quince minutos los transeúntes recibirán la notificación sonora de que el tiempo es una noción que se desvanece.
La experiencia sensorial había desaparecido del microcentro, por una falsificación de prioridades. Sin ser consultada, la ciudad aceptó con empobrecida resignación el ruego del bolero aquel del mexicano Roberto Cantoral: detén tu camino. Por suerte, no era la hora.


Para los trabajos, se contrató a un equipo de expertos. Dejarán en óptimas condiciones el mecanismo, prodigio de la mecánica, cambiarán el material transparente de los cuadrantes, reemplazarán los números y contemplarán que puedan realizarse los mantenimientos futuros. En este minuto, juegan con el tiempo para que, en el momento oportuno, lo efímero haga travesuras con nosotros.
La sede del gobierno municipal es uno de lo hitos arquitectónicos que rodea a la plaza 1º de Mayo, junto a la Catedral, la Escuela Normal, la esquina del Colegio del Huerto y el edificio del Correo. Es uno de los puntos comunitarios de reunión. Allí, lo pretérito y lo presente se las ingenian para narrar algo que no es común.
Ojalá, cuando regresen, las campanadas no nos encuentren presos de esa agitación vacía que coopta ciertas horas del día, sino con la sabiduría de dejar que semejante entorno de medido verdor y profunda historia se nos instale en el pecho y ronronee para que el tiempo no pase. Que la ciudad nos apapache, nos enternezca. Y que, desde lo alto, a los cuatro vientos, el reloj nos señale la inmensidad de la maravilla de la que somos parte.

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